Rubalcaba asume con autocrítica su presencia en el Gobierno de Zapatero

El candidato se reclama como el actual líder de los socialistas

El primer fin de semana de precampaña, tras conocerse que las elecciones generales serán el 20-N, Mariano Rajoy descansó. Su oponente, Alfredo Pérez Rubalcaba, anticipó lo que serán sus próximos meses, sin descanso y con la agenda cargada de actos prácticamente todos los días para intentar darle la vuelta a las encuestas.

El sábado participó en un acto con víctimas de los accidentes de carretera y ayer en una entrevista en Radio Nacional en la que dio idea de su estrategia: asumir su presencia y gestión en los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, pero con un nivel de autocrítica mayor que el actual presidente para poner distancia y lograr un perfil propio, y explicando que sus propuestas sirven para una coyuntura distinta.

“Algunas cosas se hicieron bien y otras no tanto”, admitió el candidato socialista, aunque añadió que no renegará de su pasado junto al actual presidente. “No voy a intentar que la gente olvide que fui ministro de Zapatero”, aseguró. Citó expresamente en la autocrítica que “había que haber pinchado antes la burbuja inmobiliaria.

Rubalcaba no quiso responder si seguiría al frente del partido en la siguiente legislatura si perdiera las elecciones, pero sí quiso dejar claro que el líder del PSOE es él en este momento. Ahora Zapatero sigue siendo el secretario general y, teóricamente, Rubalcaba no tiene más cargo orgánico que el de miembro de la Ejecutiva Federal, pero al ser designado candidato hace menos de un mes en un Comité Federal todo el partido se puso a su servicio para afrontar las elecciones. Para después de los comicios quedará la convocatoria de un congreso en el que él podría optar a la secretaría general.

Él será quien hará el programa —“No es lo mismo actuar con la tormenta encima que cuando ha pasado”, dijo, para explicar que se hagan propuestas distintas a las aplicadas estos años— y dirigirá la elaboración de las candidaturas. Para esas listas, queda la duda de si todos los ministros actuales, incluso los independientes, son candidatos como se hizo en las anteriores generales y si ocurre lo mismo con secretarios de Estado que, en este momento, tienen incompatibilidad interna con el escaño. Ayer mismo, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, que no es militante, mostró en el programa A Vivir que son dos días, de la cadena SER, su disposición a ser candidato si así se lo pide Rubalcaba.

El PP, en ausencia de Rajoy, se refugió en las encuestas que, como la de Metroscopia para EL PAÍS publicada ayer, le dan una amplia ventaja con respecto al PSOE. Así, Javier Arenas, candidato del PP a la Junta de Andalucía, ironizó sobre lo poco que había durado el efecto Rubalcaba, en referencia a la encuesta del CIS que el pasado miércoles dio una reducción de esa ventaja.

El PP se sabe favorito y, por eso, su candidato mantendrá una actividad menor que Rubalcaba, obligado a exponerse más. Su estrategia se completa con los segundos escalones arremetiendo contra Rubalcaba e intentando identificarle con la gestión de Zapatero.

Así, la portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, señaló a Rubalcaba como “responsable” de la actual situación de crisis económica de España, ya que en los últimos años ha sido “la mano derecha” de Zapatero. En declaraciones a Onda Cero, Sáenz de Santamaría criticó las nuevas propuestas del candidato socialista y recordó que “todos los ciudadanos han visto hasta dónde ha llegado y cómo ha dejado el país”.

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