Duques de Sussex

El príncipe Enrique, en su entrevista con Oprah Winfrey: “Nos fuimos en gran parte por el racismo”

Los duques de Sussex ahondan en la discriminación que padeció Meghan Markle en Londres: “Nadie de la familia dijo nada en esos tres años. Eso duele”

El príncipe Enrique y su esposa, Meghan Markle, en la entrevista con Oprah Winfrey. En vídeo, las declaraciones de Enrique de Inglaterra.(FOTO: AFP | VÍDEO: EPV)

A primera hora del lunes en la costa este de Estados Unidos, la célebre Oprah Winfrey presentó en el programa matinal de la CBS unos fragmentos de la entrevista a los duques de Sussex, el príncipe Enrique y Meghan Markle, que no formaron parte de la impactante transmisión del domingo, pero que han permitido ahondar en los detalles sobre el racismo que dice haber sufrido Markle. El hijo de Lady Di aseguró que uno de los episodios más “reveladores y tristes” fue cuando más de 70 diputados británicos denunciaron el “trasfondo colonial” de algunos artículos publicados sobre su esposa, pero “nadie de la familia dijo nada en esos tres años”. “Eso duele”, añadió. El príncipe responsabilizó “en gran parte al racismo” de la decisión de la pareja de desvincularse de las labores reales y abandonar el Reino Unido.

Nadie de la familia real británica se ha disculpado o le ha hecho saber al matrimonio que lamentan que el entorno les forzara a romper con los protocolos, según Enrique. Las complejas relaciones con los miembros de su familia, “el control [sobre ellos] y el miedo a los tabloides del Reino Unido” genera “un ambiente tóxico”, dijo el británico, quien no cree que su padre, el príncipe Carlos, opinara de la misma manera, ya que él “ha tenido que hacer las paces con eso” [en referencia a su vida pasada]. Winfrey, amiga y vecina de la pareja en Montecito (California) le preguntó a Enrique por qué él no adoptaba la misma actitud. “Porque es diferente”, intervino Markle. “¿Por la raza?”, dijo la presentadora. “Y por las redes sociales, eso no existía antes, y por el hecho de que yo no era británica”, aclaró la duquesa de Sussex.

La exactriz estadounidense recordó que muchos medios apodaron Waity Katie (en alusión al tiempo que estuvo esperando una propuesta de matrimonio por parte de Guillermo) a Kate Middleton. Markle empatizó con el malestar que le debió suponer a la ahora duquesa de Cambridge, pero aclaró que su situación no es comparable con la de ella. “Un miembro de la familia puede decir cómodamente ‘todos hemos tenido que lidiar con cosas que son groseras’. Pero groseras y racistas no son lo mismo”, apuntó la esposa de Enrique.

La televisión estadounidense CBS pagó siete millones de dólares (casi seis millones de euros) a Harpo Productions, la productora de Oprah Winfrey, por los derechos de transmisión de la entrevista, según The Wall Street Journal. A diferencia de lo que se había especulado, los duques de Sussex no recibieron dinero por la entrevista, según dijeron en el programa. CBS cobró aproximadamente 325.000 dólares (273.000 euros) a los anunciantes por un espacio de 30 segundos, casi el doble del precio normal habitual en el mismo horario de máxima audiencia —de 20.00 a 22.00—, informa el diario económico. Oprah Winfrey, la mujer todopoderosa de las comunicaciones en Estados Unidos, ya le había pedido una entrevista hace dos años a la pareja, con quien tiene una amistad, pero estos se la habían negado.

La mayor bomba arrojada por la pareja en la transmisión del domingo tuvo que ver con el supuesto racismo de la familia real y la institución monárquica durante el primer embarazo de Markle. Antes de que supiera el sexo del bebé, Buckingham les informó de que no tendría título de príncipe o princesa —ningún bisnieto de la reina posee este título, salvo los hijos de Guillermo, que están en la línea directa al trono— y tampoco contaría con seguridad. Además, “hubo preocupaciones y conversaciones sobre lo oscura que podría ser su piel cuando naciera”, acusó la duquesa, que al igual que su marido, no quiso dar los nombres de los que debatieron el tema. El lunes, Winfrey dijo en el programa de CBS This Morning que Enrique le había aclarado que ni la reina de Inglaterra, Isabel II, ni el príncipe consorte, Felipe de Edimburgo, participaron de esas conversaciones.

Si el domingo se supo que el príncipe Carlos dejó de responderle las llamadas a su hijo menor después de que anunciara que se desvinculaba de las labores reales, el lunes Markle abordó la “traición” de su padre. Antes de su boda, le advirtieron a la actriz de que los medios publicarían detalles de su vida privada gracias a contribuciones de Thomas Markle. Ella lo llamó para saber si esto era cierto, a lo que él respondió: “No, absolutamente no, no he hablado con ellos”, narró la estadounidense, que más tarde se enteró de que su padre estaba trabajando para los tabloides británicos.

La estrecha relación entre el palacio de Buckingham y la prensa no es un secreto en el Reino Unido. Los duques de Sussex confirmaron el vínculo tácito que une a los dos poderes. “Hay un contrato invisible entre la institución y los tabloides británicos. Como miembro de la familia, estás dispuesto a beber, cenar y dar pleno acceso a periodistas para tener mejor prensa. Es un control por miedo que ha existido durante generaciones”, apuntó Enrique en la transmisión del domingo.

La entrevista, que ha vuelto a poner a la monarquía británica en el ojo del huracán, ya generó polémica antes de emitirse. El periódico británico The Times publicó la semana pasada que Markle fue objeto de una queja por presunto acoso laboral a varios ayudantes durante su época en Londres, citando fuentes anónimas vinculadas al caso. Una portavoz de los Sussex desmintió la filtración afirmando que “no es coincidencia” que aparezca justo en la antesala de la entrevista para hablar “honesta y abiertamente sobre su experiencia en los últimos años”.

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