_
_
_
_
_

Polonia y Bulgaria aseguran que tienen reservas de gas y alternativas de suministro frente al corte ruso

Varsovia y Sofía garantizan a los hogares que la medida de Moscú no les afectará. Ambos planeaban cortar su dependencia

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, ayer en la central de gas de Rembelszczyzna. Foto: K. PEMPEL (REUTERS) | Vídeo: EPV

Rusia ha cortado el grifo del gas este miércoles a Polonia y Bulgaria por no pagar en rublos, como exige el Kremlin. Los dos países que reciben, respectivamente, el 50% y el 75% de sus importaciones de gas de Rusia, aseguran que no cederán al “chantaje” de Moscú y descartan efectos inmediatos ante el abrupto corte del suministro.

Polonia llevaba tiempo preparándose para independizarse del gas ruso y el Gobierno asegura que el corte no afectará a los consumidores. Bulgaria tiene reservas para un mes. Ambos anunciaron medidas legales contra Gazprom por incumplimiento de contrato. “Desde el 25 de febrero, el día después del inicio de la invasión rusa en Ucrania, Polonia empezó a llenar sus reservas, que están al 76%”, explica Wojciech Jakóbik. El analista energético de BiznesAlert señala que ese gas almacenado puede cubrir la demanda durante dos meses. Además, apunta que el país se ha asegurado otras fuentes de abastecimiento, porque desde hace tiempo no considera a Rusia “un proveedor fiable”.

“Este es un ataque directo a Polonia, una venganza por las sanciones impuestas a Rusia por nuestro país”, aseguró este miércoles el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, en una comparecencia en la Cámara baja del Parlamento polaco recogida por Gazeta Wyborcza. El martes, el Gobierno polaco había anunciado nuevas sanciones a 50 personas y empresas rusas. “Quiero asegurarles que este chantaje no afectará a los hogares polacos”, afirmó el primer ministro, que añadió que “a partir de otoño, Polonia no necesitará gas ruso en absoluto”. En una rueda de prensa posterior, Morawiecki anunció que “los precios del gas para los hogares estarán regulados hasta 2027″. El presidente polaco, Andrzej Duda, aseguró además “que se tomarán las medidas legales apropiadas contra Gazprom por violar las disposiciones del contrato de suministro de gas”.

Un mensaje parecido llegó desde Sofía. “El Gobierno está preparado para un escenario en el que Gazprom suspenda el suministro de gas. Quiero asegurar a los ciudadanos búlgaros que no habrá reducción en el suministro a los consumidores”, aseguró también este miércoles el primer ministro búlgaro, Kiril Petkov, en la reunión del Consejo de Ministros, según un comunicado. “El Ministerio de Energía tiene un plan de acción claro, que incluye fuentes alternativas de suministro”, añadía el mismo texto, sin ofrecer más detalles sobre las mismas. “La suspensión del gas natural por parte de Gazprom es una grave violación del contrato y un chantaje por el uso de un plan no contractual de pago en rublos a través de terceros, que no garantiza el suministro a cambio del dinero invertido por los búlgaros”.

“Si no hay un cataclismo, el suministro está garantizado”

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

El secretario de Estado polaco para Infraestructuras Estratégicas de Energía, Piotr Naimski, prometió a los polacos que “habrá gas”. “Si no hay un cataclismo, en condiciones predecibles, el suministro de gas en Polonia está garantizado”, afirmó en una entrevista en la radio RMF FM recogida por el medio digital Onet. Varsovia llevaba preparándose seis años para desenchufarse de Rusia en diciembre, cuando terminaba su contrato con Gazprom, según Naimski.

La demanda de gas en Polonia es de 20.000 millones de metros cúbicos al año, y con la suma de las fuentes alternativas a Rusia que ha buscado puede obtener entre 15.000 y 25.000 millones al año, según el analista de BiznesAlert. Jakóbik explica por teléfono que se espera que la producción nacional de gas en Polonia alcance los 3.800 millones de metros cúbicos en 2022. La terminal de Gas Natural Licuado (GNL) en Świnoujście puede importar hasta 6.300 millones al año. A partir del 1 de mayo estarán disponibles 2.000 a través del gasoducto Polonia-Lituania, continúa. Unos 6.000 millones de metros cúbicos más empezarán a circular desde Eslovaquia en julio de este año. De República Checa llegarán 500 millones. La conexión inversa del gasoducto Yamal, el que ha cortado Rusia este miércoles, puede surtir hasta 5.500, añade. Y está también el gasoducto del Báltico, que se espera que pronto pueda empezar a operar parcialmente.

Conexión Bulgaria-Grecia

“Bulgaria no está en la misma situación que Polonia”, señala el experto, pero a pesar de todo, “también quería abandonar esa dependencia a finales de 2022”. Su demanda es considerablemente menor que la de Polonia, de unos 3.000 millones de metros cúbicos al año, según la Comisión Europea. En los últimos cuatro meses, asegura el Gobierno búlgaro, han centrado sus esfuerzos en “la conexión de gas griega, que se construirá a finales de junio”.

“En general hay preocupación, pero el problema se puede solucionar”, dice con cierto optimismo por teléfono Ivan Hinovski, presidente del Foro búlgaro de la energía. “El Gobierno tiene un plan B que va a anunciar pronto”, afirma, aunque desconoce los detalles. En su opinión, Bulgaria tiene que aprovechar los meses de verano en los que el consumo baja para ahorrar energía, desarrollar las renovables, utilizar fuentes como el propano en las industrias donde sea posible, e investigar los recursos naturales del país. A corto plazo, Bulgaria puede contar con “la energía de Grecia y el gas natural de Turquía”, añade.

Este miércoles han hablado por teléfono los primeros ministros de Bulgaria y Grecia, según Reuters. Fuentes griegas citadas por la agencia afirman que Atenas podría ayudar a su vecino revirtiendo el flujo del gasoducto TurkStream, que conduce gas ruso a Grecia a través del mar Negro, Turquía y Bulgaria. Una fuente del Ministerio de Energía griego informó de que Bulgaria ha contratado GNL que se entregaría en la terminal Revithoussa de Atenas. Sofía mantiene conversaciones con Azerbaiyán para aumentar las importaciones de este proveedor.

Los planes de contingencia están más o menos listos y en marcha, pero el experto Jakóbik se pregunta por las intenciones reales que se esconden detrás del corte del grifo ruso. Una obvia, opina, es la clásica “divide y vencerás”, porque este miércoles ha quedado patente que dos Estados miembros no han cumplido con las nuevas exigencias del pago en rublos, y surgen preguntas entre el resto. El analista cree, sin embargo, que “el gas podría volver a fluir si se llega a un nuevo acuerdo sobre un esquema de pagos”. Señala además que hay motivos suficientes para armar un caso y denunciar a Gazprom por incumplimiento de contrato.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites
_

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_