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España plantea que el dinero para contratar jóvenes no engorde el déficit

Rajoy reclama en París una mejor financiación europea de las empresas pequeñas

El desempleo juvenil se está convirtiendo en las últimas semanas en el gran asunto de debate en la Unión Europea. Las cifras alarmantes en el sur, especialmente en España, están provocando un ligero cambio de discurso incluso en Alemania. En este contexto, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aprovechó ayer su presencia en París en un foro organizado por el Instituto Berggruen (presidido por Nicolas Berggruen, uno de los principales accionistas de PRISA, editora de EL PAÍS) para sumar su grano de arena a esa presión y sobre todo para lanzar una propuesta nueva.

Rajoy planteó que la UE ayude a los países que, como España, quieren hacer una política más agresiva para facilitar el empleo entre los jóvenes. Y la fórmula es sencilla. El dinero que el Estado pierde porque deja de ingresar al hacer bonificaciones a los empresarios para que contraten a jóvenes va directamente al déficit. Eso limita mucho el margen de Hacienda para hacer esas bonificaciones más agresivas. De hecho, es precisamente este límite, y la presión de Bruselas, la que ha forzado, según el Gobierno, que la ley de emprendedores se haya retrasado 16 meses hasta ser presentada finalmente la semana pasada.

Rajoy propone que ese dinero, dedicado a favorecer el empleo juvenil, no cuente como déficit para Bruselas en el procedimiento de déficit excesivo que sufre España. Es algo similar a lo que ya se autorizó para las ayudas a los bancos. Estas suponían 3,2 puntos de déficit añadido, pero Bruselas aceptó que no cuenten para el objetivo marcado para España. El Gobierno quiere ahora que tampoco cuenten las ayudas para contratar a jóvenes. Se trata de una propuesta aún no cuantificada, pero que según Moncloa permitiría hacer una política mucho más agresiva y ahorrar a los empresarios hasta 2.500 millones de euros si empiezan a contratar a jóvenes de forma importante. Moncloa asegura que de momento no se están planteando una nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral con nuevos contratos pero sí una política más agresiva con las bonificaciones.

Enfrascado en propuestas concretas, mucho más de lo habitual, Rajoy también propuso que el Banco Europeo de Inversiones (BEI), una de las estrellas de los debates en París, pase de una capitalización de 10.000 millones a 30.000 para que pueda ayudar a conceder crédito a las pequeñas y medianas empresas (pymes). España apoya el plan, debatido en este foro, para que a través del BEI se pueda abrir una línea hasta de 60.000 millones de euros para ayudar al empleo juvenil. Rajoy se reunión después en el Palacio del Elíseo con François Hollande, el presidente francés, que destacó esta propuestas españolas aunque no aclaró si finalmente las apoyará. Hollande dijo que es urgente que se tomen decisiones en la cumbre de junio sobre el empleo juvenil.

Tanto Hollande como Rajoy apoyan la convocatoria de Angela Merkel el 3 de julio en Berlín para desarrollar esta y otras propuestas contra el desempleo juvenil. Ambos apremiaron para que se pueda disponer ya del fondo de 6.000 millones de euros ya aprobado.

Rajoy pronunció en París uno de los discursos más trabajados y más claramente europeístas de los últimos meses y que sirvió para tratar de calentar el ambiente para la cumbre de junio. España ha tomado medidas dolorosas, recordó, y está dispuesta a seguir recortando el déficit, pero necesita contrapartidas. “Los ciudadanos necesitan percibir que los sacrificios tienen contrapartidas palpables. La lógica nos impone la moderación del ritmo de consolidación fiscal para adaptarlo a la realidad. Lo principal es el compromiso, los plazos deben adaptarse a las circunstancias”. Pero sobre todo Rajoy llamó a tomar decisiones, también del Banco Central Europeo, para girar la deriva de Europa hacia la depresión: “Europa es la única región del mundo que no crece, seis trimestres en recesión, es normal que la gente se pregunte qué estamos haciendo mal. Europa debe hacer más”, remató.

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