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Los diputados socialistas irán al pleno el 14-N pero renunciarán al sueldo del día

El Grupo Socialista anunció que el dinero sería donado al Banco de Alimentos

Esta organización rechaza el donativo

Rubalcaba y Soraya Rodríguez, en el Congreso.
Rubalcaba y Soraya Rodríguez, en el Congreso.

Ante el dilema de secundar la huelga para mostrar su rechazo a las reformas de Mariano Rajoy o acudir al pleno del Congreso para oponerse a esas medidas en nombre de los ciudadanos, el PSOE ha optado por una vía intermedia. Los diputados socialistas trabajarán el próximo 14 de noviembre, día de la huelga general convocada por los sindicatos y los dos centenares de organizaciones sociales que forman la Cumbre Social. Pero harán patente su apoyo al paro general aplicándose la misma pérdida de salario que los huelguistas.

Para ello, la dirección del Grupo Socialista ha decidido descontar la parte correspondiente a esa jornada del sueldo de sus diputados, dinero que donará al Banco de Alimentos. Sin embargo, la organización ha anunciado esta mañana que rechaza el donativo.

La Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal) ha explicado en un comunicado que no quiere esta donación y ha reclamado a todos los partidos que se abstengan —“aunque sea circunstancialmente”— de vincularse con su asociación. El presidente de Fesbal, José Antonio Busto, ha precisado en conversación telefónica que el primer punto del decálogo de buenas maneras de la organización es precisamente que esta es “apolítica y aconfesional”. Por tanto, ha justificado su rechazo en la intención de los bancos de alimentos de seguir al margen de la política y aclaró que harían igual con cualquier otro partido. “Aceptarlo nos llevaría a servidumbres inevitables”, ha precisado. Sin embargo, no se opondrán a donaciones de políticos “a título individual”.

La portavoz del grupo parlamentario, Soraya Rodríguez, que ha enviado una carta a todos los diputados socialistas en la que les explica esta decisión, les dice en ella que, pese a apoyar la huelga general, los socialistas tienen el deber de acudir el 14 de noviembre al pleno parlamentario. "Ese día, como representantes de los ciudadanos, estaremos cumpliendo nuestra función", avisa la portavoz.

En la misiva, fechada ayer, Rodríguez da por supuesto que los diputados no pueden secundar la huelga porque su obligación es acudir al Congreso. Y ese día, aún más, porque tratarán de modificar, a través de enmiendas, los Presupuestos Generales del Estado. Son, argumenta, los que, "entre otras medidas, han justificado la convocatoria". No solo la de la huelga en España, sino también la celebración de la primera jornada europea de protesta contra las políticas de austeridad, que ha convocado el mismo día la Confederación Europea de Sindicatos (CEE).

La portavoz socialista justifica que la ONG elegida para la donación de su grupo permitirá que se beneficien de ella "las personas a las que más está afectando la crisis económica, el incremento del desempleo, las políticas de austeridad del Gobierno y los consiguientes recortes en derechos y deterioro del sistema de protección nacional".

Tras la queja de la federación, el Grupo Socialista ha señalado a través de una portavoz que “respeta el criterio” de la organización y que, por tanto, será cada diputado el que envíe a título personal la parte de su salario correspondiente.

Rotundo apoyo a la huelga

Los socialistas tratan con la huelga de sueldos eludir cualquier signo de tibieza y postularse claramente en contra de las medidas del Gobierno popular, en esta segunda convocatoria de huelga general en ocho meses. En la primera, celebrada el pasado 29 de marzo, pese a que también apoyaron la convocatoria, la postura oficial del partido fue mucho laxa. "Los partidos no encabezan huelgas", fue la tesis oficial defendida entonces. Por eso, a la manifestación convocada por los sindicatos acudió una delegación encabezada por el secretario de Organización, Óscar López, pero no acudieron ni el secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, ni la vicesecretaria, Elena Valenciano.

Los socialistas venían de sufrir un paro general en contra cuando José Luis Rodríguez Zapatero todavía era presidente -y Rubalcaba su ministro- y acometió en 2010 la segunda reforma laboral, que abarataba el despido al permitir indemnizaciones de 20 días por año trabajado. Sin embargo, pese a que las reformas posteriores de Mariano Rajoy han sido más severas, todavía muchos ciudadanos culpan de la situación económica a los socialistas. De ahí su intención de desmarcarse claramente de las políticas del Gobierno.

Con la huelga del 14-N se marca el hito de que será la primera vez que se produzcan dos convocatorias generales contra el mismo Gobierno. Pero, además, el paro se producirá en medio del debate de los Presupuestos -se tramitarán en el Congreso entre el 12 y el 15 de noviembre, antes de remitirlas al Senado para su aprobación definitiva- y de la campaña electoral de las elecciones autonómicas catalanas, fijadas para el 25 de noviembre. Y en este contexto, el Partido Socialista no quiere enviar señales ambiguas.

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