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La FAES tacha el plan de Mas de “pueril” e “inmadurez moral”

La fundación de Aznar defiende la unidad en términos dogmáticos y carga contra la "querencia por vivir contra la verdad"

Mientras el Gobierno culpa a las aspiraciones de Artur Mas de debilitar la deuda de España y el propio Mariano Rajoy recupera su discurso más duro contra el nacionalismo, la FAES carga las tintas al tachar el plan del presidente de la Generalitat de “inmadurez moral” al demostrar un “comportamiento pueril sublimado en impostado hecho nacional”.

La fundación que preside el exjefe del Ejecutivo José María Aznar, cocina ideológica del PP y con un discurso habitualmente inflexible sobre los conflictos territoriales, aprovecha la publicación de un nuevo número de Cuadernos de pensamiento político para difundir una nota editorial que defiende la unidad casi en términos dogmáticos. La prioridad consiste en "poner España en claro… para revertir la querencia por vivir contra la verdad que padece una porción –menor pero nutrida y activa– de la sociedad española”, reza el texto, que también habla de “iluminar y proteger el tejido institucional que nos sostiene”.

La nota no menciona abiertamente ni a Mas ni al candidato a lehendakari del PNV, Iñigo Urkullu, aunque son evidentes las referencias al proyecto nacionalista que, según la FAES, plantea “como derecho no tener más responsabilidad que la que se ‘siente’ como propia” y “pretende una vida sin obligaciones”, por lo que “no tiene nada que ver con la teoría política sino con la mera inmadurez moral”. Se trata, razona el editorial, “de un comportamiento pueril” propio de “envanecidos”.

Semanas después de que Aznar arremetiera contra el soberanismo al asegurar, durante una conferencia en México, que “nadie va a romper España” y que los que lo apoyan cometen una “deslealtad”, la FAES señala ahora, en plena campaña electoral, que “la nación que el nacionalismo pretende no se rebela contra España sino contra la evidencia de su propio fracaso gestor, contra la realidad y la manera occidental contemporánea de estar en ella: el rendimiento de cuentas, la vida responsable, el Estado de derecho”.

“Ante el desafío que el nacionalismo ha puesto en marcha”, prosigue el texto, “hay que poner en claro que no procede hablar de independencia ni de autogobierno, puesto que ni hay dependencia ni hay despotismo”. España, según la fundación para el análisis y los estudios sociales, se encuentra ahora en una etapa de “confrontación  entre un rastro del Antiguo Régimen y la nación de todos, de iguales y de libres, la nación española expresada políticamente en la Constitución de 1978. Una Ley Fundamental, zanja la nota, que manifiesta “el compromiso de los españoles con la más alta civilización política, la democracia abierta y la nación cooperativa e inserta en la supranacionalidad”.