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Sánchez tantea a Iglesias y Rivera para evitar volver a las urnas

El líder de Podemos expone al del PSOE las prioridades de su formación en la próxima legislatura

Rivera, Sánchez e Iglesias, durante el debate organizado por EL PAÍS
Rivera, Sánchez e Iglesias, durante el debate organizado por EL PAÍS

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, comenzó este jueves las negociaciones con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el de Ciudadanos, Albert Rivera, para evaluar su disposición al diálogo y sondear la posibilidad de un acuerdo para que no se repitan las elecciones. El dirigente socialista expuso a Iglesias las líneas maestras de su programa socioeconómico, y rechazó de plano ante Rivera la propuesta de Ciudadanos para negociar una mayoría estable junto con el PP. Todos quedaron en seguir hablando en las próximas semanas.

El secretario general del PSOE y el de Podemos mantuvieron una conversación telefónica de unos 25 minutos en la que hablaron “de la situación de España y del Parlamento” y concedieron en que el país se encuentra ante “un momento histórico crucial”. Ambos, según fuentes de las dos formaciones, expusieron las prioridades de cada formación, entre las que hay afinidades en el apartado social.

Sánchez destacó que “los españoles han votado cambio, izquierda y diálogo”. Por tanto, quiso dejar claro a Iglesias que rechaza la hipótesis de gran coalición. “Votaremos no al PP y a Rajoy”, aseguró. En cualquier caso, en opinión de los socialistas, “los tiempos en democracia son fundamentales”. Por esta razón, de momento, consideró que “corresponde al PP intentar formar Gobierno”. “Si no lo hace”, añadió, “el PSOE asumirá la responsabilidad de intentar formar un Gobierno progresista”.

Las prioridades de un hipotético Ejecutivo de Sánchez pasarían por “consolidar una recuperación económica justa, con un nuevo Estatuto de los Trabajadores, una transición energética y una reforma fiscal progresista”. El PSOE plantea también un “pacto educativo, por la ciencia y la cultura”. Los socialistas aseguran, además, que quieren “acabar con la desigualdad”. Las medidas sobre la mesa están dirigidas a “universalizar la sanidad, reactivar la dependencia, paralizar los desahucios" y garantizar un “ingreso mínimo vital para acabar con pobreza infantil”. Sánchez busca también un “pacto contra la violencia de género, reconstruir pacto de Toledo, y una garantía para las pensiones públicas”. Esta agenda social coincide, en buena medida, con el proyecto de Podemos.

Con respecto a la reforma constitucional que propone el PSOE, el secretario general del partido defendió ante Iglesias el “derecho a decidir de todos los españoles su propio futuro sin romper la soberanía nacional”. “Queremos que los españoles voten un nuevo acuerdo, no la ruptura”, le transmitió. En este punto Iglesias le insistió en su defensa del referéndum catalán, ya que, en su opinión, en este contexto de “nueva Transición” debe entenderse la plurinacionalidad de España y “la necesidad de nuevos encajes territoriales que faciliten la unidad de nuestro país en la diversidad, incluyendo que se celebre un referéndum en Cataluña”.

El líder de Podemos le transmitió, además, “la necesidad de que el Parlamento actúe desde ya y apruebe una ley de emergencia social” para paralizar los desahucios, prohibir el copago farmacéutico y los cortes de luz y gas por falta de recursos. Destacó también Iglesias “la necesidad de acometer cambios constitucionales que aseguren la protección de los derechos sociales y medioambientales, que aseguren la independencia judicial, el cambio del sistema electoral y la prohibición de las puertas giratorias”.

La llamada, realizada a iniciativa de Sánchez días después de que Iglesias le enviara un mensaje, se produjo tras días de críticas cruzadas. Ayer mismo, antes de hablar, el líder de Podemos afirmó desde Zamora: "Parece que en el PSOE no está muy claro quién manda. Yo no tengo ningún problema en, si el señor Pedro Sánchez no manda, hablar con el comité federal, hablar con la señora Susana Díaz [presidenta de la Junta de Andalucía] o el señor Emiliano García-Page [presidente de Castilla-La Mancha]“.

Agotar las vías

El secretario general del PSOE, y Albert Rivera tuvieron una conversación de unos 15 minutos en la que solo coincidieron en la necesidad de agotar todas las vías de negociación para que arranque la legislatura —evitando unas nuevas elecciones— y en su voluntad de que la mesa del Congreso refleje la pluralidad de la Cámara. Los líderes de los dos partidos no encontraron más puntos de acuerdo, según fuentes de ambas formaciones.

Sánchez rechazó el proyecto impulsado por Rivera para sentar en la misma mesa a PP, PSOE y Ciudadanos y crear una mayoría estable que permita poner en marcha el curso político con un Gobierno en minoría. Del mismo modo, Rivera trasladó a Sánchez su voluntad de votar en contra de cualquier Gobierno del PSOE que pretenda llegar a La Moncloa con el apoyo de Podemos, que defiende un referéndum soberanista vinculante sobre el encaje de Cataluña en España. “Rivera le ha dicho a Sánchez que Ciudadanos nunca apoyará a un Gobierno cuyo objetivo sea la ruptura de España, como propone Pablo Iglesias”, resumió Fernando de Páramo, secretario de comunicación de la formación emergente.

La figura de Iglesias planeó sobre la conversación igual que lo ha hecho sobre la relación entre los dos líderes en los últimos meses. En Ciudadanos temen que el PSOE reedite en el Congreso los pactos que suscribió tras las elecciones autonómicas y que le permiten gobernar en Castilla la Mancha, Aragón, las Islas Baleares o la Comunidad Valenciana gracias a Podemos. Los estrategas que aconsejan a Rivera opinan que eso daría alas a Artur Mas en Cataluña, así como a los independentistas gallegos, vascos y valencianos.

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