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Cargos afines a Navarro presionan para que no expulse a los díscolos del PSC

La dirección del PSOE apoya al primer secretario de los socialistas catalanes

La dirección del PSOE trasladó ayer su apoyo al primer secretario del PSC, Pere Navarro, en el pulso que mantiene con Marina Geli, Joan Ignasi Elena y Núria Ventura, los tres diputados del sector crítico de su partido que el pasado jueves rompieron la disciplina de voto y se pronunciaron a favor de que el Parlamento catalán tenga competencias para convocar un referéndum de independencia.

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, reclamó a sus compañeros de partido que apoyen al PSC porque la situación en Cataluña es “muy difícil” y “se puede poner peor” en el futuro. Otros dirigentes del PSOE, como la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, o el secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, coincidieron en afirmar que la propia dirección del PSC debe gestionar la situación y defendieron la labor que está haciendo Navarro.

El primer secretario del PSC insistió en que, tras romper la disciplina del grupo, los tres diputados díscolos deberían ser “honrados” y “coherentes” y entregar el acta, y criticó que le estén haciendo el juego a Artur Mas en una iniciativa, la de la consulta, que no tiene recorrido legal. Ante el comité federal del PSOE arremetió contra la “irresponsabilidad” de CiU y ERC y de “todos aquellos que les hacen de comparsas”, sin precisar a quién se refería.

El espaldarazo que Navarro recibió en Madrid no frenó la espiral de críticas que la dirección del PSC está recibiendo desde amplios sectores del catalanismo, comenzando por algunos cuadros del partido. Diputados del sector oficialista y cargos de confianza de Navarro se sumaron ayer a las voces que piden encontrar una salida negociada que evite las expulsiones de los tres diputados díscolos. En un artículo publicado en El Periódico, el portavoz del PSC, Jaume Collboni, la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon, y los diputados Juli Fernández, Alicia Romero y Xavier Sabaté, todos ellos afines a Navarro, han defendido que el PSC debe ser “el nuevo reflejo de la Cataluña plural y diversa”. “Por eso no promoveremos la exclusión, sino la unión, la suma y no la resta. Necesitamos mucha gente y no sobra nadie”, recalcan estos diputados autonómicos del PSC.

También descartó la expulsión el alcalde de Lleida, Àngel Ros, dirigente crítico que decidió entregar el acta de diputado del Parlamento catalán por discrepancias con la decisión de la dirección del PSC el día antes de la celebración del pleno del jueves. “Se deben buscar otras fórmulas, pero no la separación del grupo parlamentario socialista y mucho menos del partido”, afirmó Ros.

En cambio, el exdirector de la fundación del PSC Rafael Campalans Albert Aixalà afirmó en las redes sociales que “para salvar la unidad del PSC” se debe “relevar” a Navarro, al portavoz del PSC en el Parlamento catalán, Maurici Lucena, y al secretario de Acción Política del PSC, Antoni Balmón.

Esta noche finaliza el plazo que Navarro dio a los críticos para que dejen el acta. La dirección del PSC está intentando cerrar la mayor crisis de su historia antes del pleno del Parlamento catalán del miércoles, que debe aprobar los Presupuestos. Pero ayer nada apuntaba a una solución rápida. Uno de los diputados que pueden ser expulsados, Joan Ignasi Elena, descartó por completo dejar el acta de diputado. Elena se mostró convencido de que la semana que viene tanto él como Marina Geli y Núria Ventura seguirán como parlamentarios, al tiempo que pidió “diálogo” a la dirección.

La batalla entre sectores se ha trasladado al terreno de los manifiestos. El expresidente de la Generalitat José Montilla tuvo que aclarar anoche que no ha firmado a favor de los críticos, después de que su nombre apareciera en un listado de supuestas adhesiones a los tres diputados díscolos.

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