El Gobierno envía antidisturbios para reforzar la seguridad de la valla de Melilla

Una nueva embarcación con 19 inmigrantes de origen subsahariano llega al Peñón de Alhucemas El Ejecutivo pospone el envío de Guardia Civil a Chafarinas tras la protesta de Marruecos

Agentes de la Guardia Civil vigilan la valla fronteriza de Melilla con Marruecos.
Agentes de la Guardia Civil vigilan la valla fronteriza de Melilla con Marruecos.FRANCISCO G. GUERRERO (EFE)

La fuerte oleada de asaltos de inmigrantes a la valla de Melilla que se está produciendo este mes ha obligado al Gobierno a reforzar la seguridad en la frontera de la ciudad autónoma con Marruecos. Al Grupo de Reserva y Seguridad de la Guardia Civil especializado en control de masas que se incorporó el pasado 17 de agosto a las tareas de vigilancia de la valla, esta semana va a sumarse un grupo de 15 agentes antidisturbios de la Policía Nacional, según confirmó ayer a este periódico el delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani. Una nueva embarcación con 19 inmigrantes de origen subsahariano llegó el lunes al Peñón de Alhucemas, a apenas 700 metros de la costa marroquí.

“Estamos en situación de alerta, ellos están desesperados, en cualquier momento intentarán entrar a la fuerza y es nuestra obligación poner más medios para impedirlo”, asegura El Barkani, que descarta sin embargo que sea necesario de momento movilizar al Ejército. Un helicóptero de la Guardia Civil volvió ayer a sobrevolar la frontera durante toda la noche como acción disuasoria. Según la Delegación del Gobierno, en torno a un millar de subsaharianos aguardan en las inmediaciones de la valla esperando el momento de saltar. Hasta 450 lo intentaron el pasado fin de semana; 60 lo consiguieron.

Estamos en situación de alerta, ellos están desesperados, en cualquier momento intentarán entrar a la fuerza y es nuestra obligación poner más medios para impedirlo” Abdelmalik El Barkani, delegado del Gobierno en Melilla

A Interior le preocupan también las nuevas tácticas de entrada a territorio español a través del Peñón de Alhucemas y de las islas Chafarinas. El domingo un grupo de 41 subsaharianos arribó al peñón —de solo 170 metros de largo por 86 de ancho— en una lancha de motor. Al islote, que nunca había sido lugar de recepción de inmigrantes, llegó el lunes otra embarcación con 19 personas a bordo. El Gobierno va a esperar a la reunión de alto nivel que va a mantener con las autoridades marroquíes el próximo 15 de septiembre para decidir la actuación en los islotes. El asunto es sensible y ya provocó una escaramuza diplomática con Marruecos cuando a principios de verano España anunció que enviaría un destacamento de la Guardia Civil a las tres islas Chafarinas, situadas a 50 kilómetros al este de Melilla y que pertenecen a España desde 1848. Rabat se quejó de la iniciativa "unilateral" de España, y apostó por patrullas mixtas de vigilancia. Tras la queja, España ha decidido posponer el envío, al menos hasta que se produzca el encuentro.

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Melilla no vivía una presión migratoria como esta desde la crisis de 2005. El verano pasado el Gobierno de la ciudad autónoma denunció una "relajación" de Marruecos en el control de la inmigración. Interior descarta que la situación de este año se deba al mismo motivo. "Las autoridades marroquíes están colaborando muchísimo y bien en la lucha contra la inmigración ilegal que tampoco beneficia a Marruecos", afirma el delegado del Gobierno en Melilla, que insiste en que el problema "sobrepasa" a los dos países y debe ser abordado a nivel supranacional. "La Unión Europea debe intervenir para frenar esta inmigración ilegal, Melilla es la frontera sur de Europa".

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Sobre la firma

Elsa García de Blas

Periodista política. Cubre la información del PP después de haber seguido los pasos de tres partidos (el PSOE, Unidas Podemos y Cs). La mayor parte de su carrera la ha desarrollado en EL PAÍS y la SER. Es licenciada en Derecho y en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en periodismo de EL PAÍS. Colabora como analista en TVE.

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