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Playas en las que desnudarse sigue siendo un escándalo

El aval del Supremo a las ordenanzas antinudismo condena a los naturistas a concentrarse en zonas limitadas

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Varias personas practican nudismo en la playa de los Caños de Meca, Cadiz.

A la playa de Cortadura muchos la conocen en Cádiz como la playa de los suricatos. Tras las dunas de esta playa virgen, la más extensa de la ciudad, no es raro ver a mirones disfrazados de bañistas que, como los suricatos, estiran el cuello para no perder ojo a lo que pasa alrededor. Cortadura es la única playa de Cádiz capital en la que el nudismo está tolerado y, aunque el uso de bañador o bikini es muy mayoritario, los mirones acuden por si hay suerte. “Hay dos o tres que son siempre los mismos. Los tenemos ya controlados y reconocemos sus gestos asomándose desde detrás”, cuenta José Manuel, de 51 años, que siempre ha hecho nudismo y a quien le costó años convencer a su pareja, Isabel, para que al menos hiciera top-less.

Las razones de José Manuel para estar en la playa sin bañador un jueves de junio son las mismas que las de Isabel para usarlo: la comodidad. “Yo no lo aguanto”, dice él. “Yo no estaría cómoda sin nada”, admite ella. En esta playa cada uno puede estar como quiera y, más allá de los molestos suricatos humanos, nadie dice nada. Aunque no está delimitada como playa nudista, hay cierta tradición y la policía hace la vista gorda. En el resto de playas de la ciudad, los nudistas se arriesgan a una multa de entre 100 y 750 euros amparada en una ordenanza que aprobó en 2009 el Ayuntamiento, entonces gobernado por el PP, y que ahora ha avalado el Tribunal Supremo.

Es la cuarta vez que el alto tribunal ampara una ordenanza que castiga ir sin ropa. El año pasado ratificó las de Barcelona y Platja d´Aro (Girona) y hace un mes la que prohíbe ir desnudo o en bañador en espacios públicos de Valladolid. El tribunal considera que los Ayuntamientos tienen potestad para regular el nudismo, que desde que los delitos de escándalo público desaparecieron del Código Penal no está penalizado.

Los Ayuntamientos se plantean levantar sus vetos

Los Ayuntamientos de Barcelona, Valladolid y Cádiz, las tres capitales con ordenanza antinudismo, cambiaron de alcalde el año pasado y los nuevos regidores han abierto la puerta a revocar estas normas, pero ninguno lo ha hecho aún. Las asociaciones de nudistas se han reunido con ellos y les han arrancado el compromiso de revisarlo. Mientras tanto, las ordenanzas siguen vigentes. “Este verano se pretende hacer una campaña más informativa que sancionadora. Pero si algún ciudadano interpone una denuncia, la Policía Local tendrá que actuar”, afirma el concejal de Playas de Cádiz, Manuel González Bauza (Por Cádiz si se puede).

Aunque más allá de la vez en la que tres nudistas protestaron contra la ordenanza, la Policía Local de Cádiz nunca ha tenido que actuar. “A mí no me molestaría que hubiera nudistas. Pero esta es una playa que se llena de familias con niños y hay otros sitios mejores para desnudarse”, dice Luz Márquez, que toma el sol en bañador en la playa de La Caleta, en el centro de Cádiz

El argumento de que hay niños es habitual entre los bañistas que se quejan de la presencia de nudistas en playas sin tradición naturista, asegura Segimon Rovira, presidente del Club Catalán de Naturismo. “Se usa a los niños como excusa, cuando en verdad los niños son los que menor importancia le dan”, sostiene.

En la práctica, y según la literalidad de las cuatro sentencias, se puede hacer nudismo en cualquier lugar público excepto en aquellos en los que se ha vetado con una ordenanza municipal. “En Cádiz, donde el Ayuntamiento solo lo prohíbe en las playas urbanas, una persona podría salir desnuda de su casa y solo al llegar a la playa debería vestirse”, advierte Ismael Rodrigo, presidente de la Federación Española de Naturismo (FEN), que agrupa a una quincena de asociaciones.

