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Bárcenas ‘blanqueó’ 1,3 millones en donativos al PP en cinco años

El extesorero Luis Bárcenas ocultó las donaciones ilegales de empresarios

Hizo 56 ingresos bancarios, todos ellos inferiores a 60.000 euros, entre 2002 y 2007

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Luis Bárcenas, extesorero nacional del PP, aplicó durante un prolongado espacio de tiempo una supuesta estrategia de ocultación de donaciones ilegales mediante ingresos bancarios troceados, todos por debajo de 60.000 euros, para evitar así el control del Tribunal de Cuentas. Esa treta le llevó, entre 2002 y 2007, a ordenar hasta 56 ingresos bancarios de pequeñas cantidades que sumaban 1,3 millones de euros (véase gráfico), según figura en la documentación oficial entregada a la Fiscalía Anticorrupción. Esos pequeños ingresos procedían de donaciones empresariales que en realidad habían sido superiores a 60.000 euros.

Así lo acredita el cruce de los datos registrados en la contabilidad oficial del PP —donde figuran ingresos en la cuenta de donativos— con los apuntes contables que Bárcenas anotó de su puño y letra en una libreta particular, con ese mismo concepto.

En ese cuaderno, el extesorero del PP consignaba las donaciones de empresarios —la inmensa mayoría ilegales por incumplir lo previsto en la norma— y los pagos periódicos que hacía para gastos ordinarios del partido y para retribuciones trimestrales o semestrales a la cúpula de la formación conservadora.

El cotejo de los datos contables que obran en el sumario del caso Bárcenas, al que ha tenido acceso EL PAÍS, revela una mecánica continuada entre los años 2002 y 2007 para burlar los controles del Tribunal de Cuentas sobre las donaciones privadas a los partidos políticos. De hecho, el Tribunal de Cuentas validó en todos los años analizados ahora las donaciones declaradas por el PP. Los auditores del Tribunal de Cuentas nunca pudieron comprobar si lo declarado por la dirección del PP respecto a sus donaciones era cierto porque al tratarse de entregas anónimas de dinero —al menos Bárcenas las registraba como anónimas al ingresarlas en el banco— la formación conservadora no estaba obligada a dar detalles de las mismas. Hasta 2007, las donaciones anónimas estaban permitidas por ley, aunque se establecía que no podían superar 60.000 euros de una misma persona por año ni las podían realizar empresarios que contrataran con Administraciones públicas.

El Tribunal de Cuentas validó los donativos al figurar como anónimos

En esos cinco años, de 2002 a 2007, durante los mandatos del PP, Bárcenas manejó supuestamente una contabilidad B del partido alimentada por donaciones de empresarios, la inmensa mayoría por encima de 60.000 euros y realizada por constructores que tenían contratos adjudicados por Administraciones públicas.

Con ese dinero de la supuesta contabilidad B, Bárcenas pagaba presuntamente diversos gastos del partido —encuestas, ayudas de urgencia a víctimas del terrorismo, compra de acciones de medios de comunicación, pago de obras en la sede— y solo una parte de las donaciones terminaban donde la ley establece: en una cuenta especial abierta en un banco para esos fines.

De los 7,5 millones de euros que Bárcenas registró en sus cuadernos entre 1990 y 2008, tan solo 1,3 millones terminaron en la cuenta corriente abierta en el Banco de Vitoria, luego Banesto, para ese fin. Antes de 2002, en los papeles de Bárcenas no aparece ni un solo ingreso de dinero en la cuenta oficial de donativos.

Es a partir de 2002 cuando Bárcenas anota en sus papeles —publicados por EL PAÍS el pasado 31 de enero— los primeros ingresos de dinero a la cuenta de donativos del Banco de Vitoria con la cantidad real. Al pasar a la contabilidad oficial del partido y a la caja del banco, sin embargo, esas operaciones se consignaban troceadas, para evitar superar el máximo de 60.000 euros que permitía la ley.

Con este mecanismo, el extesorero del PP lograba blanquear o legalizar el dinero recibido, al ingresarlo en la cuenta oficial de donativos y declararlo al Tribunal de Cuentas como si fueran donaciones menores de 60.000 euros.

En su declaración ante la Fiscalía Anticorrupción, hace más de un mes, Bárcenas llegó a decir, a preguntas de su abogado, que sería “de sentido común” trocear las cantidades donadas por un empresario si estas superaban los 60.000 euros: “Si alguien llega con 300.000 euros, esa cantidad supera el límite que establece la ley [...] pues evidentemente siempre existiría una fórmula, que es decirle al cajero, toma 50.000 que han venido como anónimos”. Respecto a la mecánica sobre la captación de estos fondos, el extesorero explicó al fiscal: “Cada vez que un donante iba a entregar una cantidad, ese dinero iba automáticamente a una cuenta corriente de donativos. Había a quien no le importaba que se conociese su nombre, [y entonces] el nombre del donante se hace constar en el ingreso [...] y normalmente se le daba una copia del ingreso a la persona para que tuviese constancia”.

Bárcenas relató además en su declaración cómo se recibía el dinero en Génova, 13, la sede nacional del PP, y qué se hacía con los fondos: “Álvaro Lapuerta [el anterior tesorero del PP cuando Bárcenas era gerente] jamás recibió directamente un donativo sin avisarme a mí. Es decir, llegaban, le pagan o le hacen llegar [el dinero] a través de una persona a través del partido, y él recibe a quien quiera hacer una aportación al partido. A continuación me llamaba por teléfono, me contaba el detalle y me decía que pasase a su despacho. Y me decía si quería decir el nombre o no [el donante] y mira este señor me ha traído un sobre con 20.000 o 30.000 euros, siempre cantidades permitidas por ley, que son como máximo 60.000 euros al año. [...] Y se daba la instrucción al cajero del partido [...], que verificaba que ahí había 20.000 euros y la ingresaba en la cuenta de donativos. A continuación, subía con el ingreso y se lo daba al donante para que viera que estaba ingresado”.

Bárcenas defendió como posible, ante el fiscal, la argucia de trocear los ingresos

La declaración de Bárcenas contradice todo lo que apuntó en su cuaderno a lo largo de los años, con decenas de donativos de constructores que superaban con creces los 60.000 euros. En su libreta, el extesorero del Partido Popular apuntaba nombres, apellidos y, en ocasiones, hasta la empresa a la que representaba el donante. Cuando parte de esos fondos los blanqueaba a través de los ingresos bancarios, desaparecía cualquier detalle que permitiera identificar a la persona que había entregado el dinero, según se puede comprobar al leer los asientos contables oficiales que el PP ha remitido a la Audiencia Nacional.

La dirección del PP se aferró este miércoles a la idea de que sus cuentas son legales porque el Tribunal de Cuentas las examinó sin encontrar ninguna irregularidad en el capítulo de donaciones, aunque no quiso opinar sobre por qué los papeles de Bárcenas y la contabilidad oficial tienen un dato en común: los ingresos en la cuenta de donativos del Banco de Vitoria.

 

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