Polonia recibe a Biden esperando un mensaje de dureza hacia Putin

“Estáis en medio de una lucha entre democracias y oligarcas”, asegura el presidente a militares estadounidenses desplegados en una ciudad cerca de Ucrania

Joe Biden visita la 82 División Militar Aerotransportada de las Fuerzas Armadas de EE UU, este viernes en Jasionka, Polonia.Foto: AP | Vídeo: EPV

Que un presidente de Estados Unidos visite Polonia no es extraordinario. George W. Bush y Barack Obama, por ejemplo, lo hicieron tres veces durante sus mandatos. Varsovia vive, sin embargo, como particularmente histórica la visita que ha comenzado Joe Biden, al aterrizar al mediodía de este viernes en la ciudad de Rzeszów, por el simbolismo que implica en estos momentos de guerra en la vecina Ucrania.

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, ha adelantado a los medios en el avión presidencial que el discurso que Biden dará el sábado en el Palacio Real de Varsovia será “importante”. Y el diario polaco Rzeczpospolita lo compara ya al que pronunció John Fitzgerald Kennedy en Berlín Occidental en 1963 ―dos años después de la apresurada construcción del Muro de Berlín― y en el que pronunció la emblemática frase “Ich bin ein Berliner” (soy berlinés).

Este viernes, Biden ha dedicado unas breves palabras a la 82 División Militar Aerotransportada de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en las que ha adelantado sus ideas fuerza: vivimos un “punto de inflexión” histórico que solo se da “cada cuatro o cinco generaciones” y lo que “está en juego” (expresión que ha repetido tres veces) en Ucrania es mucho más que cómo acaba la guerra.

“Estáis en medio de una lucha entre democracias y oligarcas”, ha asegurado. “Lo que está en juego ―y no solo en lo que estamos haciendo aquí para tratar de ayudar el pueblo ucranio y evitar que continúe la masacre―, sino más allá, lo que está en juego es: ¿a qué se va a parecer la libertad de vuestros hijos y nietos? Estáis involucrados en mucho más que simplemente si podéis aliviar el dolor y sufrimiento del pueblo de Ucrania. [...] El mundo no va a ser el mismo ―y no por Ucrania― de aquí a 10 o 15 años en términos de nuestras estructuras organizativas”, ha agregado.

Biden se dirigía a militares que han sido desplazados para reforzar el flanco oriental de la OTAN, al que la Alianza aprobó este jueves enviar cuatro nuevos batallones multinacionales. Polonia alberga alrededor de 10.000 de los 100.000 militares que Washington mantiene desplegados en Europa con motivo de la crisis. Biden, de traje pero sin corbata, ha compartido pizza con un grupo de soldados y se ha hecho un selfi que luego ha compartido en las redes sociales.

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En Rzeszów, convertido en centro logístico tanto para refugiados como para material militar y humanitario, ha asistido también a un encuentro informativo sobre la acogida de los ucranios que huyen de la guerra.

Defensa y refugiados han sido las claves de la jornada. Polonia es la principal vía de escape de los ucranios (2,2 millones de los 3,7 millones que han cruzado a los países vecinos) y una pieza clave del despliegue de la OTAN en la frontera con Ucrania. De ahí que sea el único país escogido en esta gira europea, ya que la anterior etapa, Bruselas, estaba motivada por una triple cumbre de la OTAN, el G-7 y la UE. El mes de guerra en la vecina Ucrania ha reubicado a Varsovia en el tablero global tras años de polémicas en torno al Estado de derecho y los derechos LGTBI y a pesar de que el partido en el poder, el ultraconservador Ley y Justicia (PiS), no ocultaba su sintonía con Donald Trump.

Al aterrizar desde Bruselas, Biden no fue recibido por el presidente de Polonia, Andrzej Duda, como estaba previsto, porque el avión que lo transportaba se vio forzado a aterrizar de emergencia por un problema técnico. Le dio la bienvenida en su lugar el ministro de Defensa, Mariusz Blaszczak. Duda se unió luego en otro aparato.

Biden ha concluido su agenda oficial a media tarde con la llegada a Varsovia, por cuyas calles se ven de vez en cuando coches de policía en grupo. La policía ha pedido a la población que evite acercarse al centro en coche para evitar aglomeraciones en torno a las calles cortadas.

El sábado, también en la capital, se reunirá con Duda, visitará un centro de acogida de refugiados ucranios y ―antes de regresar a Washington― dará su discurso. “Hablará de lo que está en juego en este momento, la urgencia del desafío que tenemos por delante [...] y por qué es importante que el mundo libre se mantenga unido ante la agresión rusa”, señaló Sullivan. En otro acto simbólico, el presidente Duda ha recibido este viernes a Svetlana Tijanóvskaya, la principal líder de la oposición bielorrusa, refugiada en Lituania desde justo después de las elecciones fraudulentas de 2020 en su país.

Mano dura

Polonia aprovechará la visita para pedir más mano dura con Moscú. El pasado miércoles anunció la expulsión de 45 diplomáticos rusos (la mitad de la Embajada) por sospechas de espionaje y abandera a los partidarios de dejar ya de comprar hidrocarburos a Rusia. Biden se comprometió este jueves en Bruselas a aumentar un 68% sus envíos a la UE de gas natural licuado para acelerar el cierre del grifo ruso, si bien el total apenas cubre un 10% de las importaciones de gas natural desde Rusia.

El primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, y su vice primer ministro y líder del PiS, Jaroslaw Kaczynski, fueron además dos de los cuatro dirigentes de países de la UE que viajaron en tren a Kiev para trasladar un mensaje de solidaridad al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, en una iniciativa de la que se distanció Bruselas. En ese viaje, Kaczynski planteó establecer una fuerza de paz de la OTAN en Ucrania, una idea que el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó este miércoles de “muy temeraria y extremadamente peligrosa”.

La sensación de punto de inflexión recuerda a otro viaje a Polonia de un presidente de Estados Unidos, simbólico aunque menos icónico que el de Kennedy a Berlín Occidental. Fue el que hizo George Bush a Varsovia y Gdansk en julio de 1989, un mes después de las primeras elecciones libres tras décadas de dictadura comunista en la órbita soviética.

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Sobre la firma

Antonio Pita (enviado especial)

Redactor de la sección de Internacional y responsable de la cobertura de varios países de los Balcanes. Ejerció nueve años como corresponsal en Rabat, París y Jerusalén, principalmente con la Agencia Efe. Es licenciado en Periodismo y Máster de Relaciones Internacionales y Comunicación por la Universidad Complutense de Madrid

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