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La defensa del carbón y de los fondos mineros toma la campaña asturiana

Manifestación en Madrid de alcaldes y concejales socialistas para reclamar el apoyo al sector

Montoro afirma que los fondos mineros se ajustan pero no desaparecen

Foro enarbola el carbón en su discurso contra el PP, al que acusa de mantener el PER

Trabajadores asturianos durante una protesta en Madrid, hoy. Ampliar foto
Trabajadores asturianos durante una protesta en Madrid, hoy. EFE

El carbón, que es un signo de la identidad de Asturias en el último siglo y medio, entró en campaña. Alcaldes y concejales socialistas de los municipios mineros de Asturias, pero también de Aragón, así como senadores y diputados, se concentraron este miércoles frente a la Secretaría de Estado de Energía y el Ministerio de Industria, en Madrid, para exigir al Gobierno del PP que mantenga los fondos mineros y que apueste por la viabilidad del sector.Foro Asturias Ciudadanos (FAC), el partido de Francisco Álvarez-Cascos, lleva días haciendo estandarte de estos recursos públicos que el Estado trasvasa a las comunidades productora como compensación por el declive pactado del sector y el cierre de explotaciones. “En nombre de la estabilidad presupuestaria el PP recorta los fondos mineros a Asturias pero en nombre de la cohesión social mantiene el PER en Andalucía”, acusó el presidente de Asturias y ex secretario general del PP.

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, negó en Oviedo que vayan a desaparecer los fondos. Habrá ajuste, dijo, pero no supresión. “Los fondos mineros van a continuar. En la parte de transferencia corriente que completa las pensiones de las personas que trabajaron en las minas se van a seguir manteniendo. Y en la parte inversora también van a continuar, pero en la cuantía que estaba desarrollándose en términos efectivos y reales”. Este desfase entre lo asignado y lo ejecutado es lo que el Estado quiere ahorrarse para contribuir al ajuste fiscal al que está obligada España. Que los recursos verdaderamente ejecutados en Asturias hayan sido inferiores a los comprometidos, y al esfuerzo en cierre de explotaciones y supresión de empleos mineros, se explica por la insuficiencia de la iniciativa local para emprender proyectos empresariales diversificadores, en el caso de las ayudas a la generación de nueva actividad.

Y en el caso de las infraestructuras (que es donde está el meollo de la controversia) las culpas se entrecruzan. Unos acusan de lentitud en la gestión al anterior Gobierno socialista asturiano y éste lo atribuyó a la complejidad de muchos proyectos planteados. Ahora el ejecutivo central no quiere asumir los proyectos que no se iniciaron cuando estaban programados.Las ayudas compensatorias al declive minero arrancaron con las primeras reconversiones del sector con los socialistas en los años 80 pero adoptaron el nombre de Fondos Mineros y su actual articulación presupuestaria con los gobiernos de Aznar a partir de 1996.

Desde entonces han estado siempre emponzoñados con la controversia porque fueron utilizados como instrumento político de poder en las luchas intestinas del PP asturiano (Cascos contra el entonces presidente Marqués) y también en el pulso del PP y Cascos, y también de sectores sindicales, con los Gobiernos socialistas de Álvarez Areces.Azaña en 1933 y Franco en 1965 dieron por inviable el carbón asturiano, pero todos los Gobiernos de ambas épocas y los posteriores han seguido sosteniendo la actividad por tres razones: su capacidad de lucha organizada y reivindicativa, su dimensión social en territorios sin otra actividad sustitutoria y su condición de única fuente energética autóctona salvo las renovables.

Hoy el sector ya no es lo que fue. Los más de 30.000 mineros de los años 80 se han reducido en Asturias a menos de 4.000. Y su futuro es aún peor. La UE ha decretado el cierre de todas las minas para 2018. Y éste es un asunto crucial.La izquierda mantiene su defensa del carbón y el PP alega que España, en tanto que forma parte de un club, no podrá negarse a acatar lo que finalmente se decida en el ámbito europeo.

Cascos también abandera el carbón. Aunque antaño fue, como el PP, un antagonista contumaz de los sindicatos mineros, a los que la derecha veía como baluarte del tradicional poderío de la izquierda Asturias, el hoy líder de Foro alcanzó un elevado nivel de idilio con los dirigentes mineros desde que fue vicepresidente primero del Gobierno, aun a pesar de que durante los ocho años de Aznar se suprimió el 50% más de empleos mineros de lo que se pactaron con los sindicatos. Para Foro, que se proclama regionalista, el carbón es un buen estandarte. La defensa de la hulla y de los intereses de la entonces burguesía minera fue uno de los revulsivos que alentaron a la mayoría de las fuerzas regionalistas, casi siempre conservadoras, que existieron en Asturias en el primer tercio del siglo XX.