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Liberados en Argelia 80 activistas del movimiento de protestas

Algunos defensores de derechos humanos valoran un gesto de apaciguamiento por parte del poder, mientras otros aseguran que la medida es una estratagema para que todo siga igual

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Manifestantes argelinos, el pasado viernes en la capital. REUTERS

La justicia argelina liberó el pasado 2 de enero a 76 detenidos del llamado Hirak (movimiento, en árabe), la gran ola de protestas que comenzó el 22 de febrero para reclamar una apertura democrática en el país. Este martes también fue puesto en libertad el sindicalista de Orán Kaddour Chouicha, miembro de la Liga Argelina por la Defensa de Derechos del Hombre (LADDH, por sus siglas en francés), que se encuentra en un estado precario de salud. Estas medidas podrían interpretarse como un gesto de acercamiento por parte de las nuevas autoridades, tras la muerte el 23 de diciembre del hombre fuerte del país, el jefe del Estado Mayor, Ahmed Gaid Salah. Aunque hay activistas y observadores que miran con mucho escepticismo estas decisiones judiciales.

Abdelmayid Tebún, el presidente elegido en las últimas presidenciales de Argelia, celebradas el 12 de diciembre por deseo expreso de las autoridades y en contra de la voluntad de millones de argelinos, declaró tras su victoria que tendía la mano hacia el Hirak. Sin embargo, la medida decretada por el anterior Gobierno de meter en la cárcel a todo el que porte una bandera amazig, aún sigue vigente. Y los periodistas de medios públicos y privados continúan denunciando la presión de las autoridades.

Said Salhi, vicepresidente de la Liga Argelina Por la Defensa de Derechos del Hombre, indica desde Argel: “Es cierto que hay una tendencia hacia el apaciguamiento, pero [la liberación de presos] es una medida insuficiente, porque aún se tiene que producir la liberación en el terreno político y mediático”.

Salhi calcula que aún deben quedar en prisión más de 70 detenidos. “La cifra es solo aproximada, porque hay muchas detenciones, sobre todo en el interior del país, que no han trascendido a los medios y no se han registrado. Se produjeron muchos arrestos sobre todo en los días previos a las elecciones presidenciales del 12 de diciembre”.

Entre los liberados hay personajes destacados como el caricaturista Nime y el general retirado Hocine Benhadid, de 73 años, quien había escrito una carta en el diario El Watan dirigida a Gaid Salah donde le pedía que la democracia no fuera una palabra hueca. Pero aún quedan en prisión otros destacados dirigentes del Hirak. Entre ellos figura Karim Tabú, de 46 años, portavoz de la Unión Democrática y Social (UDS), partido no legalizado por el Ministerio del Interior. Su liberación se espera para esta semana.

Djilali Hadjadj, presidente de la Asociación Argelina de Lucha contra la Corrupción describe desde Argel la situación recurriendo a una escena: “Una banda de gánsteres atraca un banco. Toman a muchos rehenes y después comienzan a liberarlos, pero lo hacen con cuentagotas. Y se quedan con los rehenes más preciados, los ‘políticos’ ( Fodil Boumala, Karim Tabú, Samir Belarbi o Abdelouhab Fersaoui, el presidente de la Reunión de Acción Juvenil, RAJ…). Además, algunos de los ‘rehenes’ liberados lo han sido solo de forma provisional, siguen imputados judicialmente. La espada de Damocles continúa sobre sus cabezas. El atraco sigue su curso frente a un Hirak un poco desorientado, pero aún determinado”.

A pesar de todo, ¿se podría hablar de un cambio de actitud por parte del régimen argelino? “Es un cambio en la continuidad de las mismas prácticas autoritarias, policiales y represivas”, responde Hadjadj.

El politólogo Adlene Mohammedi también se muestra escéptico. Desde París señala: “Esta ‘liberación’ confirma la arbitrariedad que existe en la justicia argelina, una justicia que nunca ha sido independiente y hoy lo es menos aún. Esta justicia ha sido el peor instrumento del régimen argelino: al condenar arbitrariamente y al mismo tiempo a inocentes, oligarcas y políticos corruptos (sacrificados por las necesidades del régimen), actúa a favor de un clima de desorden moral y de confusión”.

“Ahora han liberado a inocentes en las mismas circunstancias en las que se produjeron sus detenciones: de forma arbitraria. Algunos opositores emblemáticos y apreciados por los manifestantes siguen aún en prisión. Yo pienso, sobre todo, en Karim Tabú. Los manifestantes que continúan saliendo a las calles saben todo esto. El régimen argelino hace todo con tal de mantenerse contra la voluntad popular, pero ninguna de sus estratagemas ha funcionado hasta el momento”.

El politólogo argelino Raouf Farrah cree que el régimen pretende “debilitar y fragmentar el Hirak por todos los medios”. “Las liberaciones están lejos de ser un signo de cambio. La justicia, los medios de comunicación y la política siguen todavía amordazados. Los detenidos del Hirak son una carga para el régimen, una espina en el pie que bloquea toda tentativa de buscar una salida a la crisis”

Mientras el goteo de decisiones judiciales continúa, cientos de estudiantes volvieron a salir a las calles este martes, como todos los martes desde el 22 de febrero. Y la gran movilización del viernes, como todos los viernes desde hace 11 meses, sigue su curso. El Hirak continúa activo. Este movimiento sin una estructura definida sigue reclamando más democracia y la liberación de todos los detenidos políticos como condición indispensable para el diálogo.

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