EDITORIAL
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Positivo avance laboral

Los datos de la EPA registran un esperanzador ritmo de recuperación

Obreros trabajando.
Obreros trabajando. EP

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Los datos de la encuesta de población activa publicados ayer evidencian una fuerte recuperación del mercado laboral en el segundo trimestre del año. España creó en el periodo de referencia 464.900 empleos, recuperando así un millón de empleos con respecto a los datos de hace un año. El número de ocupados se situó en 19.671.700, muy cerca de los niveles prepandemia. La cantidad de horas trabajadas, un indicador especialmente interesante en un cuadro estadístico alterado por los ERTE, también arroja señales prometedoras: subieron un 7,7% con respecto al trimestre anterior, y se situaron en un 1,4% menos del acumulado en el mismo trimestre de 2019, antes de la pandemia. Se trata pues de datos inequívocamente positivos que apuntan a una consistente recuperación.

El estallido de la pandemia hizo temer, a la vista de la tradicionalmente fuerte elasticidad del mercado laboral español, un pavoroso colapso del empleo. Más de un año después de la declaración del primer estado de alarma, sin embargo, puede constatarse que la respuesta pública ha logrado atenuar mucho el impacto. En la anterior crisis, que no registró contracciones del PIB tan agudas como la actual, la tasa de paro llegó a situarse por encima del 25%. Ahora, después de una caída del PIB del 11% en 2020 —sin parangón en la historia reciente—, la tasa se halla en un 15%, un resultado notable. Gran parte del mérito de haber evitado daños considerablemente mayores en estas circunstancias se debe a una eficiente activación de los programas de ERTE y de los avales del ICO.

Los datos prometedores, naturalmente, no ocultan elementos de inquietud. El avance de la quinta ola en el mes de julio ha afectado sin duda el potencial de crecimiento para el tercer trimestre con una alteración de las perspectivas turísticas. Los datos relativos a la parte más joven de la población activa siguen siendo completamente inaceptables. Y también hay una parte consistente de los trabajadores todavía protegidos por esquemas ERTE que no tienen perspectivas claras de reactivación. En un estudio publicado recientemente, Funcas estimaba que unos 270.000 de los 450.000 empleados que se hallaban en esa situación a finales de junio no tienen perspectiva real de poderse reincorporar.

En este cuadro, además de las medidas de la reforma laboral que el Gobierno prepara en el marco de la modernización del país vinculada a los fondos europeos y de la necesaria reflexión acerca de qué hacer con los ERTE que expirarán en septiembre, es preciso lograr una decidida agilización del programa de 7.000 millones para ayudar a pymes y autónomos que el Gobierno aprobó en el pasado mes de marzo y que todavía no está funcionando como sería deseable. Si bien era preciso diseñar mecanismos que eviten desembolsos fallidos, es necesario no acumular excesivos retrasos que restan un consistente impulso en un momento importante. En cualquier caso, el buen avance de la campaña de vacunación y el paulatino despliegue de los fondos europeos permite observar el futuro con cierto optimismo.

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