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Desarrollo Sostenible
Tribuna
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La cultura, un bien público mundial

La Unesco reunirá a finales de septiembre en México a más de un centenar de ministros, miembros de la sociedad civil, ONG y organizaciones internacionales de 193 países para marcar el camino de las políticas culturales para el desarrollo

Mondiacult 2022
Carlos Nakazato (Unsplash)

La primera edición de Mondiacult en 1982 marcó un hito en la definición de la cultura para el desarrollo, que desde entonces abarca el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que nos caracterizan. 40 años después, la edición de 2022 tendrá como objetivo afirmar la cultura como “bien público mundial”, subrayando su valor como piedra fundamental de nuestras sociedades, recursos naturales y economías, y definir el futuro de las políticas públicas en este ámbito. La cita será a finales de septiembre y reunirá a 193 países; entre los asistentes, más de un centenar de ministros de Cultura, miembros de la sociedad civil, ONG y organizaciones internacionales.

En las cuatro últimas décadas, el contexto mundial, así como el propio sector cultural, han vivido grandes cambios en el camino hacia la construcción de sociedades más igualitarias y diversas, enfrentándose a nuevas crisis e inestabilidades, al desafío medioambiental, a una precariedad laboral cada vez mayor y a una transformación digital acelerada.

A esto debemos añadir la pérdida de más de 10 millones de empleos culturales en el último bienio debido a la pandemia, así como una caída de entre un 20 y un 40% de los ingresos en el sector. La movilidad y subsistencia de los artistas, el acceso a los mercados, los derechos de propiedad intelectual, la libertad artística, la libre expresión y la diversidad de contenidos, así como la financiación de las organizaciones culturales, se han visto afectados en gran medida. Esto ha hecho patente la fragilidad del ecosistema cultural y ha expuesto la necesidad de repensar el valor público de las artes, más allá de estimar su valoración económica.

La movilidad y subsistencia de los artistas, el acceso a los mercados, los derechos de propiedad intelectual, la libertad artística, la libre expresión y la diversidad de contenidos, se han visto afectados por la covid-19

A pesar de los retos emergentes, la cultura no ha dejado de estar al frente de importantes avances en las últimas décadas, desde la adopción de ocho resoluciones de las Naciones Unidas sobre el vínculo incontestable entre la cultura y el desarrollo sostenible, hasta el reconocimiento de su contribución a la paz y la seguridad. Se han organizado y aplicado, además, seis convenciones internacionales para la protección del patrimonio, la promoción de la diversidad cultural, el fomento del mercado y el apoyo a los artistas y profesionales del sector.

Sin embargo, la necesidad de desarrollar políticas culturales integradas, democráticas y participativas a nivel global continúa siendo una prioridad fundamental para asegurar la sostenibilidad y resiliencia futura del sector. La carencia de una visión holística para hacer frente a estas fallas estructurales es evidente, y esto se ve reflejado en la creciente preocupación de los gobiernos que se han movilizado para adoptar nuevas medidas e invertir en la recuperación de la cultura.

El Gobierno de España aumentó en casi el 40% el presupuesto destinado a políticas de Cultura y Deporte en 2022, mientras que Chile aprobó el segundo presupuesto más alto de la historia del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio este mismo año. Ante estos desafíos, la Estrategia Iberoamericana de Cultura y Desarrollo Sostenible –adoptada durante la XX Conferencia Iberoamericana de Ministras y Ministros de Cultura (Bogotá, 2019) bajo el impulso de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), con el apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)– ha sido determinante en la promoción de la transformación social, económica y medioambiental de Iberoamérica, insistiendo principalmente en la diversidad cultural, las industrias culturales y creativas, el patrimonio cultural y la igualdad de género.

Sobre la base de este valioso documento, y la importancia que para la región ejerce la Carta Cultural Iberoamericana, el Foro Internacional de Cultura y Desarrollo Sostenible, organizado por la Unesco, la SEGIB, la Secretaría de Cultura y la de Relaciones Exteriores de México, así como la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), que tendrá lugar en Madrid el 5 y 6 de septiembre, contribuirá, desde la perspectiva iberoamericana, al diálogo internacional sobre las políticas culturales, en el marco preparatorio de Mondiacult 2022. A medida que entramos en la última Década de Acción para la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, y teniendo en cuenta las lecciones aprendidas de la covid-19, la Unesco invita a emprender una nueva reflexión. Las políticas culturales se tienen que adaptar al contexto actual y esbozar una visión común para la reconstrucción de un sector más sólido y resiliente, plenamente anclado en las políticas públicas y en la necesidad de promover un desarrollo sostenible más allá de 2030.

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