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Rajoy reducirá organismos públicos pero rechaza suprimir Diputaciones

El candidato Rubalcaba considera que sobran las instituciones intermedias

Rubalcaba almuerza con estudiantes en Santander. Ampliar foto
Rubalcaba almuerza con estudiantes en Santander.

El PP se aferra a su poder provincial —gobierna en la inmensa mayoría de las Diputaciones tras las elecciones del pasado mayo— y no quiere oír hablar de suprimir estas instituciones, como defiende con insistencia el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba para racionalizar la Administración pública y ahorrar costes. El líder del PP, Mariano Rajoy, candidato a presidente, ha apuntado su intención de acometer una reforma en profundidad de la administración basada en la reducción de organismos públicos con el objetivo de evitar duplicidades y, de esa manera, lograr una administración pública más eficiente y barata.

Las Diputaciones provinciales son instituciones intermedias entre los Ayuntamientos y las comunidades con muy pocas competencias que de facto tan solo se dedican a distribuir dinero entre pequeños municipios para distintos gastos e inversiones en carreteras, alcantarillado o infraestructuras de medioambiente. Los políticos que gobiernan estas instituciones han sido elegidos previamente concejales en las elecciones municipales.

En las comunidades con una sola provincia, no hay Diputaciones provinciales pues sus funciones las hace el Gobierno autónomo, que prescindieron en su día de esa institución para evitar redundancias y duplicidades.

El ex presidente Felipe González fue el primero que abrió el debate sobre la inutilidad de las Diputaciones en el siglo XXI: “Un plan de ahorro relativamente sencillo y no doloroso en términos de empleo sería que nos quedemos con la administración local, la autonómica, la estatal y la de Bruselas, y que suprimamos las intermedias [en referencia a las Diputaciones provinciales]”.

El candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, recogió la idea de González y la incorporó a su abanico de propuestas para dar a conocer la nueva alternativa que quiere configurar. “Las diputaciones sobran”, dijo ayer el exvicepresidente en Santander.

"15 millones de ciudadanos dependen de las diputaciones"

El PP replicó ayer a través de su jefa de campaña, la diputada nacional Ana Mato: “15 millones de personas, 15 millones de ciudadanos dependen de las Diputaciones. Y yo sé que hay alguien, supongo que porque han perdido las elecciones y ya solo les quedan 8 Diputaciones, el PP tenemos 24 diputaciones, que quiere que las Diputaciones no funcionen. Pero porque está pensando en su interés particular. Porque como digo hay 15 millones de ciudadanos que dependen, dependen de esas Diputaciones”.

Ana Mato se refería a la población de los municipios que además de tener un Gobierno local que gestiona sus intereses dependen de las ayudas que aprueban para distintas obras y servicios las diputaciones provinciales a que pertenecen.

La dirigente popular insistió en la necesidad de reformar la Administración pero sin suprimir las Diputaciones provinciales. “Por tanto, ¿hay que reformar la Administración? Sí. ¿hay que modernizarla? Sin ninguna duda. ¿Tenemos que hacer un esfuerzo conjunto, todos, por hacerlo? Todos por hacerlo. Y además creo que si pensáramos de verdad en el interés de los ciudadanos, no tendríamos problema en ponernos de acuerdo los partidos políticos en hacerlo. Ahora bien, si entre medias entran temas electorales o conflictos internos, pues entonces sí que el PSOE tendría un problema para llevar a cabo una reforma seria".

El candidato Rubalcaba señaló ayer que de los “cuatro niveles que tiene la Administración pública española, el Estado, las comunidades autónomas, las provincias y los Ayuntamientos, hay uno que forma parte de una estructura del siglo XIX que debemos replantear”. “Si las Diputaciones provinciales quieren seguir haciendo lo que hasta ahora, sobran. Lo que hay que hacer es adaptarlas a los otros tres niveles de la Administración, que son los que están consolidados. Hay que revisar profundamente su papel”, concluyó.

“Conocimiento Interior Bruto”

Inmersión universitaria para el químico Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, el ex vicepresidente dio ayer clase en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, de Santander, y se sometió a las preguntas de los universitarios.

Rubalcaba, cuyo primer desempeño público fue en el ámbito de la educación, destacó ayer en Santander que potenciar este sector, la innovación y la investigación “es la única vía para mejorar la formación y favorecer la empleabilidad de los jóvenes para superar la crisis económica”.

“España tiene que ser un país donde cada joven llegue tan lejos como pueda con independencia del origen social de sus padres. Rubalcaba pasó de las palabras sobre la educación a los hechos y habló de los problemas económicos de España y su relación con la burbuja inmobiliaria, “que es la parte singular y específica de nuestra crisis”. El ex vicepresidente recordó que la crisis se ha llevado por delante más de dos millones de puestos de trabajo y ha disparado el desempleo juvenil. “Cuando vienen mal dadas, siempre son los jóvenes los que pierden el empleo”, señaló.

Por eso, la formación es la gran solución a ese problema, pues “a mayor titulación, más facilidad de colocación”. “Vamos a una sociedad en la que, o conoces y te formas, o vas a tener dificultades para encontrar empleo (...) Si la riqueza de un país se mide actualmente en términos de PIB, “en el futuro se va a medir en términos de Conocimiento Interior Bruto”.

El vicepresidente se permitió algún consejo en su clase veraniega de Santander: “Hay que decir a las familias que es preferible estar en la educación, que acceder a un empleo temporal que al final te va a dejar sin empleo y sin educación (...) cuanto más tiempo se esté en la escuela y la universidad, tanto mejor para ti, y para tu país, porque al final la educación de un país es la suma del conjunto de lo que sabe cada uno de sus ciudadanos”. Al salir de clase, alguién alabó al candidato por asumir la responsabilidad de liderar el PSOE en su peor momento electoral. Con esa enseñanza se quedó.

EL PAÍS, Madrid