¿De quién te vas a fiar ahora?
Quién nos iba a decir que a la pregunta de Groucho “¿a quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos”, responderíamos: “A ti, a ti”


Una periodista de La Gaceta, Rebeca Crespo, publicó en Twitter la fotografía de una mujer en una estación de metro de Madrid ataviada con un niqab, la cabeza oculta por él. “Pero si en España no te encuentras a nadie con burka ni niqab”, dijo irónicamente. Al rato, empezó a circular una secuencia de imágenes: la de la propia periodista poniéndose la prenda para ser fotografiada. Este artículo no va de las intenciones que movían a la periodista con su foto, sino de algo más delicado: lo que ven tus ojos y lo que van a ver a partir de ahora, y tu posición al respecto. Muchos usuarios de Twitter, también aquellos que patrullan con el dedo levantado, creyeron cierta la secuencia. No lo hicieron con cuidado, sino con la crueldad habitual: les perdió el zasca. Pero las fotos de la periodista vistiéndose habían sido hechas por inteligencia artificial (IA). Muy bien hechas, pero IA.
“Pero si en España no te encuentras a nadie con burka ni niqab…” pic.twitter.com/dcgruvUTY3
— Rebeca Crespo (@rebecacrespo_) February 23, 2026
¿Qué era lo más verdadero de la secuencia? Las ganas que mucha gente tenía de que lo fuese. ¿Qué era lo que más delataba el fake? Que la periodista hiciese la trampa sin comprobar a su alrededor que nadie la estuviese viendo. Pero el sesgo no atiende a razones. En cualquier caso, preparémonos. Llegará el tiempo en que no se pueda reprochar a quien ha sido engañado, a pesar de su reacción mezquina. Estamos ya listos para ser engañados del todo, también los más precavidos.
Escribo esto, así están las cosas, con la certeza al 99% de que Rebeca Crespo no engañó a nadie, ni necesidad tenía. Se han borrado decenas de tuits y se dejarán sin borrar muchos para dejar crecer la hiedra. Hay quien ve en la incapacidad de distinguir lo real de lo que no, una oportunidad para atacar a los que no han hecho lo que la IA dice que sí. Pensemos también en aquellos que, habiendo hecho algo reprobable, acusen a la IA de organizarlo. Algo positivo: el miedo al ridículo es estupendo para atemperar reacciones. Quién se lo iba a decir a Groucho Marx cuando dijo aquello de “¿a quién vas a creer, a mí o a tus propios ojos”. ¿Tendremos que volver a fiarnos de la palabra del otro, incluso de nuestro contrario, justo cuando en menos valor la tenemos?
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































