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Castilla-La Mancha “sospecha” del plan urbanístico de Villar de Cañas

La Junta dice que puede haber "datos falsos" en el documento que ampara el silo nuclear

cementerio nuclear en Villar de Cañas
Obras en el municipio de Villar de Cañas (Cuenca).

El anterior Gobierno de Castilla-La Mancha, presidido por María Dolores de Cospedal (PP), aprobó el 17 de junio, ya en funciones, el nuevo plan urbanístico de Villar de Cañas (Cuenca). Este plan, imprescindible para que en el futuro el Ayuntamiento pueda conceder la licencia al almacén de residuos nucleares, fue aprobado en un tiempo récord. El actual Ejecutivo, del PSOE, está escudriñando ese documento. Fuentes de la Junta aseguran que tienen "sospechas" de que pueda haber "datos falsos". En concreto, estas fuentes señalan que podría no haberse cumplido con la obligación de que entre el futuro ATC y el núcleo urbano existan 2.000 metros de distancia. Los técnicos han realizado este miércoles varias "mediciones cartográficas" que señalan en esta dirección, aunque la Junta sostiene que aún faltan más análisis.

Las dudas se centran en una urbanización de las afueras del municipio conquense y en una parcela que en la anterior planificación de la localidad figuraba como suelo urbano. En el nuevo documento aprobado hace unas semanas esos terrenos, que están dentro de ese radio de dos kilómetros, aparecen como suelo rústico, según las mismas fuentes.

En el caso de que se confirmen las sospechas, el Gobierno regional procedería a anular el plan urbanístico de Villar de Cañas. Sería otra piedra más en el camino del futuro almacén nuclear, pensado para guardar los residuos que ahora acumulan las centrales nucleares y los restos del desmantelamiento de las instalaciones de Vandellòs, que están en Francia y cuya custodia supone un importante desembolso para España.

Antes de las últimas elecciones, el PSOE de Castilla-La Mancha se comprometió a utilizar todos los instrumentos posibles para paralizar el ATC en el caso de que llegara a gobernar. La oposición al proyecto se ha visto reforzada por las dudas que tienen algunos técnicos, dentro y fuera del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), sobre los terrenos elegidos, donde hay presencia de arcillas y yesos. Estas dificultades no harían inviable la construcción del silo, pero supondrá "elevadísimos sobrecostes no cuantificados todavía", según ha reiterado el Colegio Oficial de Geólogos.

Este mismo argumento lo esgrime la exministra socialista Cristina Narbona para oponerse a conceder la autorización previa al silo. Narbona fue el único de los cinco miembros del pleno del CSN que se opuso al permiso. Los consejeros favorables, sin embargo, sostienen que su labor no es evaluar el coste del proyecto, sino su seguridad.

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