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Zelenski encarga al ejército que actúe para mantener la exportación de grano en el mar Negro

Rusia ataca por cuarto día consecutivo infraestructura agrícola en la región de Odesa

Rusia Ucrania
La empresa agrícola atacada por misiles rusos en la región de Odesa, este viernes.Libkos (AP)
Luis de Vega (Enviado Especial)

En el cuarto día consecutivo de ataques rusos sobre la infraestructura agrícola y de exportación de grano en Odesa, Ucrania ha decidido elevar el pulso implicando a su ejército en el plan para tratar de mantener la salida de buques con cereal desde sus puertos del mar Negro. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, mantuvo este viernes un encuentro al más alto nivel con los jefes del Ejército y de la Armada, así como con el ministro de Infraestructuras. El objetivo fue coordinar iniciativas para mantener viva la iniciativa pese a las amenazas lanzadas desde Rusia, que no solo cerró el pasado lunes la puerta a la ampliación del acuerdo que garantizaba un corredor seguro de salida para el grano, sino que ha amenazado a cualquier barco que se acerque a los puertos ucranios. El resultado es un alza de precios en el mercado internacional, como ya ocurrió en los primeros meses de la invasión iniciada en febrero del año pasado.

Varios misiles fueron lanzados de madrugada sobre Odesa, uno de ellos, incluso cuando ya se encontraban en el lugar los servicios de emergencia, denunció un portavoz militar. “Desafortunadamente, las terminales de granos de una empresa agrícola en la región de Odesa fueron alcanzadas. El enemigo destruyó 100 toneladas de guisantes y 20 toneladas de cebada”, señaló por la mañana el gobernador regional, Oleh Kiper, a través de la red social Telegram.

Mientras, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, trata de navegar entre dos aguas, como ha hecho a lo largo de la guerra. En esta ocasión, ha pedido que se escuchen y tengan en cuenta las condiciones que reclama Moscú para volver al acuerdo del grano, que no son otras que levantar las sanciones al comercio internacional de sus productos como castigo por haber invadido Ucrania. “Rusia también tiene algunas expectativas. Si se resuelven, Rusia está a favor del funcionamiento del corredor de cereales”, dijo Erdogan este viernes a los periodistas que le acompañaban de regreso de una visita a los países del golfo Pérsico, informó la agencia Efe.

Avanzada la tarde, Zelenski y Erdogan abordaron en una conversación telefónica el bloqueo de la iniciativa del mar Negro. “Turquía está haciendo intensos esfuerzos para establecer la paz”, señalaron desde la oficina presidencial turca. “Coordinamos esfuerzos para restaurar” el pacto, señaló por su parte el mandatario ucranio.

Restos de uno de los misiles disparados contra una explotación agrícola de Odesa, el 21 de julio.
Restos de uno de los misiles disparados contra una explotación agrícola de Odesa, el 21 de julio. IGOR TKACHENKO (EFE)
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El objetivo de Ucrania es que el general Valeri Zaluzhni, jefe del ejército; el contralmirante Oleksi Neizhpapa, y el ministro de Infraestructuras, Oleksandr Kubrakov, desarrollen un “conjunto de acciones” para que se mantenga abierto el corredor del mar Negro, dijo el presidente a través de su canal de la red social Telegram. Al mismo tiempo, pidió al Ministerio de Exteriores que emprenda “medidas diplomáticas similares”.

Naciones Unidas volvió a acusar a Rusia de poner en riesgo la seguridad alimentaria de los países con menos recursos. “Los acontecimientos de la última semana son solo los últimos desarrollos en la guerra sin sentido de la Federación Rusa contra su vecino, una guerra cuyas consecuencias se sienten alrededor del mundo”, dijo la jefa de Asuntos Políticos de Naciones Unidas, Rosemary DiCarlo.

El viceministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Vershinin, dijo que un nuevo acuerdo del grano es posible entre Rusia y Turquía ―el pacto lo firmaron Kiev y Moscú por separado con Erdogan y la ONU, partes mediadoras― si se aceptan las condiciones del Kremlin, que pasan por aligerar las sanciones a sus materias y productos. Moscú considera sus bombardeos sobre Odesa como una represalia por los ataques que Kiev ha llevado a cabo en los últimos días sobre posiciones rusas en la península ucrania de Crimea, que Rusia ocupa desde 2014.

Tras confirmar la negativa de Moscú el 17 de julio, Kiev se mostró decidido a buscar la manera de mantener el comercio internacional de sus cereales. Ucrania, comentó Zelenski, es consciente de “los riesgos y las amenazas” que eso supone. Rusia no solo ha bombardeado Odesa estos días, sino que abrió la puerta a considerar objetivo militar a cualquier barco que navegue por la zona. En una medida paralela, Kiev anunció el jueves que, desde ahora, todos los buques que en aguas del mar Negro se dirijan a puertos de Rusia o a los ucranios situados en zonas ocupadas por el invasor “pueden ser considerados por Ucrania como portadores de mercancías militares, con todos los riesgos asociados”, según un comunicado del Ministerio de Defensa. El texto también alude a que la navegación en el noreste del mar Negro y en el estrecho de Kerch, entre Crimea y Rusia, “se prohíbe por peligrosa”.

Odesa, principal ciudad ucrania a orillas del mar Negro, fue de nuevo atacada en la madrugada de este viernes por Rusia y por cuarto día consecutivo. El objetivo alcanzado esta vez fue una explotación agrícola. El lanzamiento de misiles tipo Kalibr no se detuvo ni cuando los servicios de emergencia se encontraban ya trabajando en el lugar, según denunció la portavoz del mando sur de las Fuerzas Armadas, Natalia Gumeniuk, en Telegram.

“Los agricultores ucranios, como podemos imaginar, perciben este ataque nocturno con gran ansiedad mientras cosechan sus cultivos, crecidos a la sombra de la guerra” entre “los riesgos de las minas terrestres” y “municiones sin detonar”, comentó este viernes durante la reunión del Consejo de Seguridad Martin Griffiths, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia de la ONU. “Los alimentos que ahora están cosechando que tal vez ya no puedan llegar a los mercados globales que tan desesperadamente los necesitan”, añadió.

No hubo víctimas mortales, aunque sí dos personas heridas y daños en un almacén de grano y en un edificio en el que se encontraba la maquinaria. Las autoridades no dieron detalles sobre qué empresa fue atacada y el lugar exacto de la región en el que se encuentra. Sí publicó algunas imágenes en las que se aprecian los daños, incluido uno de los camiones de los servicios de emergencia.

“El enemigo continúa con el terror y sin duda está conectado con la iniciativa del grano. Anoche, el enemigo atacó una empresa agrícola en la región de Odesa, donde intentaron destruir las reservas de grano. Directamente [golpearon] los cobertizos donde se almacena y un edificio donde se almacenaba maquinaria agrícola”, señaló Gumeniuk. La portavoz militar añadió que los rusos lanzaron los misiles Kalibr desde un buque en el mar Negro. Lo hicieron, explicó, a una altura muy baja para impedir que los sistemas antiaéreos del ejército ucranio los detectasen.

Mientras, la UE acusó el jueves al líder ruso, Vladímir Putin, de emplear el hambre como arma en el conflicto. El alto representante para la Política Exterior y Defensa, Josep Borrell, alertó de que su retirada del acuerdo para sacar el grano ucranio traerá consecuencias graves que empeorarán, además, con la “actitud bárbara” que suponen los constantes ataques en Odesa. “Esto va a crear una enorme crisis alimentaria en el mundo”, destacó Borrell.

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Sobre la firma

Luis de Vega (Enviado Especial)
Ha trabajado como periodista y fotógrafo en más de 30 países durante 25 años. Llegó a la sección de Internacional de EL PAÍS tras reportear año y medio por Madrid y sus alrededores. Antes trabajó durante 22 años en el diario Abc, de los que ocho fue corresponsal en el norte de África. Ha sido dos veces finalista del Premio Cirilo Rodríguez.

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