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El primer problema, con permiso de la corrupción

Desempleo, Sanidad, Exteriores, Economía, Educación e Interior, temas clave del último año

Si hay un tema con posibilidades de quitar protagonismo a la corrupción en el debate sobre el estado de la nación, es el paro. Casi seis millones de desempleados (y subiendo) y una tasa del 26% lo convierten en el principal problema para los españoles, según el CIS.

La última medida del Gobierno es un plan contra el paro juvenil (que está en el 55%): 3.500 millones de euros en cuatro años para intentar evitar una generación perdida. A pesar de esto, Mariano Rajoy tiene difícil sacar pecho en este tema.

El primer año de Rajoy en el poder se ha saldado con 850.000 empeños menos. El PP auguró que con la reforma laboral (que redujo la indemnización por despido, facilitó las reducciones de plantilla, posibilitó reducciones generalizadas de sueldos, etcétera) se resolverían los problemas enquistados del mercado de trabajo. Doce meses después los problemas siguen y, en muchos casos, se han agravado. La recesión combinada con la reforma laboral se ha convertido en un cóctel letal que ha elevado las cifras de paro a cotas históricas. Al menos este invierno, todavía irán a peor.

SANIDAD. Carne de cañón para meter el bisturí

El gasto en sanidad supone el 40% del presupuesto autonómico y, por eso, ha sido el blanco favorito de los recortes de las Administraciones para cuadrar sus cuentas. El proceso ha sido traumático. Al anuncio del presidente Mariano Rajoy, en abril de 2012, de que había que ahorrar 7.000 millones en Sanidad, el departamento que dirige Ana Mato respondió con un real decreto de recortes. En él se incluía, por ejemplo, el aumento del copago farmacéutico y la expulsión de los inmigrantes de la red de atención ordinaria.

Pero, aparte de medidas estatales, el ahorro decretado ha sido un pistoletazo de salida para los Gobiernos autonómicos: euro por receta, cierre de servicios, reducción de las plantillas, retraso en la incorporación de tratamientos caros, impagos a proveedores… Todo ha servido para intentar cuadrar los presupuestos.

A esta situación se suma la que vive el ministerio, con su titular, Ana Mato, cuestionada por los regalos presuntamente recibidos por su exmarido, Jesús Sepúlveda, de la trama Gürtel. El resumen es un diagnóstico muy grave y un pronóstico incierto. —EMILIO DE BENITO

POLÍTICA EXTERIOR. España seguirá siendo ‘pedigüeña’ en la UE

No es extraño que el PP haya solapado el debate sobre el estado de la nación con el de balance del Consejo Europeo de los pasados días 7 y 8. Rajoy salió muy contento de la cumbre, que duró 26 horas y en la que finalmente se aprobaron los presupuestos de la UE para el periodo 2014-2020. En contra de lo que se daba por sentado, España seguirá siendo receptor neto de fondos comunitarios durante toda la década. Incluso en una mayor proporción que ahora: el 0,20% del PIB (unos 2.000 millones anuales) en vez del 0,15.

No es mal resultado para una negociación que se convirtió en un regateo en el que cada país solo se preocupó de qué hay de lo mío; aunque, en los tiempos en los que Felipe González peleaba por los fondos de cohesión, el PP lo tildara de “pedigüeño”.

El problema es que si España sigue estando entre los países que reciben más de lo que dan es porque es más pobre, porque tiene el récord de paro y porque, por vez primera, los presupuestos de la UE se reducen en vez de aumentar. Y eso perjudica sobre todo a quienes, como España, necesitan estímulos para crecer. —MIGUEL GONZÁLEZ

ECONOMÍA. Recesión y austeridad, a la sombra del rescate

El frente económico no da tregua a Mariano Rajoy. Los datos dejan en evidencia la reforma laboral. Las previsiones anticipan que, en el mejor de los casos, la crisis tocará fondo este año. La falta de crédito —con varias entidades jibarizadas tras el rescate europeo— y los draconianos ajustes presupuestarios —con recortes en marcha e impuestos por las nubes— no ayudan a despejar el horizonte. Hasta la mejora de las exportaciones ha quedado truncada por la recaída europea. España es la frontera de la crisis del euro. Y solo la promesa de una intervención del Banco Central Europeo en caso de un rescate mantiene a raya la presión.

El Ejecutivo de Rajoy ha tenido que recurrir al endeudamiento, a las reservas financieras, para evitar el colapso de comunidades y Seguridad Social. Ahora cuenta con que Bruselas le volverá a dar más tiempo para reducir el déficit; bajo la mesa, la contrapartida será la exigencia de reformas estructurales más profundas. Lo que no afloja es la recesión: en los últimos meses, la caída a plomo del consumo se ha hecho sentir en el PIB. —A. BOLAÑOS

EDUCACIÓN. Una polémica reforma sobre un mar de recortes

 El estado de la Educación en estos días es muy revuelto. Si ya lo era cuando el Gobierno decidió el pasado abril profundizar en unos recortes que suponían 6.300 millones de euros menos que en 2010, hoy lo es todavía más por la polémica reforma que el ministerio está impulsando. Aderezado todo ello por el ministro peor valorado del Ejecutivo, muy dado a avivar polémicas: José Ignacio Wert.

La reforma, que intenta entre otras cosas dar más control al Gobierno central con reválidas estatales, tiene también soliviantados a los nacionalistas en Cataluña: se obligará a ofrecer la posibilidad de recibir las clases en castellano, no solo en catalán. La izquierda la rechaza por “segregadora” e “injusta”.

Wert se defiende diciendo que el problema de la educación no es de recursos y que su reforma revertirá los mediocres resultados escolares. De momento, durante su estancia en el ministerio se han producido varios acontecimientos inéditos: una huelga en todos los niveles escolares y en toda España a la vez; un paro convocado por padres de alumnos y un plantón de rectores al ministro en una reunión oficial. —J. A. AUNIÓN

INTERIOR. Destituciones, ceses y policías fuera de control

La inactividad de ETA podría haber facilitado durante el primer año de Gobierno del PP que el Ministerio del Interior se hubiera dedicado a elaborar nuevos proyectos legislativos, reforzar la lucha contra la criminalidad organizada y mejorar la seguridad ciudadana. Sin embargo, el departamento que dirige Jorge Fernández ha vivido en constantes sobresaltos, pese a éxitos como la Operación Emperador, la recuperación del Códice Calixtino y la batalla contra el yihadismo.

La gestión del ministerio ha estado marcada por la destitución del comisario general de Policía Judicial Enrique Rodríguez Ulla, el oscuro episodio del borrador policial sobre la familia de Jordi Pujol, la parálisis en algunas de las más importantes unidades y la dimisión del número dos de Interior, Ignacio Ulloa, el pasado enero.

Son vox pópuli las fisuras que hay entre los integrantes del equipo que compone la cúpula de Interior (Guardia Civil y Policía). Francisco Martínez, el hoy secretario de Estado de Seguridad, tiene ante sí una dura tarea: cohesionar a sus más directos colaboradores y controlar y poner orden en la casa. —JESÚS DUVA

Sobre la firma

Manuel V. Gómez

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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