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Una oportunidad perdida para acorralar al tabaco

Los profesionales sanitarios critican que el Gobierno renuncie al empaquetado genérico y a equiparar los cigarrillos electrónicos con los convencionales

Modelo de cajetilla sin marca que se implantó en Australia en 2012.
Modelo de cajetilla sin marca que se implantó en Australia en 2012. efe

Las cajetillas de tabaco australianas son todas iguales: no se ven logos ni marcas comerciales. Solo imágenes disuasorias de bocas destrozadas por el cáncer o de pies gangrenados, y mensajes como “Fumar mata” o “Fumar causa ceguera”. Australia implantó el conocido como envasado genérico el 1 de diciembre de 2012. Las ventas de tabaco bajaron, así como el número de fumadores. Tras su ejemplo, Europa avanza también hacia el paquete neutro, con países como Francia, Reino Unido, Hungría, Irlanda o Finlandia que lo han anunciado como medida hacer menos atractivo el consumo a los jóvenes. España, sin embargo, se está quedando atrás, denuncian los expertos del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT).

El Ministerio de Sanidad ha elaborado un borrador de real decreto que no solo renuncia al empaquetado genérico, sino que tampoco equipara el cigarrillo electrónico con el tabaco, algo que le pedían las sociedades científicas y que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). El texto, que traspone una directiva europea, permite vapear en lugares cerrados como bares y restaurantes, a diferencia de lo que ocurre con el tabaco convencional. Además, permite la venta de estos dispositivos en estancos, tiendas especializadas y, lo que ha indignado al sector sanitario, en las farmacias.

Una oportunidad perdida para acorralar al tabaco

“No hay evidencia científica de que los cigarrillos electrónicos sean eficaces para dejar de fumar, y vendiéndolos en una farmacia, junto con medicamentos y productos sanitarios, se les da imagen de eficacia y seguridad”, señala Francisco Camarelles, portavoz del CNPT, que agrupa a oncólogos, neumólogos, cardiólogos y a las principales sociedades científicas. “Se ha perdido una oportunidad para que España siga liderando la lucha contra el tabaco”, dice Camarelles: “Con la ley de 2011 fuimos pioneros pero nos estamos quedando retrasados”. La CNPT ha solicitado una entrevista con el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, para pedirle que lidere la prevención. “En otros países europeos, como Reino Unido, el impulso al envasado genérico lo han protagonizado los ministros de Sanidad. Toca mover ficha”.

Hogares y coches libres de humo

La Oficina Regional europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha planteado esta semana a sus Estados miembros una hoja de ruta para reducir el tabaquismo en la que, entre otras cuestiones, propone impulsar leyes para proteger del humo del tabaco a los niños en sus hogares y en el interior de los coches. La hoja de ruta tiene el objetivo de que las generaciones futuras perciban el tabaco como algo del pasado.

Los farmacéuticos no quieren vender cigarrillos electrónicos. La Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) asegura que “no es propio de los servicios que caracterizan un centro sanitario” y defienden su labor en servicios como el programa Cesar de deshabituación tabáquica.

El consumo de tabaco es la principal causa de enfermedad y muerte evitable en España, con más de 55.000 fallecimientos anuales. Según la última Encuesta Nacional de Salud, el 24% de los españoles son fumadores. España tiene la edad de inicio en el hábito de fumar más temprana de la Unión Europea (16,7 años), según el último Eurobarómetro sobre el tabaco, de mayo pasado. El envasado genérico pretende hacer menos atractivo el hábito a los jóvenes, recuerda Camarelles.

El periodo de alegaciones al borrador de real decreto se cerró el 15 de septiembre. El Ministerio de Sanidad tiene que decidir si incluye las alegaciones de las sociedades científicas. La Mesa del Tabaco, el lobby del sector, considera el texto un ejemplo de hiperregulación y critica que amplíe el espacio de las advertencias sobre los efectos nocivos del tabaco en la cajetilla del 40% al 65%. Se hace así para cumplir con la directiva europea de 2014 que regula el tabaco y sus productos relacionados. El borrador de la normativa española incluye nuevas frases de advertencia: “Fumar puede matar al hijo que espera” o “Deje de fumar: siga vivo para sus seres queridos”.