Las ciudades que aman (y viceversa)

‘We Love Cities’ es una competición amistosa para ayudar a crear urbes más sostenibles por medio de la participación ciudadana. Este año la ganadora ha sido la filipina Batangas

Park City, Utah.
Park City, Utah.Visit USA

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El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), a través de su página web, afirma que en la actualidad más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Cifra que crece tanto y de manera tan constante que se espera que pasen de los 3.500 a los 6.700 millones de habitantes para el 2050. Además, estas urbes son ya hoy responsables de más del 70% de las emisiones globales de dióxido de carbono. Lo que sus habitantes consumen en forma de alimentos, bienes y energía incide en la Tierra, un planeta herido y presionado, como si sus recursos fueran inagotables.

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La idea es alcanzar un punto intermedio entre las demandas de los estilos de vida urbanos y la capacidad ecológica del planeta. Un equilibrio que permita construir desde ya un presente en el que las personas y la naturaleza convivan en armonía. En ese contexto y desde 2013, bajo el paraguas de la WWF, nace We Love Cities (amamos las ciudades). Una competición amistosa que tiene como objetivo concienciar sobre la necesidad de crear urbes más sostenibles por medio de la participación ciudadana, vía voto a través de las redes sociales, conectándola con los organismos competentes a la hora de tomar decisiones políticas.

La ciudad filipina de Batangas, ganadora de la competición We Love Cities.
La ciudad filipina de Batangas, ganadora de la competición We Love Cities.CIO Batangas

Las ciudades participantes lo hacen porque antes han sido finalistas del One Planet City Challenge (OPCC), un desafío lanzado por WWF, en el que se reconoce y recompensa el trabajo en materia de sostenibilidad que están realizando algunos gobiernos locales, explica desde Suecia vía correo electrónico, Bárbara Evaeus, responsable de comunicación de WWF Cities. El desafío consiste en alcanzar el objetivo marcado en el Acuerdo de París de 2015: limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados. El OPCC orienta a las ciudades en relación con las acciones más efectivas para lograr llevar a buen puerto dicha misión.

En este pandémico año de 2020, la campaña We Love Cities se desarrolló desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre. Participaron 54 ciudades de 26 países y se enviaron más de 1,2 millones de votos a nivel mundial. La ganadora fue la filipina Batangas. A partir de este momento, explica Evaeus, le corresponde a la autoridad competente llevar a cabo su estrategia contra el cambio climático y hacer de la sostenibilidad una acción política que incida de manera positiva en el entorno y en la vida de sus residentes. Por ejemplo, el ayuntamiento de Batangas está instalando placas solares en los edificios públicos y para el alumbrado de las calles usa iluminación LED de bajo consumo, además de hacer frente a vulnerabilidades climáticas específicas de la zona: recogida y aprovechamiento del agua de la lluvia que se acumula en las azoteas y mejora de la red abastecimiento de alimentos para hacer de Batangas una ciudad autosuficiente en ese aspecto.

Batangas es la urbe ganadora de las 54 participantes, lo que no significa que el resto se quede de brazos cruzados. Bournemouth, Christchurch y Poole (BCP), tres ciudades del Reino Unido que forman parte del mismo Ayuntamiento, para hacer frente a la emergencia climática y hacer de ellas lugares más sostenibles, han ideado una serie de proyectos que apuestan por la inversión de redes de calefacción de distrito, aumentar la productividad de electricidad renovable y construir más infraestructuras y vehículos eléctricos para tener una red de transportes que no genere emisiones contaminantes. Además de tomar medidas costeras para protegerse de las inundaciones provocadas por el calentamiento global.

Los Ángeles es la ciudad número uno en instalación de sistemas de energía solar en Estados Unidos

Por otro lado, la ciudad y el municipio noruego de Arendal apunta estar por completo libre de combustibles fósiles en 2030 y en 2040 tiene previsto limitar las emisiones de carbono a una tonelada por persona. Mientras tanto presume de ser un destino verde y sostenible.

En We Love Cities no han faltado ciudades estadounidenses, a pesar de lo poco que ha hecho en favor del medioambiente y la sostenibilidad el inminente expresidente Donald Trump. Cleveland, a través del programa Sustainable Cleveland, tiene previsto reducir en un 80% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050 por medio de una serie de medidas enfocadas en la eficiencia energética, edificios ecológicos, energía limpia, transporte sostenible, agua limpia, espacios verdes y la promoción de alimentos de producción local.

Bournemouth, Reino Unido.
Bournemouth, Reino Unido. Christchurch & Poole Tourism

Los Ángeles, en cambio, se ha centrado en la energía solar fotovoltaica. Es la ciudad número uno en instalación de sistemas de energía solar en el país. Park City, la tercera de las ciudades estadounidenses participantes, se ha marcado como meta que todas las operaciones urbanas funcionen con energía cien por cien renovable y para 2030 lo haga toda la comunidad. A estos planes se suman ya algunos logros: la prohibición (en 2017) del uso de bolsas de plástico en las principales tiendas de comestibles de la ciudad, haberse convertido en el primer pueblo de montaña de Estados Unidos en implementar una flota de buses eléctricos de cero emisiones, disponer del primer programa de bicicletas eléctricas compartidas del país, de un centro de reciclaje comunitario supervisado por Recycle Utah y de más de 3.200 hectáreas de espacios verdes en la ciudad.

Las ciudades no solo se enfrentan a cuestiones puramente climáticas y medioambientales, sino también a retos derivados de su impacto: la pobreza, la escasez de viviendas y la gestión de residuos, por citar tres. Una buena praxis ecológica y sostenible repercute de manera positiva en las ciudades y en sus habitantes.

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