Muere Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso condenado por participar en la muerte de 30.000 personas

El terrorista, fallecido a los 86 años, cumplía cadena perpetua desde hace casi 30 años en una prisión de máxima seguridad en Lima

Abimael Guzmán es escoltado por un policía a su llegada a un tribunal de Lima, Perú, en septiembre de 2018.
Abimael Guzmán es escoltado por un policía a su llegada a un tribunal de Lima, Perú, en septiembre de 2018.CRIS BOURONCLE (AFP)

Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso, el grupo terrorista de inspiración maoísta que sembró el pánico en las décadas de los ochenta y noventa en Perú, ha muerto este sábado a los 86 años de edad. Guzmán cumplía cadena perpetua en una cárcel militar de máxima seguridad en Lima, donde llevaba preso desde 1992.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación, el ente que se creó para esclarecer lo ocurrido en aquellos años de fuego, determinó que Guzmán, también conocido como camarada Gonzalo, era responsable de la muerte de 30.000 peruanos asesinados por Sendero Luminoso. Según las autoridades, ha fallecido a las 6.40 de la mañana “debido a las complicaciones de su estado de salud”. En julio, el Instituto Nacional Penitenciario informó que se negaba a ingerir alimentos y lo trasladó por algunos días a un hospital.

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En su día, el Gobierno peruano de entonces, presidido por el autócrata Alberto Fujimori, centró sus esfuerzos en encontrar a Guzmán. El líder terrorista se había convertido en un fantasma. El 12 de septiembre de 1992 fue capturado en una casa del distrito de Surquillo, en Lima, por un comando especial de policía. Las autoridades lo mostraron a la prensa dos semanas después, enjaulado y vistiendo un traje de rayas blancas y negras. Aquella imagen se convirtió en un icono.

Desde ese día solo se le vio en contadas ocasiones, durante los procesos judiciales a los que fue sometido, incluido uno en 2019. Los responsables de la prisión nunca le dejaron conceder una entrevista. El jefe de facto de las fuerzas armadas con Fujimori, Vladimiro Montesinos, lo visitó a menudo en su celda durante sus primeros años de prisión. De aquellos encuentros nació un libro. Montesinos cayó en desgracia poco después por los múltiples delitos de corrupción que le fueron descubiertos y acabó encarcelado en la misma cárcel que Guzmán, la de máxima seguridad de la Base Naval del Callao.

Sendero Luminoso se dio a conocer con un boicot a las elecciones de mayo de 1980 en un distrito rural —Chuschi, en la región Ayacucho— y pretendía hacerse del poder y reemplazar la democracia que Perú había recuperado ese año. En su objetivo por derrocar al Estado, embarcó al país en una espiral de violencia a la que se sumaron las Fuerzas Armadas, la policía y comités de autodefensa.

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Abimael Guzmán, exhibido en una jaula, en abril de 1993.
Abimael Guzmán, exhibido en una jaula, en abril de 1993.HECTOR MATA (AFP via Getty Images)

Un tribunal militar lo condenó a cadena perpetua en los años noventa. El Constitucional, sin embargo, anuló los procesos porque los jueces que lo juzgaron eran anónimos, sus rostros no fueron mostrados por cuestiones de seguridad. Se repitieron los juicios, esta vez respetando el debido proceso, y fue sentenciado a la misma pena por varios delitos. Uno de ellos fue el atentado de la calle Tarata, en Lima, que causó 25 muertos y 155 heridos en julio de 1992.

El cabecilla terrorista estudió derecho y filosofía en Arequipa, disciplina de la que fue profesor, y ocupó cargos administrativos en la década de los 60 en la Universidad Nacional de Huamanga en Ayacucho, región andina del sur, donde reclutó a universitarios y posteriormente a profesores de escuela para formar la organización subversiva.

La muerte de Guzmán ocurre en un Perú presidido por el izquierdista Pedro Castillo, que en Twitter ha condenado la violencia que marcó la trayectoria de Guzmán y de sendero Luminoso: “Nuestra posición de condena al terrorismo es firme e indeclinable”, ha dicho.

Son continuas las acusaciones de la oposición y líderes de opinión al primer ministro, Guido Bellido, y al ministro de Trabajo, Iver Maraví, de supuesta cercanía con un brazo político del fenecido Sendero Luminoso. El grupo llamado Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef) pretendía la amnistía de Guzmán y quiso inscribirse en 2016 como partido político, pero el tribunal electoral le denegó el registro por suscribir los planteamientos de Guzmán. Ambos ministros del Gobierno de Castillo han rechazado tener algún vínculo con el terrorismo o con dicha organización.

Una de las primeras reacciones tras la confirmación de la muerte de Guzmán, ha sido de la ministra de la mujer, Anahí Durand, quien comentó en Twitter: “Falleció Abimael Guzmán, líder de la organización terrorista Sendero Luminoso. Dejó destrucción, muerte de familias, comunidades campesinas, policía, Fuerzas Armadas y líderes sociales. Trabajemos por fortalecer una democracia sin extremismos ni autoritarismos. Queremos una sociedad de paz”.

Una de las congresistas del partido gubernamental, Perú Libre, insistió en esa desvinculación de las organizaciones violentas. Betssy Chávez tuiteó: “El terrorista Abimael Guzmán murió derrotado. Cumpliendo la pena de la justicia peruana. Es nuestra tarea inculcar a que las nuevas generaciones trabajen por el Perú solo en democracia y nunca en extremismos”.

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