La FEN, que llevó las ordenanzas a los tribunales, se está planteando recurrir ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que en octubre de 2014 declaró que la desnudez forma parte de la libertad de expresión y está amparada por el artículo 10 de la Convención Europea de Derechos Humanos.

“La desnudez pública puede ser entendida como una forma de expresión comprendida en el ámbito del artículo 10 de la Convención, y por tanto el arresto, persecución y condena por este motivo constituyen medidas represivas en reacción a esta forma de expresión de las opiniones del demandante”, escribió el TEDH sobre el caso de Stephen Gough, un británico que se propuso recorrer desnudo Inglaterra y Escocia y fue juzgado varias veces por alteración de orden público. Compareció sin ropa ante el juez y se negó a vestirse en las zonas comunes de las cárceles por las que pasó. El tribunal europeo consideró que el nudismo es una forma de expresión, pero que tiene sus límites y Gough los rebasó.

Solo tres multas

No lo hizo Javier García, un gaditano de 47 años que el 18 de julio de 2010 fue multado con 600 euros por la Policía Local por bañarse desnudo en la playa de la Victoria, casi tres kilómetros de largo y 200 metros de ancho de arena fina ubicados al sur de la capital. “Las asociaciones habían convocado el día sin bañador y aprovechamos para protestar por la ordenanza. Llamamos a la prensa y nos bañamos desnudos”, recuerda García. Varios bañistas les increparon y a los pocos minutos apareció la Policía Local, que les multó apelando a la norma municipal. García recurrió su caso en los tribunales y lo ganó. El juez concluyó que había una convocatoria nacional para reivindicar el nudismo, por lo que le amparaba el derecho de manifestación y de expresión.

Una joven practica toples en la playa de la Victoria, Cadiz.
Una joven practica toples en la playa de la Victoria, Cadiz.

García y los dos amigos que le acompañaban ese día fueron los primeros y los últimos multados en aplicación de la ordenanza. Ni el siguiente gobierno municipal, del PP con mayoría absoluta, ni el actual, de la marca gaditana de Podemos, ha vuelto a multar a ningún nudista. La razón, más que una supuesta manga ancha de la policía, es que los naturistas no frecuentan las playas urbanas de Cádiz, sino que suelen optar por otras de tradición naturista como los Caños de Meca (Barbate), Bolonia (Tarifa), El Palmar (Vejer) o, en última instancia, Cortadura, en la capital.

“Aquel día fui para protestar, pero nunca voy allí a hacer nudismo. Son playas familiares y con mucha gente y lo que quieres en la playa es estar tranquilo, no que haya miradas indiscretas”, señala García que, como muchos gaditanos, no entiende por qué el Ayuntamiento aprobó aquella norma. “Hay una especie de autorregulación, no hacía falta”, sostiene.

Ismael Rodrigo, el presidente de la Federación Española de Naturismo, teme que los avales del Supremo a estas ordenanzas den alas a otros municipios para hacer lo mismo. “En España se estaba integrando perfectamente el nudismo en las playas, no hacía falta prohibirlo. El cuerpo humano no puede criminalizarse”, lamenta. “No se trata de ir desnudo por la calle, nuestra lucha está en esas situaciones en las que ir vestido es claramente innecesario. Cuando los demás usan bañador, nosotros no usamos nada”.

El presidente de la FEN está en contra de delimitar playas nudistas. “No debe haberlas, como no las hay para ningún grupo. Lo que sí hay son playas de tradición nudista, pero eso es otra cosa”, sostiene Rodrigo, quien también aboga por quitar los carteles que muchos Ayuntamientos colocan para sañalizar estas playas. “Da a entender que en el resto está prohibido”, advierte.

Pero aunque los nudistas aspiran a que en todas las playas convivan los bañistas que usan bañador con los que no lo hacen, admiten que esta meta está lejos. “Al final solemos ir a las playas nudistas. Vas a la playa a descansar, no a hacer militancia”, admite Segimon Rovira, presidente del Club Catalán de Naturismo. En esta comunidad hay alrededor de 40 playas de tradición nudista y Rovira sí es partidario de señalizarlas. “Si son los sitios a los que podemos ir con tranquilidad, es importante que se sepa y que los bañistas que van vestidos lo respeten. A veces se llena de pandillas con bañador y no hay sitio para los nudistas”, se queja.

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