Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA CRÓNICA

El PP aprueba en solitario el techo de gasto que se queda en papel mojado

Montoro se mantuvo firme en no desvelar cómo y a quiénes afectará el recorte

Ruiz Gallardón felicita a Montoro tras su intervención. Ampliar foto
Ruiz Gallardón felicita a Montoro tras su intervención.

¿Ha servido de algo un debate sobre posibles ajustes, posibles impuestos, posibles recortes, aunque sin precisar, que ha precedido a la votación del techo de gasto para 2012? Para el Gobierno sí, ya que se ha aprobado. Pero en el Congreso se ha instalado el desánimo y la incredulidad, dado que el nuevo objetivo de déficit, que pasa del 5,8% del PIB al 5,3% exigido por Bruselas, convierte en papel mojado lo aprobado, según la inmensa mayoría de los intervinientes. Y, además, esas cinco décimas de ahorro adicional traerán el estrangulamiento de la economía. El PP solo tuvo el apoyo del diputado de UPN; el resto votó en contra o se abstuvo, incluidos CiU y el PNV. Salió adelante con 179 votos a favor, 133 en contra y 27 abstenciones.

Las últimas horas del ministro de Economía, Luis de Guindos, en Bruselas, de donde se vino con el mandato de reducir en 5.000 millones de euros más el déficit para este año, ha condicionado absolutamente el debate en el Congreso sobre la aprobación del objetivo de estabilidad presupuestaria para 2012. Le tocó defenderlo al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que empezó con una aclaración relevante: El recorte lo asumirá la Administración del Estado y no las comunidades autónomas. A partir de ahí, vinieron la política, el ataque y el contraataque pero se mantuvo firme en no desvelar cómo y a quiénes afectará el recorte.

El objetivo de los distintos portavoces se centró en exigir al titular de Hacienda que desvelara qué impuestos iba a subir, ya que no ven otro camino para tan gran tijeretazo. El ministro se acogió a la fórmula de aclarar lo que no va a hacer pero sin especificar el camino que emprenderá el Ejecutivo para terminar el 2012 con un déficit del 5,3%, partiendo del 8,5% del PIB.  “No vamos a llevar subidas de impuestos inequitativas e injustas, aunque no renunciamos a hacer uso de instrumentos fiscales de manera ponderada, equilibrada y justa socialmente; las cargas no caerán sobre los más débiles”. Ahí quedó todo.

Después vino la bronca con el representante del Grupo Parlamentario Socialista, el diputado del PSC, Joan Rangel, portavoz de Presupuestos, para quien ese recorte junto al descenso de la inversión pública en un 40% traerá más recesión, más paro, menos protección social. Horas antes del debate, la portavoz del Grupo Socialista, Soraya Rodríguez, lo había expresado con mayor crudeza. Con los cálculos socialistas “entre 200.000 y 300.000 empleados públicos, de carácter laboral, serán despedidos”; las prestaciones por desempleo peligran y, desde luego, la Sanidad y la Educación.

Digan lo que van a hacer, desvelen a los ciudadanos qué Presupuestos del Estado van a traer a la Cámara el 30 de marzo, después de las elecciones en Andalucía y Asturias, del próximo 25 de marzo. Esas eran en esencia las reclamaciones que se desgranaban en los discursos de los portavoces de la oposición, junto a disquisiciones técnicas sobre la inutilidad del techo de gasto que se aprobó pasados diez minutos de las siete de la tarde.

En apariencia el ministro no flaqueó sino que pasó al contraataque, singularmente contra las filas del PSOE. “Dejen de meter miedo a los ciudadanos, dejen de meterles el miedo que ustedes tienen ante las elecciones andaluzas y asturianas del próximo 25 de marzo”, espetó Montoro. “Dejen la pancarta”, además, recomendó tanto a los socialistas como a Izquierda Unida, después de escuchar a su coordinador, Cayo Lara, en nombre de Izquierda Plural, las penurias que sufrirán millones de españoles si se continúa solo con ajustes y recortes y no con políticas de incentivación de la economía.

El ministro muy pronto se aferró al argumento de la herencia recibida, acompañado del reproche rotundo a los socialistas por criticar “las consecuencias del ajuste”, cuando los recortes se hacen “por su culpa”. Con los demás no fue tan duro ni mucho menos, a pesar de que el resto de las intervenciones de los portavoces, de la izquierda, del centro, del nacionalismo fueron muy críticas. Todos se manifestaron en contra, al tener muchas dudas sobre la utilidad de los números que se iban a aprobar, además de denostar la necesidad de más recortes.

Pero en eso quedó, en la queja y en los pésimos augurios para la estabilidad social y económica de España. La petición de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se plante ante Bruselas y se niegue a más recortes no fue tomada en consideración. “No nos imponen nada, nosotros somos unos socios fiables y serios”, dijo Montoro, entre murmullos de la bancada socialista, que tiene muy presente la acusación del PP al anterior presidente del Gobierno de que el 10 de mayo de 2010 Bruselas le impuso medidas draconianas de ajuste.

“Lo peor de la imagen de Bruselas no fue el presidente del Eurogrupo haciendo que estrangulaba al ministro De Guindos, sino la imagen de después del estrangulamiento: De Guindos abrazándose a Juncker”. Esta apreciación de la diputada de ERC, Teresa Jordá, fue muy celebrada.