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EE UU detiene y revoca el visado a una estudiante turca coautora de un artículo en favor de Palestina

Un vídeo refleja cómo varios agentes de inmigración con el rostro cubierto acorralan en la calle a Rumeysa Ozturk, le arrebatan el móvil y se la llevan con las manos esposadas a la espalda.

Fotograma de un vídeo de una cámara de seguridad en Somerville (Massachussets), que muestra cómo agentes del servicio de inmigración y aduanas de EE UU se llevan detenida, el martes, a Rumeysa Ozturk.Foto: AP | Vídeo: EPV
María Antonia Sánchez-Vallejo

La estudiante turca de la Universidad de Tufts Rumeysa Ozturk fue detenida el martes en Somerville (Massachusetts) cuando se dirigía a reunirse con unos amigos para celebrar la cena de iftar, que rompe el ayuno de Ramadán. Nunca llegó a la cita, porque seis agentes de inmigración detuvieron a la mujer, de 30 años, cerca de su apartamento, próximo al campus de Somerville de la citada universidad, donde cursaba el doctorado. El presidente Donald Trump ha ordenado a las universidades que den nombres y nacionalidades de quienes participaron en las protestas en solidaridad con Palestina que el año pasado recorrieron Estados Unidos, en una ofensiva contra la libertad de expresión y académica que parece no haber hecho más que empezar.

El motivo de su detención fue la publicación, en 2024, de un artículo de opinión cofirmado con otros en el periódico de la universidad, en el que se pedía al centro que dejara de financiar empresas con vínculos con Israel y mencionaba el “genocidio palestino” en Gaza. Rumeysa Ozturk tenía un visado en vigor, que ha sido revocado, para cursar un doctorado sobre infancia y desarrollo humano en esa institución, según informó su abogada, Mahsa Khanbabai. La versión oficial sobre este arresto, transmitida en su cuenta de la red social X por la subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Tricia McLaughlin, es que Ozturk participaba “en actividades de apoyo a Hamás”. El equipo legal de la mujer sostiene que ha sido detenida por ejercer su derecho a la libertad de expresión.

La estudiante fue arrestada, según refleja un vídeo difundido en redes sociales, cuando se dirigía a una reunión con amigos para celebrar el iftar. En la calle y a plena luz del día, un hombre encapuchado se acerca a ella y, a los pocos segundos, intenta sujetarla agarrándola por las muñecas, mientras otros cinco agentes, algunos con el rostro tapado, la acorralan, le arrebatan el teléfono que llevaba en una mano, le quitan la mochila y terminan llevándosela con las manos esposadas a la espalda, mientras Ozturk aparentemente intenta razonar con ellos.

“Hasta la fecha, que sepamos, no se han presentado cargos contra Rumeysa [Ozturk]”, expresó la letrada. “Basándonos en los patrones que estamos viendo en todo el país, el ejercicio de su derecho a la libertad de expresión parece haber desempeñado un papel en su detención”, afirma en el texto Khanbabai. A pesar de esta orden, el miércoles por la noche la estudiante turca se encontraba ya en el estado de Luisiana, la habitual antesala de las deportaciones, según su abogada, que calificó de “infundadas” las denuncias contra la estudiante y sostuvo que la gente debería estar “horrorizada por la forma en que el DHS se llevó a Rumeysa a plena luz del día”. La senadora demócrata por Massachusetts Elizabeth Warren describió esta detención como “la última de un alarmante patrón para reprimir las libertades civiles”.

Un goteo de detenciones

Ozturk no es la primera universitaria detenida en esta oleada contra los que expresen opiniones favorables a Palestina. El pasado 8 de marzo se produjo el primer arresto: Mahmoud Khalil, de origen palestino y uno de los líderes de la movilización en la Universidad de Columbia, fue detenido en su vivienda del campus pese a tener permiso de residencia permanente en EE UU y estar casado con una ciudadana estadounidense. Acusado sin pruebas por la Casa Blanca de alinearse con los terroristas de Hamás, un juez de distrito bloqueó la orden de deportación y solicitó el regreso del joven a Nueva York desde el centro de detención de extranjeros de Jena (Luisiana), al que fue trasladado.

Tras Khalil han sido detenidos otros estudiantes y profesores cercanos a la causa palestina, y una de ellas, una doctora de la Universidad de Brown, fue deportada en caliente, en el mismo aeropuerto de Boston, a su regreso de un viaje al Líbano después de presuntamente haber asistido en Beirut al funeral del líder de Hezbolá, Hasan Nasralá. Un investigador indio de la Universidad de Georgetown fue detenido la semana pasada por estar casado con la hija de un alto mando de Hamás, y está a la espera de ser deportado.

Tras casi todos estos casos se halla el dedo acusador de una campaña de doxxing (revelación de datos), muy activa desde que empezaron las primeras protestas contra la guerra de Gaza en los campus, en octubre de 2023. Detrás de la delación, o la caza de brujas que para muchos constituye esta ofensiva, se hallan grupos de intereses judíos y estadounidenses como Accuracy in Media, Canary Mission, que admite en su página web “documentar a las personas y grupos que promueven el odio a EE UU, Israel y los judíos en los campus universitarios norteamericanos”, o el centro de estudios Middle East Forum, responsable de la delación del investigador indio en Georgetown.

La subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Tricia McLaughlin, justificó la detención de la doctoranda turca, que sus allegados describen como un “secuestro a plena luz del día”, con el argumento de que “glorificar y apoyar a terroristas que matan a estadounidenses es motivo suficiente para poner fin a la expedición de visados”. Un visado “es un privilegio, no un derecho”, zanjó McLaughin, que no mostró prueba alguna de esa supuesta apología de Hamás por parte de Ozturk. Los mismos argumentos, sin variar ni una coma, esgrimidos desde la detención de Khalil por el secretario de Estado, Marco Rubio, y basados, supuestamente, en la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1953, que considera deportables a todos aquellos que supongan un peligro para la política exterior de EE UU, es decir, para su privilegiada relación con Israel, un vínculo indisoluble tanto para los republicanos como para los demócratas.

A más de 300 estudiantes extranjeros se les han revocado las visas en solo tres semanas, declaró hoy un funcionario del Departamento de Estado al portal informativo Axios. La fuente describió a los estudiantes sancionados como Hamasniks, una palabra formada sobre el sufijo de origen yidis y eslavo -nik, que tiene connotaciones irónicas o peyorativas y significa “alguien conectado o caracterizado por ser”, en este caso de Hamás. “Lo hacemos todos los días. Cada vez que encuentro a uno de estos locos, le quito la visa”, ha dicho este mismo jueves Rubio a los periodistas.

La ofensiva de la Administración republicana contra lo que consideran una corriente organizada de antisemitismo en los campus ha puesto también contra las cuerdas a instituciones tan prestigiosas como Columbia, perteneciente a la Ivy League. La amenaza de Washington de retirar 400 millones de dólares en fondos federales si el rectorado no combatía firmemente el antisemitismo llevó la semana pasada al centro a capitular, plegándose a todas las demandas del Gobierno.

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