Por Europa
¿Es posible mantenerse neutral cuando desde dentro y desde fuera se quieren liquidar los derechos de la democracia social conquistados en nuestro continente?

Esta columna es un llamamiento, lo confieso desde la primera frase. Buena parte de mi formación como escritor consistió en aprender a distinguir entre un poema y un panfleto, o entre una columna de periódico y una llamada a la acción. Los columnistas ejercemos el derecho a interpretar de manera propia las noticias que ofrece el periodismo. Pero esta columna no es solo una interpretación. Es también un llamamiento a tomar partido. Después de oír a Putin y a Trump, después de asistir al genocidio promovido por Netanyahu en Palestina y al desmantelamiento del derecho internacional, me rondan en el corazón los versos que Gabriel Celaya escribió para defender la poesía como un arma cargada de futuro: “Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, / se desentienden y evaden”.
¿Es posible mantenerse neutral cuando desde dentro y desde fuera se quieren liquidar los derechos de la democracia social conquistados en Europa? ¿Podemos evadirnos ante la responsabilidad de conseguir una mayor integración política que evite ser avasallados por las nuevas corrientes antidemocráticas? ¿Dejaremos de comprender que, bajo todo el debate plateado, hay un deseo de limitar la sanidad pública, la educación, las pensiones y el Estado del bienestar? ¿Olvidaremos que sin un diálogo honesto entre los valores de la igualdad y la libertad se nos van a imponer, ya sea por las dictaduras políticas o por los desmantelamientos neoliberales, las prepotencias económicas, el racismo y el machismo? ¿Dejaremos el clima de nuestro futuro en manos de las mascotas que ladran en favor de las grandes centrales eléctricas y de la bajada de impuestos?
Muchas ciudades españolas y europeas están convocando concentraciones para defender su compromiso con la democracia social. La de Madrid será el día 11 de mayo a las doce en la plaza de Callao. Esta columna es un llamamiento.
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