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El ocaso del “político ejemplar”

Carlos Fabra pide la baja en el PP tras conocer su condena

La dirección popular nunca le reclamó explicaciones y le dejó marcar su propio calendario

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Francisco Camps, entonces presidente de la Generalitat valenciana, elogia a Fabra en el acto de inauguración del aeropuerto de Castellón, el 25 de marzo de 2011.

Carlos Fabra pidió ayer, de forma voluntaria, su baja como militante en el PP. El partido no se la había exigido, pero tampoco pedirá su indulto al Gobierno tras la sentencia que le ha condenado a cuatro años de cárcel por haber sido un defraudador. Los delitos se cometieron entre 1999 y 2003, cuando Carlos Fabra ocupaba ya la presidencia de la Diputación de Castellón, donde se mantuvo tras la denuncia, entre otras cosas, gestionando dinero público. Fabra dejará así la militancia sin que, en un proceso que ha durado diez años, el PP le haya pedido explicaciones públicas ni responsabilidad política alguna.

Cinco años y una condena después de que el presidente de su partido, Mariano Rajoy, lo calificara de “político y ciudadano ejemplar”, el PP trató ayer de convertirlo en un militante casi anónimo, alegando que hace ya tiempo que no tiene ninguna responsabilidad orgánica, aunque obviando que fue él mismo quien tomó la decisión de apartarse tanto de los cargos orgánicos como de no volver a optar por un puesto institucional. Carlos Fabra abandonó la presidencia de la Diputación de Castellón en 2012, tras 16 años, argumentando motivos “personales” y después de superar un trasplante de hígado. Él mismo decidió, también entonces, renunciar a la opción de volver a ser el cabeza visible y representante del PP en Castellón, después de 22 años al frente de la formación conservadora.

Nadie, nunca, en el partido le ha cuestionado. Ni cuando la investigación dio el salto cualitativo de pasar de ser una acusación personal de tráfico de influencias y cohecho a estar sostenida por una denuncia de la Agencia Tributaria por varios fraudes fiscales. Siempre estuvo respaldado y apoyado tanto por los dirigentes y cargos más cercanos como por la dirección nacional. Y así lo interpretó siempre él. “¿Más explícito? ¿Qué quiere que le diga? ¿Qué quiere, que se me declare? ¿Que me diga: ‘Fabra, te quiero’? No sé exactamente qué apoyo explícito quiere; no querrá que me acueste con él”, manifestó sobre su relación con Mariano Rajoy después de que este acudiera a mitin electoral a Castellón.

Eduardo Zaplana, siendo portavoz del Gobierno de Aznar, se mostró “convencido de la honorabilidad” del castellonense. Francisco Camps le brindó su apoyo. Y después lo hizo el actual presidente del PP valenciano, Alberto Fabra, que le mantuvo, durante meses y hasta que se fijó la fecha para que se sentara en el banquillo, al frente de la presidencia de la empresa pública promotora del aeropuerto de Castellón, la infraestructura ideada, impulsada, defendida e inaugurada, aunque nunca puesta en marcha, por el ahora condenado.

Alberto Fabra llegó a compararlo con Ricardo Corazón de León, “un rey muy querido y muy temido por sus adversarios” y que, según dijo, a diferencia del inglés, “no ha tenido a un Juan sin Tierra que lo mueva del trono”. Hace apenas dos meses le mostró su apoyo “personal”, días antes de que se sentara en el banquillo. Ayer no quiso valorar el fallo de la Audiencia provincial de Castellón. “Las sentencias no son más esperables o menos, hay que acatarlas y ya está”, dijo el actual presidente del PP valenciano antes de conocer la petición de baja voluntaria y sin exigirle renunciar a la afiliación.

“Aún no está dictada la última sentencia”, señaló la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, en referencia a que esta puede ser recurrida al Tribunal Supremo, al que Fabra ya ha anunciado que acudirá. “Lo lamento y espero que todo se aclare cuando la sentencia sea firme”, añadió en el mismo sentido la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre. La fiscalía Anticorrupción aún no ha decidido si recurrirá al Supremo después de que el fallo solo considere probado uno de los tres delitos de los que acusaba a Carlos Fabra y por los que pedía 13 años de cárcel.

La reacción en la oposición fue más definida. El secretario general del PSPV, Ximo Puig, pidió al PP que “empiece a asumir responsabilidades políticas” tras la condena e hizo hincapié en que Fabra ha sido quien “ha dirigido durante mucho tiempo el PP” ya que, “en gran medida”, Alberto Fabra es presidente de la Generalitat gracias a él. Compromís también reclamó “reacciones políticas”, mientras que la diputada autonómica de EUPV Marina Albiol pidió a Alberto Fabra, que “vete” cualquier iniciativa sobre una posible petición de indulto y que “pida disculpas a los valencianos por haber apoyado a un delincuente”.

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