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El Congreso Nacional del PP

El PP busca en Europa modelos de más participación sin primarias

Los populares barajan que los cargos internos del partido rindan cuentas a las bases

Mariano Rajoy, entre Dolores de Cospedal y Martínez-Maillo, en septiembre. Ampliar foto
Mariano Rajoy, entre Dolores de Cospedal y Martínez-Maillo, en septiembre.

En el congreso nacional del PP de febrero solo será candidato Mariano Rajoy, es muy probable que no se renueve ni la secretaria general ni los vicesecretarios, no se impondrán las primarias y no se producirá un gran debate ideológico. “Rajoy no es partidiario de las revoluciones”, concluye uno de sus principales colaboradores. El PP busca novedades que aportar en su cónclave y ha pedido ayuda a sus socios conservadores europeos. Los populares quieren aumentar la participación de sus afiliados en la vida interna del partido, como en la elección de cargos locales o para rendir cuentas.

Lo admitía en corrillos durante el reciente homenaje a la Constitución Luisa Fernanda Rudi, la presidenta del comité organizador del próximo congreso nacional del PP los días 10, 11 y 12 de febrero en la Caja Mágica de Madrid: no habrá grandes novedades, será un cónclave muy continuista y el mayor reto debería ser la puesta a punto en el plano ideológico. El PP lleva cinco años sin celebrar un congreso nacional y el próximo tampoco se presenta de partida ni muy innovador ni con grandes cambios. El mensaje que se está haciendo recurrente entre altos cargos del partido y también del Gobierno para definir las virtudes de esta etapa de mando de Mariano Rajoy es que “la estabilidad es un valor en alza”. Sobre todo si se compara con lo que está sucediendo en otras formaciones políticas y en otros países europeos.

Pero en el PP también son conscientes de que no pueden montar el esperado cónclave, que se retrasó dos años por las continuas elecciones y campañas electorales, implicar a 3.200 compromisarios de toda España, atraer masivamente a los medios de comunicación y concluir las jornadas como si nada hubiera pasado en este lustro en el panorama político del país. En esos mismos días de febrero organizará Podemos su congreso refundacional en Vistaalegre, que sí se prevé bastante movido.

El PP, además, ha dado todo un frenazo en las ansias de algunos de sus principales dirigentes territoriales sobre la imposición de las primarias para elegir a sus candidatos. Ese fue el método por el que se abogó en teoría hace algo más de un año en la Conferencia Política pero ahora hasta algunos de sus precursores entienden que “ese suflé se ha desinchado”. Y no solo por la experiencia implantada en España de otros partidos, que se considera muy frustrante en las filas populares particularmente en el PSOE.

Urnas el fin de semana que viene para votar a los compromisarios

J. C., Madrid

El método de elección del presidente y candidato del PP a la Presidencia, que tradicionalmente es la misma persona, es a través de los 3.128 compromisaros que participan en su congreso. Un total de 2.565 delegados son electos y serán votados el próximo fin de semana en las sedes del partido, sin un control exhaustivo de si el que vota está al corriente de pago. El partido suele presentar en cada circunscripción, por distritos, pueblos, ciudades, provincias y comunidades, una lista oficial en función del número de afiliados (en total 860.000) y del resultado electoral. Es la lista que se vota en urna, normalmente sin competencia, y suele estar copada de cargos orgánicos. La dirección del PP está urgiendo estos días a los responsables de las ponencias del cónclave para que acaben sus textos antes de las Navidades para poder enviarlos a las sedes y que reciban alguna aportación.

Hay preocupación en la dirección del PP por cómo se desarrollará el congreso nacional tras asumir que no parece encaminado a provocar grandes innovaciones en el apartado de sus estatutos, su estructura y su organigrama. La presidenta del comité organizador, Luisa Fernanda Rudi, ha abogado por aprovechar la ocasión para formular una revisión a fondo del ideario, que no se ha tocado en los últimos cinco años. La vicesecretaria y responsable de los programas electorales, Andrea Levy, vaticinó este pasado domingo en Jaen que será un debate centrado en las “ideas, el proyecto político y estrategias, y no en nombres y apellidos” en alusión al que organizará en los mismos días Podemos.

El vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez Maillo, ha contrastado durante las últimas semanas las opiniones de los presidentes regionales, provinciales y de los dirigentes más relevantes y ha concluido que no hay ni de lejos una posición mayoritaria a favor de las primarias. Al contrario.

La cúpula popular aguarda que alguna organización territorial, como sucederá seguro con Madrid y la comunidad valenciana, introduzcan ese debate de las primarias durante el congreso con una enmienda a la ponencia de estatutos pero también con la seguridad de que será ampliamente derrotada. Todos los compromisarios podrán votar en esa ponencia y el rechazo a esa novedad es ahora muy mayoritario en toda la organización.

El PP defiende que su sistema de elección de candidatos en congresos por delegación del voto en los compromisarios es un método tan democrático como los demás. Pero quiere ofrecer la imagen de que también toma nota de las demandas de mayor democratización interna y busca fórmulas para aumentar la participación de los afiliados.

El PP ha reclamado a otros partidos conservadores, socios en el Partido Popular Europeo, que le faciliten ideas y opciones que han puesto en marcha para dar más posibilidades de colaborar a sus afiliados en su funcionamiento. Hay cuatro o cinco modelos en estudio pero el que se ha descartado de plano es el experimentado por el Partido Republicano francés, que ha dejado votar a cualquiera que abonase dos euros y firmase una declaración genérica sobre los valores conservadores y ha supuesto la sentencia política de Nicolás Sarkozy.

En Alemania, donde Angela Merkel fue reelegida hace una semana tras 16 años en el cargo por el 89,5% de los votos de los 1.001 delegados de la CDU en su congreso, hay límites de dos años para forzar la renovación de las cúpulas de los partidos.

Estudio comparado

El estudio del derecho comparado de participación interna en otros partidos conservadores en países como el Reino Unido, Alemania, Francia o Portugal ha aportado algunas ideas que se están barajando y cuya importación depende ahora solo de que el propio Rajoy las asuma. En el PP gusta por ejemplo la posibilidad de que los afiliados puedan reclamar y exigir la comparecencia de sus cargos internos del partido para rendir cuentas sobre su gestión.

En otros países sí se presta más atención a los afiliados y se les dan más atribuciones en la elección de cargos locales, como las alcaldías, o en la selección de presidentes provinciales del partido. Es una alternativa que también agrada en el PP y que serviría para ir introduciendo mejoras poco a poco. Lo que la dirección del PP no contempla es practicar las primarias para cargos locales y no a nivel nacional. El PP, en cualquier caso, solo pondría en marcha esas medidas de cara al futuro para cargos del partido y no para puestos institucionales y tras el congreso nacional, con una fase de experimentación en los cónclaves regionales que se sucederán en la primavera de 2017.

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