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CARTAS AL DIRECTOR

Jóvenes abocados a emigrar

Los lectores y las lectoras escriben sobre la situación de los jóvenes, el sistema ferroviario y la maternidad durante los estudios universitarios

Protesta en Madrid de un grupo de jóvenes bajo el lema: "La juventud busca un futuro", en junio de 2013.ÁLVARO GARCIA

El otro día, mientras estaba en una terraza con unos amigos, escuché a una chica de la mesa del lado alzando la copa para despedirse de sus amigos porque, al día siguiente, se marchaba a Bélgica a buscar una vida mejor. Ciertamente, en ese momento no me detuve a pensar en la magnitud de sus palabras, sino un rato después, cuando ya estaba de regreso a casa. Me paré a pensar en esa chica que, como tantas otras personas, se ha visto forzada a dejar atrás su vida en aras de encontrar una mejor; no porque quiera dejar atrás su entorno, sino porque no aguantan más. Es triste, por no decir otra cosa, que tanta gente, sobre todo jóvenes, nos veamos obligados a centrar la vista en el exterior para encontrar, aunque solo sea, una vida digna y acorde a los estudios que tenemos a nuestras espaldas. Porque si algo es cierto es que la supuesta aurea mediocritas que nos achacan otras generaciones no es más que una ilusión. Los jóvenes no estamos sumidos en un sueño eterno, mucho menos andamos por las nubes o entre fantasías imposibles, sino que buscamos, no ya poder vivir, sino llegar a sobrevivir.

Eugenio Socas Díaz. La Orotava (Tenerife)

Normalización del caos

Me levanto a las cinco de la mañana cada día para cumplir con mis obligaciones. Como tantos otros ciudadanos, organizo mi vida en torno a un sistema ferroviario que debería ser fiable, pero que con demasiada frecuencia deja de serlo. Se insiste en fomentar el transporte público como pilar de la movilidad sostenible. Sin embargo, esa apelación pierde su sentido cuando la experiencia diaria está marcada por la incertidumbre. No es coherente exigir un compromiso ciudadano con el medio ambiente si no existe, como contrapartida, un servicio que permita llegar al puesto de trabajo con garantías. Más allá de incidencias técnicas puntuales, el problema es la normalización del caos. No se piden lujos ni excelencia: se pide, simplemente, que el sistema funcione. Quienes madrugamos para que el país se mueva merecemos que nuestro tiempo y nuestro esfuerzo también sean respetados.

Gonzalo Sánchez Diéguez. Valdemoro (Madrid)

Madre y estudiante

Como estudiante de Medicina y madre reciente, me gustaría expresar mi preocupación por la falta de una conciliación real en el ámbito universitario. Aunque se promueve la igualdad, en la práctica muchas estudiantes que deciden ser madres durante su formación se encuentran con un sistema rígido que dificulta continuar en condiciones equitativas. No se trata de pedir privilegios, sino de reconocer una realidad biológica y social que requiere medidas de apoyo, como cierta flexibilidad en la asistencia, facilidades para la lactancia o una adaptación temporal durante el posparto. La igualdad de oportunidades implica poder elegir ser madre sin que ello suponga un obstáculo insalvable en la formación académica. Resulta llamativo que, en pleno siglo XXI, estas cuestiones sigan dependiendo más de la voluntad individual que de políticas estructurales. Ojalá avanzar en este ámbito contribuya a construir un entorno más justo para las futuras generaciones, incluida mi hija.

Inma Otero Talaverón. Cádiz

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