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Dos años de desconfianza en los líderes

El 78% no confía en Rajoy, aunque el PP mantenga la ventaja electoral

El 49% culpa al anterior Gobierno de la situación y solo el 9% responsabiliza al actual

Fuente: Metroscopia. Ampliar foto
Fuente: Metroscopia.

Hace justo dos años que la valoración negativa del presidente del Gobierno y la del líder de la oposición se encuentran por debajo de 30. Nunca antes desde que se hacen estas encuestas habían coincidido ambos cargos en tan pésima valoración durante tanto tiempo. Han cambiado los nombres de los que ocupan esos cargos, pero la pésima valoración se mantiene, en el momento peor para España o, precisamente, por la forma en la que ambos encaran la delicada situación.

Gallardón y Morenés caen y ningún ministro aprueba ya

Hoy, según la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS, el 78% de los ciudadanos desconfía del actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el 85% del líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. Ambos porcentajes han aumentado en cinco puntos en solo un mes, mostrando una tendencia acelerada de desgaste del Gobierno, con una oposición que, al tiempo, no encuentra el camino para frenar el rechazo ciudadano que también provoca y recoger el creciente malestar.

Dejó de haber líderes bien valorados en el momento en el que el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aprobó hace dos años el primer decreto de recortes. Le abandonaron sus bases ideológicas y su rechazo cayó al -57% (diferencia entre valoración positiva y negativa) y la de Mariano Rajoy, como líder de la oposición, bajó hasta el -59%. Hoy la de Rajoy está en el -32% y la de Rubalcaba en el -37%.

Solo se mantuvo entonces como ministro bien valorado Alfredo Pérez Rubalcaba, pero en cuanto se convirtió en el líder del PSOE empezó a sufrir el desgaste. En los dos años de ausencia de liderazgo hay solo un mínimo periodo de dos meses de gracia para Rajoy, justo después de las elecciones generales de noviembre. Ganó por amplia mayoría por incomparecencia del contrario y porque su victoria fue vista como la única salida, pero su recuperación duró lo que tardó su Gobierno en tomar las primeras medidas y en vacilar sobre las que debía tomar. Ahora un 63% desaprueba su gestión como presidente del Gobierno y todos sus ministros suspenden, lo que no había ocurrido nunca a solo cinco meses de las elecciones en las que, además, el PP ganó con mayoría absoluta.

Aprobaban los ministros de Defensa y de Justicia, Pedro Morenés y Alberto Ruiz-Gallardón, respectivamente, pero ambos han caído y su nota ya es negativa también. José Ignacio Wert, de Educación y Cultura, ha perdido 20 puntos en su ya pésima valoración. No se salva ninguno.

Hasta los votantes del PP aseguran que el Ejecutivo no comunica bien

El PP y, especialmente, Rajoy hicieron de las palabras confianza y previsible las banderas de su oferta política antes de las elecciones, hasta el punto de que hacían suponer que solo con su triunfo electoral ya se aventuraría la salida de la crisis. Sin embargo, hasta el 41% de los votantes del PP ha dejado de confiar en él. Le queda la asunción de la cifra definitiva de ayuda a los bancos, el rescate europeo, las medidas de recorte posteriores, la prolongación de las cifras negativas y los Presupuestos para 2013 que debe aprobar en septiembre y que incluirán más decisiones impopulares. El 66% de los españoles dice tener una opinión negativa del actual Gobierno y tampoco cumple la condición de previsible, porque el 66% asegura que improvisa sobre la marcha y no está sabiendo hacer frente a la situación.

Gran oposición a la amnistía fiscal, incluso entre afines al PP

La amnistía fiscal que entró en vigor esta semana va camino de ser una de las medidas de este Gobierno más rechazada por los ciudadanos. Incluso por los que votaron al PP en las pasadas elecciones generales.

El 76% de los españoles se opone por entender que afecta a los principios de justicia e igualdad y solo un 19% apoya la tesis del Gobierno de considerar que es una decisión extrema en un momento difícil. El 60% de los votantes del PP se opone a la medida que supone aflorar dinero negro, incluso en metálico.

Del global de las medidas, un 74% asegura que la política basada solo en el recorte de gastos va a empobrecer cada vez más a los trabajadores y a las empresas y va a hacer más difícil la recuperación económica. Solo el 21% de los encuestados por Metroscopia asegura que no hay otra salida y que debe seguirse en esa vía por duro que sea. En este caso, aunque por escasa diferencia, la mayoría de los votantes del PP sí se abona a la tesis del mal necesario para salir de la crisis.

Si las decisiones no son aprobadas, tampoco lo puede ser la forma en que se comunican y, por eso, el 79% asegura que no está sabiendo comunicarlas. En este caso, el 65% de los votantes del PP rechaza esta política de comunicación, lo que supone una forma de argumento de legítima defensa recurrente: el Gobierno actúa bien, pero no lo sabe comunicar.

Pese a todo, el PP mantiene su ventaja de 10 puntos en estimación de voto, solo ligeramente por debajo de su resultado de noviembre de 2011. La razón es que los ciudadanos siguen situando la pesada carga de la responsabilidad de la crisis sobre las espaldas del anterior Gobierno. Rubalcaba no logra capitalizar el desgaste del PP porque se rechaza su forma de hacer oposición pero, sobre todo, porque actúa con el lastre de la gestión del anterior Gobierno.

La herencia recibida le sigue funcionando a Rajoy, porque uno de cada dos españoles asegura que el Gobierno de Zapatero es más responsable de la anterior situación que el actual. Hasta cinco veces más ciudadanos culpan más a Zapatero que a Rajoy, mientras que un 34% reparte a partes iguales la culpa. Rubalcaba lo paga directamente porque uno de cada dos votantes socialistas —53%— desaprueba su labor opositora y un 67% no tiene confianza en él. La oposición le desgasta, porque hace solo un mes el líder socialista tenía el apoyo de los suyos y ahora lo ha perdido.

La pésima valoración de los dos grandes partidos sigue siendo rentabilizada por otras opciones, especialmente por IU y UPyD.

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