El fiasco de los Pujol en Acapulco

La inversión millonaria del hijo del expresidente catalán en un lujoso hotel de la costa mexicana, su apuesta más glamourosa, acaba en pleito entre socios

 Inauguración del hotel El Encanto, en Acapulco.
Inauguración del hotel El Encanto, en Acapulco.revista 'quién' (EL PAÍS)

La fiesta más kitsch de los últimos años en Acapulco se celebró en lo alto de un cerro desde donde se ve la bahía en la que antes atracaban los yates de las estrellas de Hollywood y los jeques árabes. Los empresarios, políticos y rostros más o menos conocidos de las revistas del corazón que acudieron a la inauguración del hotel El Encanto, en 2009, sorbían cocteles y degustaban canapés entre saltimbanquis, tragafuegos y bailarinas en la piscina que se movían al ritmo de la música. Uno de los tres socios del lujoso resort que abría sus puertas ese día era Jordi Pujol Ferrusola, un empresario español al que cada vez era más común encontrar en los círculos de poder mexicanos.

La idea de un gran hotel que revitalizara la decaída oferta turística de Acapulco, en el Pacífico, fue de Rafael Aragonés, un constructor afincado en Miami. Aragonés se alió con un empresario del mármol llamado Sergio Kam. Más tarde invitaron a participar a Pujol Ferrusola. La obra fue encargada al hermano de Rafael, el conocido arquitecto Miguel Ángel Aragonés, el mismo que diseñó la última residencia del presidente Enrique Peña Nieto.

A estas alturas Pujol Ferrusola había desarrollado una importante actividad empresarial en el país norteamericano con pingües beneficios. Se había ofrecido como intermediario para compañías españolas que quisieran hacer negocios a este lado del Atlántico. Una de las sociedades de Pujol Ferrusola, Project Marketing Cat, facturó a EMTE SA, del ámbito de la información y la tecnología, 154.000 euros por sus consejos a una eventual implantación en México, según un informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía española (UDEF). Los investigadores sostienen que no se ha presentado dato alguno que permita verificar la participación de Pujol Ferrusola en el mismo ni que sea experto en este asunto.

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El hijo del expresidente catalán Jordi Pujol también visitó algunos Ayuntamientos mexicanos intentando convencer a concejales de que le dejaran manejar el servicio de basuras municipal. Las relaciones que había creado con algunos políticos y empresarios mexicanos le habían abierto determinadas puertas —las de los concursos públicos— que de otra manera serían imposibles de traspasar. El empresario podría tener una amplia experiencia en este terreno. La justicia investiga en España si el hijo mayor del clan Pujol ingresó cerca de ocho millones de euros entre 2004 y 2012 por falsos trabajos de asesoría que en realidad, creen las autoridades, era el cobro de comisiones ilegales que le pagaban contratistas de la Generalitat, el Gobierno catalán.

Las asesorías mexicanas de Pujol Ferrusola, también conocido como Junior, eran un bien muy preciado, teniendo en cuenta lo que empresas de su órbita facturaron por ellas. El Grupo Isolux Corsán, especializado en energía, construcción y concesión de infraestructuras, generó dos primeras facturas por importe cada una de 464.000 euros, ambas con el mismo concepto: colaboración en proyectos llevados a cabo en México. Hay una tercera de 384.000 por el mismo asunto. El responsable de Isolux en México no respondió a los requerimientos de este periódico para detallar los objetivos concretos que había conseguido gracias a la participación del empresario catalán.

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El hotel El Encanto era la inversión más glamourosa en el entramado empresarial que había desarrollado Pujol Ferrusola en México. Un informe policial calcula que cada socio puso unos 94 millones euros, según publica la revista Proceso. El arquitecto Miguel Ángel Aragonés considera desproporcionada esta cifra y aventura que tuvo que rondar en unos 23 millones el total de lo invertido. De una forma u otra, El Encanto estaba llamado a ser el establecimiento más exclusivo de la zona. El entorno no ayudó. Acapulco, igual que una buena parte de México en 2009, vivió un estallido de violencia. De los 158 homicidios registrados ese año se pasó a 370 en 2010 y al año siguiente la cifra alcanzó los 600. Una organización no gubernamental mexicana ha situado a Acapulco como una de las ciudades más violentas del mundo, solo por detrás de la hondureña San Pedro Sula y Caracas, la capital de Venezuela.

De izquierda a derecha, Rafael Aragonés, Jordi Pujol Ferrusola y Sergio Kam durante la inauguración del hotel El Encanto.
De izquierda a derecha, Rafael Aragonés, Jordi Pujol Ferrusola y Sergio Kam durante la inauguración del hotel El Encanto.revista 'quién'

La administración del hotel, en un principio, se iba a dejar en manos de Moisés Micha, del grupo Habita, una de las compañías mexicanas más importantes del sector. No hubo acuerdo entre los tres socios en este sentido y de la operación se acabó encargando Mariana Aragonés, la joven sobrina del arquitecto. En la inauguración, recuerda ella, recibió mucha ayuda de Mercé Gironés, la entonces esposa de Pujol Ferrusola (fue quien eligió el blanco de las cortinas y los manteles), y de la hija del matrimonio. A partir de ese día dice que nunca más los vio en persona. “Llevaba las cuentas y se las presentaba por correo electrónico a los socios. Uno en Miami, otro en el DF y Jordi, en España. Era el peor momento de Acapulco, las cuentas no salían. No se llegaban a cubrir las nóminas. Ellos tuvieron que ir aportando dinero”, recuerda Mariana.

La relación entre los socios se fue desgastando, en especial la de Sergio Kam y Pujol Ferrusola. Tuvieron algún que otro enfrentamiento. A finales de 2012 los tres decidieron disolver la sociedad que habían creado, Encanto INC. La extinción se llevó a cabo en Bosques de Chapultepec, una exclusiva zona residencial de la Ciudad de México. Apenas intercambiaron palabras entre unos y otros. El arquitecto Miguel Ángel Aragonés y un socio de este, el empresario Salvador Briman, se quedaron con el hotel por 65 millones de pesos, unos 3,7 millones de euros. Un precio muy alejado de la inversión inicial. El establecimiento intenta actualmente salir a flote con precios que rondan los 150 euros la noche. Xavier Olea, el abogado de Briman, que acabó tiempo después en pleito con Aragonés, ha repasado el documento de constitución y disolución de la empresa de los supuestos tres socios y en ningún lado se ha topado con el nombre de Pujol Ferrusola. Todo estaba a nombre del empresario de Miami, Rafael Aragonés.

Las continuas disputas en el hotel, merecedor de un par de premios internacionales por su diseño y atención al público, fueron durante un tiempo la comidilla de los periódicos locales, que interpretaron sus problemas como un reflejo del agujero en el que se metió Acapulco años atrás. La fastuosa inauguración, recogida con todo detalle por la revista de la alta sociedad Quién, constató la creciente popularidad de Junior entre los ricos mexicanos. Muchos ahora no quieren contestar al teléfono cuando oyen citar su nombre.

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Sobre la firma

Juan Diego Quesada

Es el corresponsal de Colombia, Venezuela y la región andina. Fue miembro fundador de EL PAÍS América en 2013, en la sede de México. Después pasó por la sección de Internacional, donde fue enviado especial a Irak, Filipinas y los Balcanes. Más tarde escribió reportajes en Madrid, ciudad desde la que cubrió la pandemia de covid-19.

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