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Rajoy aconseja a Temer perseverar en las reformas pese a las críticas

El presidente español ignora la corrupción y presume en Brasil de haber ganado las elecciones

El presidente de Brasil, Michel Temer habla con el presidente español Mariano Rajoy.

Ni uno solo de los 73 puntos del comunicado conjunto hispano-brasileño difundido al término de la visita oficial de Rajoy a Brasilia –un catálogo exhaustivo de las relaciones bilaterales que abarca desde la cooperación de las industrias cinematográficas hasta los programas de becas—dice una palabra del problema de la corrupción. Como si no existiera. Tampoco en las intervenciones públicas del presidente español que, durante su entrevista con el brasileño Michel Temer, recibió un SMS de la expresidenta madrileña. Esperanza Aguirre, anunciándole su dimisión por el arresto de su sucesor, Ignacio González.

Rajoy no tuvo que enfrentarse a las preguntas de los periodistas y aprovechó sus intervenciones en Brasil para, obviando estos escándalos, presumir de sus éxitos económicos, e incluso electorales, y animar a su anfitrión a seguir su ejemplo. En el discurso de clausura del Foro España-Brasil, que ha reunido en Sao Paulo a representantes del mundo político, empresarial, social y cultural de los dos países, el presidente español reveló que le había aconsejado a Temer que siga su ejemplo y persevere en los planes de consolidación fiscal, control del gasto público y reforma del mercado laboral y del sistema de pensiones, a pesar de las críticas.

“Hemos perdido 50 escaños de unas elecciones a otras”, reconoció Rajoy, aludiendo a la pérdida de la mayoría absoluta del PP, “pero España está hoy en una posición mucho mejor" que cuando él llegó al poder. De sufrir cinco años de recesión y estar al borde del rescate, presumió, ha pasado a ser el país grande de la zona euro que más crece. “Aunque te critiquen hay que seguir adelante, porque si no lo haces te van a criticar igual y si lo haces, vas a conseguir salvar a tu país e incluso volver a ganar las elecciones”, concluyó.

El jefe del Gobierno español entregó el premio José de Anchieta, otorgado por la Fundación Consejo España-Brasil, al expresidente Fernando Henrique Cardoso, impulsor del plan Real que estabilizó la economía brasileña y sentó las bases de su posterior crecimiento pero que, como todo los últimos jefes de Estado brasileños, está siendo investigado en el caso Lava-Jato, el macro proceso por comisiones ilegales que ha puesto patas arriba el sistema político del país. Y es que la corrupción es el lastre que atenaza a España y Brasil y no desaparece porque se la ignore.

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