El Gobierno de Bolivia advierte a una semana de las elecciones de que “las Fuerzas Armadas están listas”

El ministro de Defensa homenajea a los militares que mataron a Che Guevara en un acto contra el partido de Evo Morales

La presidente interina de Bolivia, Jeanine Áñez, en un acto con la cúpula militar, en una imagen de archivo.
La presidente interina de Bolivia, Jeanine Áñez, en un acto con la cúpula militar, en una imagen de archivo.Rodrigo Sura (EFE)

A pocos días de unas elecciones marcadas por una grave polarización política, la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, realizó un acto de “desagravio” a los soldados y oficiales que en octubre de 1967 vencieron a la guerrilla de Ernesto Che Guevara, descrita por Áñez como una “miserable invasión comunista”. En el acto, el ministro de Defensa, Fernando López, afirmó que las Fuerzas Armadas habían tenido “un enemigo en casa”, en alusión al Gobierno de Evo Morales, que homenajeó a Guevara de múltiples formas y se negó a tratar a los excombatientes contra la guerrilla como héroes nacionales. López dijo que el argentino-cubano fue un “terrorista que buscó humillar a Bolivia” y advirtió de que “las Fuerzas Armadas están listas” y que “los terroristas cubanos, venezolanos, argentinos, o de donde sea, van a encontrar la muerte en nuestro territorio”.

López fue militar, pero renunció a esta carrera no mucho después de haberla comenzado. En esta ocasión apareció con una gorra y una vestimenta que simulaban un uniforme castrense, algo que ha hecho varias veces. Recordó que los campesinos denunciaron a Guevara a los servicios de inteligencia del Ejército, haciendo posible la victoria de este en los cerros de Ñancahuazú. Victoria nacional que, al mismo tiempo, “fue la derrota de muchos”. Y añadió: “La historia se repite, el pueblo boliviano despachó a un tirano, Bolivia decidirá [en las elecciones] entre los que quieren rendir pleitesía a los invasores extranjeros o a los héroes nacionales”.

El Ministro de Defensa es uno de los dirigentes más apreciados por el sector de la población que cree que Bolivia vivió en una “dictadura socialista” durante el periodo de Morales. Según varios estudios, este sector opina que la peor alternativa para el país sería el “retorno de Evo” por medio de una victoria de Luis Arce, el candidato del Movimiento al Socialismo (MAS).

Este fin de semana se presentaron las últimas encuestas preelectorales permitidas. La posibilidad mayor es un triunfo de Arce el 18 de octubre, pero sin la mayoría suficiente para evitar una segunda vuelta con Carlos Mesa. Para ganar directamente, Arce necesita el respaldo de más del 40% del electorado, lo que ya parece haber logrado, y una ventaja de más de 10 puntos porcentuales sobre el segundo, lo que está en duda. El sondeo más prestigioso le ha dado a Arce 42,9% y a Mesa 34,2%, por lo que se habla de un “final de infarto”. Si se produjese una segunda vuelta, las encuestas indican que la ganaría Mesa, pues concentraría el voto anti-MAS. Actualmente Mesa comparte este voto con el derechista Luis Fernando Camacho, quien continúa tercero y liderando las preferencia de Santa Cruz, la región más rica y con menos indígenas del país.

Dos de los partidos que formaban parte del frente electoral de Áñez antes de que la presidenta renunciara a su candidatura, en septiembre pasado, han llamado a votar por Mesa, a quien consideran un “mal menor” frente al MAS. Al mismo tiempo, la campaña de Mesa está enfocada en incentivar el “voto útil” del electorado contrario al MAS por la candidatura que tenga las mayores posibilidades de bloquear el retorno del partido izquierdista al poder. Camacho, por su parte, ha asegurado que “no se bajará” de su candidatura, que esas son prácticas de la “vieja política” que él quiere dejar atrás.

El ambiente político está cargado de tensión. El Gabinete de Áñez no deja de amenazar con usar la fuerza después de las elecciones. Cree que los comicios serán perturbados por “una convulsión” organizada por el MAS, pues este “no reconocerá su derrota”. El MAS, por su parte, piensa que “las fuerzas de la derecha” provocarán violencia en estos días para poder desconocer su triunfo. Según una encuesta a analistas y líderes de opinión, el 80% de ellos supone que los comités cívicos y Camacho no reconocerán una victoria del MAS, y el 54% presume que el MAS y los sindicatos no reconocerá un resultado que haga necesaria una segunda vuelta.

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Otro factor que intoxica el ambiente electoral son los procesos judiciales “de último momento” contra Arce y su esposa. El Procurador del Estado ha acusado a la pareja de “enriquecimiento ilícito” y ha entregado a la prensa sus movimientos bancarios desde 2006 e información sobre sus propiedades. El MAS ha rechazado la acusación, que en su opinión no es seria y forma parte de la “guerra sucia” electoral.

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