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Los recortes y la corrupción desplazan el debate soberanista

ERC y PP hacen peligrar por primera vez la segunda posición para el PSC

El candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, Pere Navarro, acompañado por José Antonio Griñán. Ampliar foto
El candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, Pere Navarro, acompañado por José Antonio Griñán. EFE

Artur Mas planteó las elecciones del próximo domingo como un todo o nada sobre su plan para celebrar un referéndum de autodeterminación a cuatro años vista. Con ello, el líder de Convergència i Unió dejó muy claro que su intención era centrar el debate en torno a esta consulta y diferentes dirigentes de su partido han llegado a verbalizar que los otros temas son secundarios porque ya se discutieron en las anteriores elecciones autonómicas, dos años atrás. Si bien Convergència i Unió logró seguir este camino durante la precampaña, las cosas no le han salido tan bien en la primera semana de campaña. La huelga general ha puesto de relieve el tremendo malestar social de una comunidad autónoma con 840.000 parados, al mismo tiempo que vuelven a salir a la luz asuntos de corrupción, como el del Palau de la Música, que acechan a CiU desde hace más de tres años.

Convergència i Unió. La campaña de Artur Mas es absolutamente personalista y en ella su figura, la del partido y la de Cataluña se mezclan en una sola cosa. Comenzó la campaña pidiendo mayoría absoluta para dar a Cataluña el “derecho a decidir” su futuro. Sin embargo, unos sondeos que no le son favorables le han forzado a modular el discurso para pedir una “mayoría amplia”. El carácter personalista de la campaña se ha radicalizado con las últimas acusaciones de corrupción. Mas las ha aprovechado para tensionar a los suyos.

Partit dels Socialistes. El candidato socialista, Pere Navarro, comenzó la campaña con críticas al “anticatalanismo” de Mariano Rajoy y a los casos de corrupción que han afectado la gestión de CiU. Con el paso de los días, y coincidiendo con la huelga general los socialistas han hecho más hincapié en los recortes sociales. La defensa de una España federal, asunto que capitaliza la mayor parte de carteles de campaña, sale cada vez menos en los mítines, en los que ha ganado peso la denuncia social. El objetivo es no ceder la segunda posición a ERC o PP.

Partido Popular. La estrategia no ha variado ni un ápice. Ataques a la “deriva independentista” de Artur Mas y a la “indefinición” del Partit dels Socialistes. La candidata Alicia Sánchez-Camacho se presenta como la única garante de la permanencia de Cataluña en España y acusa a Artur Mas de haber “abdicado” de sus responsabilidades. Los populares consideran que tienen al alcance de la mano el segundo puesto en el Parlament, algo que podrían conseguir no tanto por su crecimiento como por el hundimiento de los socialistas.

Iniciativa per Catalunya. Dando por hecho su apoyo al “derecho a decidir” de los catalanes, los ecosocialistas se centran en atacar los recortes sociales emprendidos por el presidente de la Generalitat. Es el único partido de la izquierda que sigue reivindicando la huella que dejó en su paso por el Gobierno catalán entre 2003 y 2010.

Esquerra Republicana. El nuevo líder de ERC, Oriol Junqueras, se ha centrado en volver a congeniar con el electorado independentista que abandonó el barco tras los pactos con el PSC en 2003 y 2006. Se presenta como la garantía para que Artur Mas no levante el pie del acelerador tras las elecciones en su ofensiva soberanista hacia la Cataluña independiente. El discurso social ha pasado a ocupar un segundo plano y las críticas a los recortes de Artur Mas son escasos.

Ciutadans. El partido de Albert Rivera aspira a doblar su representación en el Parlamento catalán. Su discurso, antes monopolizado por los ataques a la política lingüística de la Generalitat, se ha ampliado ahora a la corrupción y a las críticas contra bancos y cajas.

Otros. Solidaritat per la Independència intenta mantenerse en el Parlament tras la marcha de su gran activo, Joan Laporta, con un discurso exclusivamente independentista. Compite con la Candidatura de Unidad Popular, un partido con un discurso nítidamente izquierdista e independentista que se presenta por primera vez a las elecciones catalanas.