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La figura de Adolfo Suárez recupera por un día la unidad política

Los tres expresidentes y todas las fuerzas políticas se unen en el homenaje al principal artífice del consenso constitucional. El Rey y el Príncipe destacan "la gran pérdida para España"

Los expresidentes Zapatero, Aznar y González saludan a los Reyes en el Congreso. A la derecha, el presidente Rajoy.

Pocas cosas pueden unir a un país que sufre una de las peores crisis económicas, políticas, institucionales y territoriales de su historia reciente. Tal vez por eso todos los dirigentes políticos y los miles de ciudadanos que han aguantado este lunes largas horas de cola alrededor del Congreso se han encargado de destacar que es un día triste, por la muerte de Adolfo Suárez, pero a la vez alegre, por la unidad que se ha creado alrededor de su figura. Se han unido solo por Suárez, y tal vez solo por un día.

Quien ha resumido esa extraña sensación de luto alegre ha sido Jordi Pujol, presidente catalán entre 1980 y 2003, que ahora defiende el referéndum soberanista y siempre estuvo alejado de las posiciones de un Suárez que venía del franquismo: “Les puede sorprender, pero este es un día muy positivo. Es bueno para la sociedad, para el país y para su familia, ver que una persona en el momento de morir suscita tanta adhesión sincera. Es bueno para el conjunto del país tener en la memoria un referente”, ha dicho este lunes en el Congreso.

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El primer presidente de la democracia recuperada se ha convertido así a su muerte en una especie de santo laico, un referente político incuestionable; y rápidamente el Gobierno le ha otorgado los mayores honores. Incluso ha anunciado una orden ministerial de Fomento para dar su nombre de inmediato al aeropuerto de Barajas. Nadie se ha atrevido a poner la más mínima objeción y hasta los políticos más alejados del suarismo, incluso algunos que en su momento fueron durísimos con él, ha reivindicado su figura. Eso sí, unos para destacar su “audacia”, otros para reivindicar la Constitución, y los más monárquicos para ensalzar la Transición o la figura del Rey. Suárez les valía a todos.

Durante los últimos años, el Congreso ha vivido algunas de las imágenes más duras de su historia reciente. Rodeado de vallas por todas partes para impedir que los ciudadanos indignados con los recortes se acercaran para protestar en la puerta. Protegido por decenas de policías antidisturbios, como sucedió este mismo sábado ante las marchas por la dignidad. Con unas encuestas que sitúan a la política como el segundo gran problema para los españoles. Este lunes, la imagen era la contraria. La puerta de los Leones, la principal, que solo se usa para las grandes ocasiones, estaba abierta para que miles de ciudadanos entraran por ella después de superar una cola de más de 12.000 personas (a las ocho de la tarde), según Europa Press. De ahí accedían al Salón de los Pasos Perdidos, donde estaba el féretro de Suárez. Un silencio respetuoso, con algún grito de entusiamo tipo “eres el mejor”, dominaba la escena.

Su hijo Adolfo, que también probó el salto a la política —fue candidato del PP en Castilla-La Mancha, aunque fracasó— abrazaba con entusiasmo y fuertes golpes en la espalda a todas las autoridades que se acercaban allí, desde el Rey al presidente del Gobierno pasando por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, con quien estuvo largo rato departiendo a pocos metros del féretro de su padre.

Jordi Pujol: “Siempre valoré su coraje y su buena fe, incluso en el desacuerdo”

El expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, con la mirada baja, ha rendido homenaje a Adolfo Suárez con quien pasó muchas horas de diálogo. Algunos retazos de experiencias vividas narró a sus dos hijos, Adolfo y Javier, a quienes sostenía por las manos. “Les he dicho que aunque parezca un contrasentido hoy es un día de honda alegría, profunda, por este reconocimiento sincero de tanta gente”. Jordi Pujol ha reconocido que “el afecto” por Suárez fue constante “incluso en el desacuerdo”. “No siempre coincidíamos pero siempre valoré su valentía y su buena fe”.

