La Universidad de Sevilla suspende a la trabajadora que enchufó a 22 allegados

La institución abre una investigación interna y avanza la creación de un código ético

Varios estudiantes, en el Rectorado de la Universidad de Sevilla.
Varios estudiantes, en el Rectorado de la Universidad de Sevilla.PACO PUENTES

La Universidad de Sevilla ha apartado de manera cautelar a la encargada de equipo en la Unidad de Limpieza María Luisa Díaz, que enchufó a 22 familiares y allegados para que trabajaran en la firma Ferroser (del grupo Ferrovial), que presta el servicio que ella supervisa desde la institución. Díaz ha enchufado en el servicio a dos hijas, cuatro hermanos, seis sobrinos y una vecina, entre empleados fijos y eventuales.

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"La Universidad de Sevilla ha iniciado una investigación y se ha apartado cautelarmente a la persona señalada [Díaz] de su función de coordinadora de dicho servicio, con el objeto de evitar cualquier conflicto de intereses", informa la institución en un comunicado. La reacción de la universidad llega cinco días después de que este diario publicara este caso de nepotismo.

La institución andaluza avanza que estudia la aprobación de un código ético para sus casi 7.000 empleados, que se aprobará en el Consejo de Gobierno de la universidad, así como la revisión de todos sus procedimientos de desarrollo de los contratos para subsanar "las deficiencias que se detecten" así como para "mejorar la transparencia de la gestión de los servicios". Ferroser obtuvo una puntuación alta en el concurso público de 2014 que ganó gracias, entre otros conceptos, a que se comprometía a mantener una plantilla de 331 trabajadores. En la actualidad la firma tiene 292 empleados más ocho eventuales, un incumplimiento que la universidad permite.

Los procesos de licitación y contratación han sido "correctos", "respetando en todo momento la normativa de contratación administrativa", subraya la institución en su comunicado, además de aclarar que el gerente, Juan Ignacio Ferraro, estudiará "posibles comportamientos que desvirtúen el desarrollo de los contratos". Hace cuatro años Ferraro tuvo conocimiento de que "unos cuantos familiares" habían sido enchufados en el servicio de limpieza, pero evitó investigarlo, según admitió la semana pasada. 

El rector, Miguel Ángel Castro, resalta en el comunicado que "la inmensa mayoría" de sus trabajadores son honrados y se esfuerzan a diario para realizar "una labor loable, de alta calidad y gran repercusión social", al tiempo que "lamenta que estos episodios arrojen sombra sobre dicha labor".

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Al respecto, un portavoz de Ferrovial alega que tras analizar el enchufismo masivo generado en su plantilla, alega que "el grueso de personas estaban contratadas cuando llegamos [en 2005]". "No hay ninguna ilegalidad", añade.

Sobre la firma

Javier Martín-Arroyo

Es redactor especializado en temas sociales (medio ambiente, educación y sanidad). Comenzó en EL PAÍS en 2006 como corresponsal en Marbella y Granada, y más tarde en Sevilla cubrió información de tribunales. Antes trabajó en Cadena Ser y en la promoción cinematográfica. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y máster de EL PAÍS.

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