Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ANÁLISIS

Noventa días al galope

El jefe de la oposición inunda su gestión de propuestas que dificulta que se fijen y se retengan

La cita fue la pasada semana en un bar de Madrid, cerca de la sede de su partido, después de haberse puesto en contacto por Facebook. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se reunió con una joven guardia civil que le quería contar las condiciones de trabajo en el instituto armado y el estado de deterioro de las casas cuartel. Como resultado el Grupo Socialista ha presentado una enmienda en los Presupuestos del Estado con una partida para estos menesteres.

A menos de dos semanas de que Sánchez cumpla 100 días al frente del centenario Partido Socialista Obrero Español, se cuentan por decenas las entrevistas individuales que ha tenido con ciudadanos anónimos, son decenas las reuniones con expertos de distintas disciplinas y son miles los militantes que le han escuchado en las asambleas abiertas que celebra en su recorrido por provincias. Actividad trepidante, al galope, dice un veterano parlamentario, y acaso una sobreexposición que le ha hecho cometer errores de cierta relevancia como proponer la supresión del Ministerio de Defensa y la celebración de funerales de Estado para las mujeres asesinadas. De inmediato rectificó pero en su partido se levantó una polvareda espesa por lo que llamaron “ocurrencias” o errores lógicos de quien “no para de proponer y de someterse al escrutinio público”, justifican quienes le quieren bien.

Estos interlocutores consideran injusto que a Sánchez se le atribuya ligereza o superficialidad, porque no se corresponde con lo que trabaja y se prepara. Como muestra lo que ayer ocurrió en el Congreso, donde esbozó un discurso sólido, salió al ataque y no dio muestras de sentirse tocado ante el fuerte contraataque del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, experimentado parlamentario. El debate sobre los presupuestos del Estado para 2015 era su primer examen y hasta los más tibios con su liderazgo no le pusieron objeciones. Hubo, además, cinco propuestas. Sí, cinco, de manera que en menos de 100 días son docenas las propuestas lanzadas. Tantas que cuesta trabajo fijar la atención sobre media docena de ellas. Políticas específicas para parados de larga duración de más de 45 años, subida del salario mínimo, reforma fiscal completa, endurecimiento de las normas sobre el maltrato animal, que surgió de la llamada al programa Sálvame... y muchas más.

Desde el primer día de su mandato, propone la reforma de la Constitución para abrir una vía de solución al problema con Cataluña, recuerdan quienes quieren enterrar la especie de que en Pedro Sánchez prima la frase efectista sobre los contenidos. Ha volcado el partido hacia fuera, con las asambleas abiertas, ha cambiado las caras, prescindiendo de todo el equipo anterior, se dirige a las clases medias y trabajadoras aunque haya guiños a votantes socialistas que se fueron en las elecciones europeas a Podemos. Y medidas de regeneración democrática, junto a la defensa de una política europea cercana a la del italiano Matteo Renzi... Retan en su equipo a que se le diga dónde no ha puesto el foco. El problema es que el dibujo pueda percibirse desenfocado. En mayo, elecciones municipales y en 13 autonomías y seis meses después, las generales; no tiene tiempo, le justifican.