Rodeado de diputados de CiU, el exgobernante catalán no hizo la menor mención al conflicto con Cataluña que sostiene el gobierno de España. Su desplazamiento a Madrid para honrar a Suárez se ha manifestado únicamente con consideraciones personales y de reconocimiento a la labor de Suárez. Quienes no le quisieron o le reconocieron en su momento, ahora seguro que sí lo hacen, ha expresado Pujol.

Cuando avanzaba hacia la calle en medio del patio del Congreso se topó con el primer secretario del PSC, Pere Navarro, con quien departió unos minutos rodeados de parlamentarios de CiU y del PSC

Los recuerdos y las vivencias afloraron también con la presencia en el Congreso de la viuda del exdirigente del PCE Santiago Carrillo a quien la Historia de España ha unido con Suárez. Carmen Menéndez llegó con sus dos hijos y departieron largo rato con la familia Suárez.

Mas ha protagonizado el momento político clave del día, y ha mostrado que esa unidad que destilaba la jornada puede durar muy poco tiempo. El president ha decidido acudir a la capilla como un gesto de reconocimiento de las instituciones catalanas a Suárez. Y esto en sí ya era una novedad, porque Mas no acudía a un acto oficial a Madrid desde hace 14 meses, cuando visitó La Zarzuela para verse con el Rey después de las últimas elecciones catalanas.

Una vez viajó en secreto, en agosto de 2013, para verse con Rajoy. Pero su ausencia de Madrid en actos oficial es notable, muestra de la tensión territorial, ya que antes acudía a menudo. Mas, por ejemplo, nunca asiste al homenaje a la Constitución que se convoca en el Congreso cada 6 de diciembre. Pero a rendir honores a Suárez sí ha querido acudir.

Después de saludar a la familia, Mas ha hablado para la prensa y ha lanzado mensajes de fondo con un destinatario claro: Rajoy, con el que no ha coincidido en la capilla ardiente, ya que llegó dos horas después de que se hubiera marchado y se fue antes también de que acudiera la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Si no estaba organizado para que no se cruzaran, lo pareció.

Los que ha lanzzado Mas eran dardos con toda la intención, utilizando la figura de Suárez, para exigir al presidente Rajoy que sea tan valiente como su antecesor para afrontar la crisis independentista catalana. “He venido a decir que el sentir mayoritario del pueblo catalán es de respeto y reconocimiento a la obra de Suárez. Él miró de cara, no dejó que los problemas fueran pasando, no los soslayó, no los rehuyó, por eso respetamos su figura. Suárez se atrevió, se arriesgó y se quemó o le quemaron. Hoy echamos a faltar los valores y el arrojo del presidente Suárez”. Después, ya sin micrófonos, Mas ha evitado criticar a Rajoy y ha explicado que entiende que el presidente reivindique la Constitución, pero ha recordado que esta en su opinión “se puede leer de muchas maneras”. La Generalitat asegura que Rajoy podría autorizar la consulta sin incumplir la Constitución, porque no es vinculante. El Gobierno lo niega.

Pero las críticas indirectas de Mas a Rajoy y su fama de no afrontar los problemas, han sentado mal en el Gobierno y en el PSOE. Incluso un histórico dirigente de CiU como Miquel Roca ha afeado esa estrategia de Mas. “Este es un mal momento para instrumentalizar la figura [de Suárez]”, ha señalado cuando le han preguntado por las palabras del president.

El Gobierno ha contestado a Mas. Pero no lo ha hecho la vicepresidenta, que no ha querido hablar a la salida de la capilla, sino José Manuel García Margallo, el ministro que concentra la respuesta política a la tensión independentista catalana. Margallo ha asegurado que Suárez habría actuado “de la misma forma que Rajoy” ante el reto soberanista catalán, informa Miguel González. Rajoy, ha explicado, está “atento” al desapego hacia España de parte de la sociedad catalana y ha hecho a Mas una “oferta de diálogo sin fecha de caducidad”, aunque eso sí, “dentro de la ley”.

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