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Griñán, una trayectoria marcada por el Pacto de Toledo y las elecciones del 25-M

El dirigente andaluz chocó con Rubalcaba cuando quiso agotar la legislatura andaluza

La dilatada trayectoria política de José Antonio Griñán tiene dos hitos fundamentales: el Pacto de Toledo, que fraguó en 1995 como ministro de Trabajo en el último Gobierno de Felipe González para garantizar el sistema de pensiones, y las elecciones autonómicas del 25 de marzo del año pasado, en las que consiguió mantener el Gobierno de Andalucía, pese a la victoria del PP, merced a la alianza con Izquierda Unida.

Nadie, o casi nadie, creyó que la decisión de Griñán de agotar la legislatura en Andalucía fuera una buena idea. De hecho, Griñán y el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, tuvieron un enfrentamiento porque la intención del segundo era que se adelantaran los comicios andaluces para que coincidieran con las elecciones generales que se celebraron en noviembre de 2011.

Griñán se negó, confiado en que las primeras decisiones del Gobierno de Mariano Rajoy le permitieran recortar distancias con el candidato del PP, Javier Arenas, que barría en casi todas las encuestas que se publicaron en las semanas previas a las elecciones andaluzas. Pese a que Rajoy retrasó algunas medidas, como la aprobación de los Presupuestos del Estado, pero aprobó otras como la reforma laboral, la estrategia de Griñán dio sus frutos y consiguió recortar al PP los puntos suficientes que evitaron la mayoría absoluta de Arenas.

Griñán fue elegido presidente de la Junta de Andalucía en la primavera de 2009, tras la marcha de Manuel Chaves, que llevaba 19 años al frente del Gobierno autónomo, como vicepresidente del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero. Fue una traspaso de poderes que inicialmente funcionó bien, pero que pronto empezó a chirriar, cuando Griñán quiso hacerse también con las riendas del PSOE en Andalucía y poner fin a la bicefalia con Chaves. Desde entonces, la amistad de años de los dos dirigentes socialistas se ha enfriado y hoy es prácticamente inexistente.

Dentro del PSOE andaluz, Griñán inició una etapa de renovación de los cargos orgánicos, apostando por jóvenes como Susana Díaz, ahora consejera de la Presidencia y probable sucesora en la candidatura de la Junta, y Mario Jiménez, actual vicesecretario general de los socialistas andaluces.