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El idioma, principal escollo de los tres refugiados eritreos llegados a Bilbao

CEAR acompañará a los asilados durante su proceso de integración social. Dos de ellos han manifestado su deseo de ir a Suecia

Javier Galparsoro y Patricia Bárcena, presidente y directora de CEAR-Euskadi, respectivamente.
Javier Galparsoro y Patricia Bárcena, presidente y directora de CEAR-Euskadi, respectivamente.

Los tres refugiados eritreos que llegaron la pasada madrugada a Bilbao, los primeros venidos desde Lampedusa (Italia) del contingente de 12 personas acogidas por España, han de superar en sus primeros días en España un nuevo escollo: el idioma. Los responsables de CEAR-Euskadi apenas han tenido tiempo de intercambiar impresiones con ellos por las limitaciones linguísticas. "Solo uno de ellos se comunica en árabe. Los otros dos solo hablan tigriña", una lengua autóctona del país del que proceden, explica Patricia Bárcena, abogada y directora de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en Euskadi. Con un poco de suerte, encontrarán remedio pronto. "Tenemos contactos con personas eritreas que viven en Euskadi que podrán ayudarnos como intérpretes, aunque hasta ahora apenas hemos podido hablar con ellos", añade.

Bárcena asegura que se encuentran "muy cansados" pero en "buenas condiciones físicas". "Son tres varones, de apariencia joven y la primera impresión es que son majos", valora. En sus primeras horas de estancia en Bilbao, dos de los tres eritreos han expresado su deseo de ir a Suecia, aunque "por el momento parece que no barajan esa opción a corto plazo".

En estos primeros momentos, los tres demandantes de asilo están desorientados. "No saben muy bien dónde se encuentran", explica Bárcena. Llegaron el domingo por la noche al aeropuerto de Madrid, donde fueron recibidos por representantes de CEAR y trasladados por carretera hasta Bilbao, donde ya han sido alojados en un piso de acogida que gestiona la citada organización humanitaria.

"Tienen que descansar porque ahora comienza para ellos el proceso de integración social mientras se resuelve su expediente de asilo". CEAR no ha facilitado ningún dato personal de los acogidos, ni permite acceder a estas personas para preservar su intimidad. El Gobierno vasco ya pidió la semana pasada rebajar la "presión mediática" y que la llegada de los refugiados se realizara "sin estridencias".

Los tres refugiados serán acompañados por trabajadores sociales, psicólogos y abogados de CEAR durante el "itinerario social" que habitual con todos los solicitantes, una labor que esta organización lleva realizando desde hace 20 años en Euskadi. Este año ya ha tramitado unas 90 peticiones de asilo.

El primer trámite legal les llevará a comunicar a la Policía Nacional su solicitud de asilo, luego serán empadronados en Bilbao, se les facilitará una tarjeta sanitaria y comenzarán a aprender el castellano. CEAR les ayudará a tomar contacto con la nueva realidad, con la finalidad de conocer el entorno al que han llegado, la cultura y costumbres de España. "Me temo que tienen muy poco conocimiento de España y mucho menos de Euskadi", asegura Bárcena a este diario.

La demanda de asilo de estos tres eritreos podría resolverse en un plazo de tres meses, si se aplica un procedimiento sumario, o superar los seis meses de espera, en caso de hacerlo por la vía ordinaria. CEAR confía en que la resolución del expediente de estas tres personas se realice con celeridad, con el fin de que puedan tener acceso lo antes posible a un empleo y una vivienda.

El presidente de CEAR-Euskadi, el abogado Javier Galparsoro, ha afirmado que las personas que han llegado a Bilbao en este primer contingente "no tienen libertad de circulación, no pueden trasladarse desde aquí a otros países de la Unión Europea". "Cuando se aplica el programa europeo de acogimiento", explica Bárcena, "hay un compromiso de que se queden en el lugar de acogida, pero es posible que estas personas quieran trasladarse a otros países para reagruparse con familiares o conocidos".

Galparsoro ha lamentado la lentitud con que se está gestionando el plan de acogida de los primeros 9.323 refugiados que España se comprometió a acoger, por lo que ha reclamado que se agilice el proceso de reubicación de las personas que están refugiadas en Italia y Grecia a la espera de un destino en los países europeos.