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La Hacienda catalana, paso a paso

La Generalitat desarrolla el futuro de su Agencia Tributaria con cautela y por ahora sin resultados. El Gobierno de Mas licitó un nuevo sistema de información tributaria en abril

Artur Mas durante la rueda de prensa en una foto de archivo.
Artur Mas durante la rueda de prensa en una foto de archivo.

La futura Agencia Tributaria de Cataluña es uno de los estamentos clave en los que ha trabajado el Gobierno de Artur Mas en los últimos dos años para apuntalar su órdago soberanista. Lo ha hecho con tiento para evitar una nueva impugnación por parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy y marcando distintas etapas, pero la realidad es la que es: el organismo se encarga del control y la recaudación básicamente del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y del de Sucesiones y Donaciones e intenta que los contribuyentes catalanes le confíen sus datos fiscales para empezar a aglutinar información tributaria que, hasta el momento, solo está en manos del Estado.

El embrión de este proyecto se remonta a febrero de 2014, con la firma de un convenio con las cuatro diputaciones catalanas que le permitían prolongar los brazos de las cuatro oficinas del ente creado en 2007 y que cuenta con más de un centenar de oficinas, todas ellas dependientes de esos organismos supramunicipales. A finales de julio el propio presidente de la Generalitat, Artur Mas, presentó la idea de cómo se tenían que articular los diferentes estamentos necesarios para vestir una Hacienda propia en una Cataluña independiente y su filosofía como organismo recaudador: un modelo a la sueca o a la australiana basado en la colaboración con el contribuyente y no en una relación en la que dominan las medidas coercitivas, de la que el Gobierno catalán acusa a la Agencia Tributaria del Estado.

La base de esa concepción procede de los diferentes informes elaborados por la Generalitat. El Ejecutivo autonómico ha trabajado por dos vías diferentes: una la ha gestionado el Departamento de Economía, del que pende orgánicamente la acción de la Agencia Tributaria actual. La otra, con tintes más políticos y con una visión más estratégica y a largo plazo la ha diseñado el de Presidencia —controlado por Mas y por su mano derecha, Francesc Homs,— y se ha centrado en el desarrollo de esta futura estructura, clave en el ariete soberanista.

Pero los trabajos llevados a cabo hasta ahora no han sido únicamente ideológicos: también tienen una importante vertiente técnica que ha pasado prácticamente desapercibida. Hace cuatro meses el Ejecutivo catalán adjudicó a la multinacional estadounidense de tecnología y consultoría IBM un contrato para crear un nuevo sistema de información tributaria, tras casi seis meses en los que las empresas interesadas pudieron presentar sus propuestas. El pliego de condiciones, publicado el último fin de semana de abril en el Boletín Oficial del Estado, destacaba que el objetivo de la licitación era la realización de un proyecto para “la conceptualización, la definición de los procedimientos y la implantación” de la primera fase de un sistema de gestión tributaria, así como de “las herramientas necesarias para su despliegue”. Y advertía de que el nuevo sistema deberá convivir durante un tiempo con el programa informático que utiliza actualmente la Agencia Tributaria, denominado Gaudí, y cuyos primeros pasos en la Administración fueron polémicos: su desarrollo se licitó por 13,8 millones de euros y acabó disparándose el precio por los continuos problemas en su desarrollo. 

Adjudicación a IBM

En el caso de la última licitación a IBM, el presupuesto base ascendía a 2,1 millones de euros pero el importe total del contrato adjudicado a IBM se quedó en menos de 1,3 millones de euros, menos de 10 veces de lo que costó inicialmente Gaudí. La firma estadounidense tendrá 12 meses para llevarlo a cabo, por lo que los resultados del mismo empezarán a ser visibles en menos de seis meses. Se da la circunstancia, además, de que IBM es una de las empresas que más estrechamente colabora con la Agencia Tributaria en el conjunto del Estado español, hasta el punto de ser uno de sus principales proveedores informáticos.

El pliego de condiciones de la licitación de abril podría calificarse de cauto. Además de advertir de que en un principio tendrá que convivir con el sistema Gaudí para después asumir sus tareas, el texto asegura que en una primera fase el sistema tendrá que ser capaz de gestionar todo lo relacionado con el Impuesto de Patrimonio y el Impuesto sobre Estancias Turísticas, la tasa que pagan los turistas por pernoctar en Cataluña. Pero ese mismo documento destaca que, en el futuro, la aplicación deberá ser "generalizable a cualquier figura tributaria".

La futura aplicación que tendrá que desarrollar IBM deberá poder hacer un seguimiento "de 360 grados" (relaciones de parentesco incluidas) de todos los contribuyentes catalanas, de sus obligaciones tributarias y de sus activos. Pero el esquema que consta en el pliego de condiciones también advierte que deberá tener interoperabilidad con la Agencia Tributaria española y la Administración General del Estado.