Trudeau se juega su legado político en las elecciones de Canadá

El país norteamericano acude el lunes a las urnas en unos comicios convocados dos años antes del fin de mandato del primer ministro y con los conservadores en empate técnico

Justin Trudeau desciende de un autobús de campaña en Richmond Hill, Ontario. En video, el primer ministro canadiense y su principal contrincante, Erin O'Toole, emiten su voto.Reuters (Carlos Osorio)

Una nutrida protesta de canadienses antivacunas salió a las calles del centro de Toronto la tarde del sábado para repudiar las medidas sanitarias. “Dejen de temer a la gente sana”, “Tiranía disfrazada de seguridad” y “Covid 1984″ eran algunas de las decenas de pancartas entre una concurrencia compuesta por libertarios, conspiracionistas y nostálgicos de Donald Trump. Todos parecían tener en común un profundo rechazo contra Justin Trudeau, el primer ministro canadiense que llegó al poder hace casi seis años en la cresta de una ola de popularidad y quien se jugará su legado este lunes en un arriesgado cálculo político tras haber convocado elecciones dos años antes del fin de su segundo mandato, iniciado en 2019. Los últimos sondeos no garantizan que el premier salga bien librado pues reflejan un empate técnico entre el Partido Liberal y los rivales del Partido Conservador.

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El hospital general de Toronto, uno de los más importantes de Canadá, tenía cerca de sus puertas anuncios en los que se imploraba a los antivacunas no protestar allí, donde estorban el paso de las ambulancias y entorpecen el trabajo de los sanitarios en un país que tiene a la sanidad pública como uno de sus pilares. El grupo mostró cierta virulencia en la campaña arrojando piedras al autobús de Trudeau a principios de septiembre. La pandemia es uno de los telones de fondo rumbo a los comicios en los que están llamados a votar 27 millones de los casi 40 millones de canadienses.

Una de las mayores dificultades para los canadienses ha sido hallar una narrativa para estos comicios. “Más que un referéndum a la gestión de la pandemia será uno de por qué estamos teniendo una elección otra vez. Habrá muchos juicios contra el señor Trudeau, sobre todo porque convocó a una elección muy temprana cuando aún tenía la posibilidad de llevar adelante las leyes que hubiera querido”, considera Lydia Miljan, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Windsor.

De acuerdo a los más recientes sondeos, los conservadores están en la mejor posición para recibir el voto de castigo contra Trudeau. El candidato opositor, Erin O’Toole, ha hecho una campaña bien valorada por los analistas. Los tories, desplazados del Gobierno en 2015 tras nueve años en el poder, han criticado duramente al primer ministro por lo que consideran un derroche de casi 500 millones de dólares estadounidenses en la organización de los comicios. O’Toole, un abogado de 48 años con experiencia como piloto militar de helicópteros, ha aumentado su atractivo ante el electorado con un viraje al centro y una posición más progresista que la derecha tradicional en temas como cambio climático, los apoyos sociales y el derecho a las mujeres sobre sus cuerpos.

A pesar de que los liberales y conservadores están en un empate técnico, la formación de Trudeau encabeza las proyecciones en el número de asientos en la Cámara baja 150 contra 120, según la Canadian Broadcasting Corporation, la BBC canadiense. El sistema electoral del país –criticado desde hace años- tiene como pilar el triunfo en cada circunscripción y no contempla representación proporcional alguna en la Cámara baja. Trudeau roza un tercer mandato con lo que sería una victoria pírrica. Su objetivo a mediados de agosto, cuando sorprendió con la disolución de la legislatura, era iniciar una campaña que pudiera permitirle gobernar en mayoría, conquistando al menos 170 de las 338 circunscripciones en juego.

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El líder de la oposición conservadora, Erin O'Toole, en un evento en Oakville, Ontario.
El líder de la oposición conservadora, Erin O'Toole, en un evento en Oakville, Ontario.BLAIR GABLE (Reuters)

El primer ministro ha sufrido una considerable desgaste en su popularidad desde que llegó al poder en diciembre de 2015. Entonces tenía una aprobación de 63%. Hoy es solo de 36%, de acuerdo a la firma demoscópica Angus Reid. Trudeau adelantó los comicios con la confianza en lograr un amplio respaldo a su gestión de la pandemia en un país que ha vacunado al 70% de sus habitantes y registrado 27.440 muertes, una de las tasas más bajas dentro de los países del G7. “Los canadienses deben elegir cómo terminamos la lucha contra la covid-19 y reconstruimos”, dijo en agosto.

Daniel Beland, director del Instituto de Estudios sobre Canadá de la Universidad McGill, considera que Trudeau tuvo un difícil inicio de campaña. Jugaron en su contra “las críticas a su Gobierno por la gestión del refugio a miles de afganos y el hecho de que O’Toole adoptó un discurso centrista y moderado”. El Gobierno de Canadá ha aceptado recibir a 8.200 afganos de los 12.400 que han solicitado emigrar. Apenas 2.200 han llegado al país, que recién se ha reabierto al mundo.

Los liberales han recuperado terreno incrementado los ataques contra O’Toole, quien rechaza ordenar la vacunación obligatoria a los empleados federales y por su postura respecto al control de las armas de fuego, punto que ha tenido que modificar. El programa económico liberal establece 61.000 millones de dólares estadounidenses (52.000 millones de euros) en cinco años. El de los conservadores ronda los 40.000 millones (34.000 millones de euros).

Thierry Giasson, profesor de comunicación política en la Universidad Laval, considera que Trudeau “ha salido a flote a pesar de que no ha convencido su llamamiento a celebrar elecciones”. O’Toole optó por una campaña principalmente virtual, “sin salirse del guion y que no ha sido la más adecuada porque es la primera vez que entra en contacto con el electorado como jefe conservador. No ha dejado una fuerte impresión de liderazgo y accesibilidad”, considera el analista.

La politóloga Miljan cree que “la apuesta de Trudeau no ha pagado en campaña”. La experta destaca otro factor de estos comicios, la irrupción del libertario Partido Popular de Canadá (PPC), formado en 2019 y que tendrá su primera gran prueba este lunes. “No tuvo peso en 2019, pero ahora está en casi un 7%. Eso puede afectar a los conservadores y en las carreras cerradas en Ontario y el centro de Toronto esto podría ayudar a darle a los liberales un gobierno de mayoría”, añade la experta.

La reconciliación con los pueblos indígenas fue uno de los temas que marcaron la campaña. Desde mayo, una serie de hallazgos en las provincias de Columbia Británica y Saskatchewan revelaron más de 1.200 tumbas sin nombre en antiguos internados para niños autóctonos. El cambio climático, que causó estragos en el oeste con una cúpula de calor, fue un tema tocado por los principales candidatos y los aspirantes de los Nuevos Demócratas, los Verdes y los nacionalistas del Bloque Quebequense. La financiación de la sanidad y el coste de la vida también han sido temas populares.

Trudeau ha solicitado a los votantes progresistas del Nuevo Partido Democrático, del Bloque Quebequés y del Partido Verde que apoyen a los liberales para frenar a los conservadores. Los pronósticos son demasiado ajustados. Un gobierno de mayoría sería una sorpresa para cualquiera de los bandos. Mayúscula en el caso de los conservadores y posible pero improbable para el primer ministro, quien se juega su legado en una arriesgada apuesta.

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