Columna
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Luces largas

Habrá que ir comprobando si ERC inaugura una etapa de liderazgo desdoblado entre las instituciones y el partido

Oriol Junqueras llega a la ceremonia de investidura de Pere Aragonès como 'president' de la Generalitat.
Oriol Junqueras llega a la ceremonia de investidura de Pere Aragonès como 'president' de la Generalitat.MASSIMILIANO MINOCRI
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Pues no han tardado tanto tiempo en reconocer que la ensoñación ha fracasado. Perdonen que esto parezca una serie con entregas semanales. Pero hace siete días escribía aquí que los dirigentes independentistas tardarían en reconocer en voz alta que la ensoñación unilateral fue y es una vía muerta, y pocas veces me ha resultado tan fácil enmendarme la plana.

El gesto que se reclamaba a los independentistas ante la inminencia de los indultos, lo ha dado alguien con la autoridad que tiene en ese mundo, Oriol Junqueras. Por mucha desconfianza que generen las palabras de un partido que ha dado sobradas muestras de oscilaciones, el artículo del líder de ERC desde la cárcel es inequívoco sobre la falta de legitimidad, para una parte importante de la sociedad, de la cabalgada unilateral de 2017. Ese es el núcleo central de las palabras que dirige a todos los catalanes, no solo a los suyos. Junqueras habló mientras los presidentes de los dos gobiernos, Sánchez y Aragonès, chocaban los puños en una foto de normalidad institucional en Barcelona. Habrá que ir comprobando si los republicanos inauguran una etapa de liderazgo desdoblado entre las instituciones y el partido, al modo PNV. Si es así, significaría que la generación política que dimos por amortizada en 2017, quiere seguir en la batalla, con Junqueras al frente.

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Los catalanes tienen que salir del bucle y España necesita a Cataluña. Desde la Transición no nos enfrentábamos a la necesidad de un reseteo de país tan intenso como el que vivimos ahora. Las cicatrices de la crisis del 2008, la herida abierta de la pandemia, el paro entre los jóvenes, la enorme generación de los boomers entrando en la edad de la jubilación, la evidencia de la pluralidad territorial, Europa dimensionándose para defender su hueco entre EE UU y China, y todo por adaptar, transformar y regular en un mundo digital y verde. Semejante lista de deberes provoca incertidumbre y esperanza. Los reseteos son siempre una oportunidad de arreglar viejos problemas.

Pero para cogerla al vuelo se necesita la participación de todos, de Cataluña, por supuesto, pero también de una oposición que entienda el momento histórico. Por puro pragmatismo, cualquiera asumiría que no estamos en una fase en la que la legítima lucha por el poder lo justifique todo y al instante. ¿Hay alguien en la derecha española que entienda esto? @PepaBueno

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