Columna
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La realidad y el discurso

¿Cuál es el proyecto de nuestros conservadores para estos retos que plantea el tiempo presente?

El líder del PP, Pablo Casado, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, Madrid, (España), el pasado 24 de marzo.
El líder del PP, Pablo Casado, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, Madrid, (España), el pasado 24 de marzo.ALBERTO ORTEGA / Europa Press

Ante el empuje de los populismos de derechas, se suele argumentar que la izquierda está desnortada y no encuentra un proyecto ilusionante que pueda materializar efectivamente cuando alcanza el Gobierno. La impotencia de la política en la economía global se ha hecho muy evidente en la izquierda. Pero ¿cuál es hoy el proyecto de la derecha? Ya antes de la pandemia, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendaba más inmigración para los envejecidos países desarrollados y aumentar los impuestos a grandes patrimonios y herencias para combatir la desigualdad que amenaza la democracia. Repito, el FMI. Esta semana, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, anunciaba que están trabajando con los países del G-20 para establecer un tipo mínimo de impuesto global de sociedades para evitar que las multinacionales eludan sus deberes fiscales llevándose los beneficios al extranjero. Repito, Estados Unidos y el G-20.

La Unión Europea considera tan irrenunciable la lucha contra el cambio climático que los proyectos que se regarán con el dinero del fondo Next Generation deben atenerse al pacto verde por las energías limpias. Estos días se reabre el debate —al que se suman los socialdemócratas europeos— sobre la suspensión temporal de las patentes de las vacunas anticovid para aumentar su producción y evitar la escasez y el oligopolio en una pandemia de la que solo saldremos cuando salgamos todos. Y si algo ha quedado claro en este salvaje comienzo de siglo es que unos servicios públicos fuertes son imprescindibles cuando se afrontan desafíos colectivos.

¿Cuál es el proyecto de nuestros conservadores para estos retos que plantea el tiempo presente? Muchos de los pilares que alimentan sus discursos electorales hacen agua por la fuerza de los hechos. Pero no se atisba ninguna reformulación ideológica más allá de intentar apropiarse del prestigio de la palabra libertad. En España, hace solo dos años, la derecha convirtió en bandera electoral acabar con Madrid Central, el primer y tímido intento de sanear el aire que se respira en la ciudad. Sobre la política fiscal, llevamos mucho tiempo escuchando una única propuesta ajena a cualquier coyuntura: con crecimiento económico, bajar los impuestos; en tiempos de crisis, bajar los impuestos; con pandemia, bajar los impuestos; sin pandemia, bajar los impuestos. La palabra libertad acaba convertida en un trampantojo que oculta el fracaso de las recetas y la ausencia de ideas. @PepaBueno

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