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División entre los partidos vascos por el nivel de autogobierno de Euskadi

El ‘lehendakari’ apuesta por el Estatuto de Gernika y PNV y ‘abertzales’ lo dan por “superado”

Antonio Basagoiti, líder del PP vasco, y Pello Urizar, líder de Eusko Alkartasuna, en la recepción con motivo del Día de Euskadi. Ampliar foto
Antonio Basagoiti, líder del PP vasco, y Pello Urizar, líder de Eusko Alkartasuna, en la recepción con motivo del Día de Euskadi.

Apenas cuatro días después del cese definitivo de ETA, que unió a todos los partidos políticos vascos en el reconocimiento de un nuevo escenario de paz, ha bastado, ayer, la celebración del Día de Euskadi, una jornada festiva en el calendario laboral como reconocimiento institucional por primera vez a la aprobación en 1979 del Estatuto de Gernika, para que la división se instale entre las fuerzas democráticas en torno a cuál debe ser el nivel de autogobierno para el País Vasco.

A tal punto llega el antagonismo, que reproducen nítidamente los dos grandes bloques ya conocidos en Euskadi a raíz del pacto de Lizarra entre PSE y PP, de un lado, y PNV y abertzales por el otro. El lehendakari, Patxi López, subrayó ayer, en la celebración del Día de Euskadi con la sociedad vasca, que la derrota del terrorismo de ETA es “también la victoria” del autogobierno y del “gran acuerdo” que fue el Estatuto “que lo hizo posible”. Pero, minutos antes de estas palabras, el exlehendakari Carlos Garaikoetxea, que acababa de recibir la Cruz del Árbol de Gernika —la mayor distinción del Gobierno vasco— proclamó, en su condición de presidente de EA —partido integrado en la coalición Bildu—, que el Estatuto, “aquel camino político que había que elegir cuando fue aprobado hace 32 años para afrontar los retos”, se ha tornado, en cambio, “angosto”.

Urkullu pone a Croacia y Estonia como ejemplos para el País Vasco

López, sin embargo, apuntaló la vigencia del Estatuto, consciente, sin duda, de que el debate ha empezado a tomar cuerpo. Por eso no dudó en recordar que el terrorismo “se va, pero se quedan las instituciones de autogobierno que el Estatuto ha alumbrado”.

Este esfuerzo ideológico del lehendakari se vio arropado por representantes de todos los sectores de la sociedad vasca, con la excepción de Bildu —acudió Pello Urizar (EA) solo como respaldo a Garaikoetxea— y prácticamente del PNV, que se limitó a enviar dos parlamentarios, a excepción del exlehendakari José Antonio Ardanza, de quien los socialistas guardan un grato recuerdo tras sus gobiernos de coalición.

Los nacionalistas renegaron de esta celebración porque dan “por superado” el actual Estatuto. Esta posición crítica del PNV se produce, curiosamente, meses después de que este partido haya capitalizado diversas transferencias para Euskadi, que llegó a cuantificar en mil millones y que le permitieron relegar la participación del Gobierno López en ese éxito político.

López defiende que el fin de ETA es "también la victoria" del Estatuto

 

 

Para escenificar su rechazo al Estatuto, el PNV citó a sus cargos, candidatos y decenas de afiliados en la Casa de Juntas de Gernika. Allí, su presidente, Iñigo Urkullu, en un tono más mitinero que solemne, acusó a los “gobiernos que se han sucedido en España” de haber “violentado e ignorado” el marco estatutario vasco. Y en una clave identitaria, que alumbrará posiblemente buena parte de su campaña electoral ante el 20-N, Urkullu proclamó que “en 2015, al término de la próxima legislatura, en las Cortes se refrendará un nuevo acuerdo constituyente para la nueva Euskadi en paz y libertad” que permita, añadió, “el acomodo del pueblo vasco en los Estados francés y español”. Para explicar su proyecto, el líder del PNV puso a Croacia y Estonia como “los pasos a seguir” por el País Vasco.

Este clima de abierta división entre los grandes partidos fue avivado, a su vez, por la izquierda abertzale, que se negó a celebrar el Día de Euskadi porque aboga “por un nuevo marco jurídico-político con el respaldo mayoritario de la sociedad vasca”.

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