La guerra de Etiopía avanza hacia la capital, Adís Abeba

Los enfrentamientos alcanzan dos ciudades de la región de Amhara a 380 kilómetros de la capital y el Gobierno declara el estado de emergencia en todo el país

Desplazadas tigrayanas de la ciudad de Samre en un centro de acogida improvisado en un instituto de Mekele, capital de Tigray el pasado 5 de mayo.
Desplazadas tigrayanas de la ciudad de Samre en un centro de acogida improvisado en un instituto de Mekele, capital de Tigray el pasado 5 de mayo.Ben Curtis (AP)
José Naranjo
Man (Costa de Marfil) -

La guerra que vive Etiopía entre el Ejército federal y el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF, según sus siglas en inglés) entra en una nueva y peligrosa fase después de que los combates hayan alcanzado las ciudades de Dessie y Kombolcha, situadas en la región Amhara, a unos 380 kilómetros de Adís Abeba. La alianza entre los rebeldes tigrayanos del norte y un grupo insurgente de la etnia oromo que también se enfrenta al Ejército etíope y que ha amenazado con marchar sobre la capital, Adís Abeba, ha supuesto un serio revés para el primer ministro etíope, Abiy Ahmed.

El Gobierno ha declarado el estado de emergencia en todo el país, ha anunciado este martes la cadena gubernamental Fana Broadcasting Corporate, “con el objetivo de proteger a los civiles de las atrocidades cometidas por el grupo terrorista TPLF en numerosas regiones del país”, según este medio. Las autoridades de Adís Abeba han pedido a los vecinos que se organicen en los barrios para defenderse y les han dado dos días de plazo para registrar sus armas.

Los últimos días de la guerra etíope, que esta semana alcanza un año de duración, han estado marcados por los combates que han tenido lugar en las ciudades de Dessie y Kombolcha, muy próximas entre sí y auténtico cruce de caminos estratégico entre el norte y el sur del país. Los rebeldes tigrayanos aseguran haberse hecho con el control de ambas localidades. Getachew Reda, portavoz del TPLF, dijo a través de Twitter que las tropas etíopes habían huido. “Los generales han salido en estampida”, manifestó, y que las dos ciudades estaban en sus manos. “Nuestras fuerzas continuarán tomando todas las medidas apropiadas para romper el asedio a la población de Tigray”, escribió Reda en esta red social. El Gobierno federal negó que los rebeldes controlen estas ciudades y asegura que los combates prosiguen.

En todo caso, tras los bombardeos que vive desde la semana pasada Mekele, capital de Tigray, la ofensiva rebelde hacia el sur prosigue después de que en julio pasado prometieran llegar hasta Adís Abeba si ello fuera necesario. Numerosos ciudadanos informaron a agencias y medios de comunicación de forma anónima que los enfrentamientos del fin de semana tanto en Dessie como en Kombolcha fueron muy intensos, con bombardeos aéreos e intercambio de fuego de artillería. El portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Ned Price, pidió el pasado sábado a los rebeldes que detuvieran su avance. “Reiteramos nuestro llamamiento al TPLG a retirarse de las regiones de Amhara y Afar”, dijo en un comunicado.

El enviado especial de Washington para el Cuerno de África, Jeffrey Feltman, abundó este martes en la petición de que los rebeldes no avancen sobre la capital y expresó su preocupación por el deterioro de la situación humanitaria en el norte del país, informó Reuters.

Sin embargo, las cosas pueden ser incluso peores para el Gobierno federal. Este domingo, un portavoz del Ejército de Liberación Oromo (OLA, según sus siglas en inglés) aseguró que este grupo insurgente, que firmó una alianza con el TPLF el pasado mes de agosto, se había hecho con el control de la ciudad de Kemise, a tan solo 325 kilómetros de Adís Abeba. El OLA es el brazo armado del Frente de Liberación Oromo (OLF), que asegura defender los intereses de la etnia oromo, la más numerosa de Etiopía. Ambas organizaciones fueron declaradas grupos terroristas por el Gobierno federal de Abiy Ahmed y muchos de sus líderes están encarcelados. El gobierno regional de Amhara ha pedido a todos los funcionarios que acudan al frente a luchar contra los rebeldes y ha instado a los ciudadanos a que pongan sus vehículos a disposición del Ejército.

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Getachew Reda, portavoz tigrayano, aseguró a Reuters este lunes que el TPLF y el OLA ya habían unido sus fuerzas y dejó caer la amenaza de una posible invasión de la capital del país. “Si alcanzar nuestros objetivos en Tigray requiere marchar sobre Adís Abeba, lo haremos, pero no digo que lo estemos haciendo”, manifestó. Ante la gravedad de la situación, Abiy Ahmed dio este lunes un discurso televisado en presencia de miembros de su Gobierno. “Los desafíos son enormes, pero os puedo decir con toda certeza que alcanzaremos una victoria total”, dijo Ahmed, quien añadió que “los repeleremos con toda nuestra fuerza”, en referencia a los rebeldes.

Este martes, las autoridades de Adís Abeba dieron un plazo de dos días a sus ciudadanos para que registren todas sus armas y advirtieron mediante un comunicado de que todos aquellos que creen desórdenes serán detenidos, sin dar más detalles. El Gobierno etíope ha hecho un llamamiento para que los ciudadanos se alisten en el Ejército para combatir la rebelión. Unas 400.000 personas en la región de Tigray, a donde es muy complicado el acceso humanitario, se encuentran en situación de hambruna y unos 2,4 millones de ciudadanos han huido de sus hogares a consecuencia de una guerra que ha provocado miles de muertos, según las organizaciones humanitarias.

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Sobre la firma

José Naranjo

Colaborador de EL PAÍS en África occidental, reside en Senegal desde 2011. Ha cubierto la guerra de Malí, las epidemias de ébola en Guinea, Sierra Leona, Liberia y Congo, el terrorismo en el Sahel y las rutas migratorias africanas. Sus últimos libros son 'Los Invisibles de Kolda' (Península, 2009) y 'El río que desafía al desierto' (Azulia, 2019).

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