La líder opositora se refugia en Lituania tras dos noches de protestas duramente reprimidas en Bielorrusia

Tijanóvskaya, que denuncia fraude en las presidenciales que dan su sexto mandato a Lukashenko, recurrió el recuento ante la comisión electoral, donde fue retenida durante horas

La candidata de la oposición en Bielorrusia, Svetlana Tikhanóvskaya, tras votar este domingo en Minsk. En vídeo, Tijanóvskaya habla sobre las protestas en Bielorrusia.FOTO: TATYANA ZENKOVICH (EFE) / VÍDEO: REUTERS

Svetlana Tijanóvskaya, la opositora que ha desafiado a Aleksandr Lukashenko, ha abandonado Bielorrusia. La candidata, que ha denunciado el fraude y la manipulación en las elecciones presidenciales con las que el líder autoritario se ha garantizado su sexto mandato, se ha refugiado en Lituania, según el ministro de Exteriores lituano, Linas Linkevicius.

Tijanóvskaya, exprofesora de inglés de 38 años, que decidió presentarse a los comicios porque las autoridades arrestaron a su marido, un popular bloguero opositor, y le prohibieron concurrir, presentó este lunes por la tarde un recurso contra el recuento de votos ante la Comisión Central Electoral bielorrusa. Allí fue retenida durante horas. La líder opositora salió del país esta madrugada, tras otra noche de intensas protestas. “Svetlana Tijanóvskaya está a salvo”, ha dicho en su Twitter Linkevicius. Tijanóvskaya ha confirmado su salida en un vídeo en YouTube en el que no especifica su destino. “Fue una decisión muy difícil. La tomé de forma independiente”, ha señalado. “Dios no quiera que nadie se enfrente a la elección a la que yo tuve que enfrentarme. Los niños son lo más importante en nuestras vidas”, ha comunicado la opositora al borde de las lágrimas. Sus palabras traslucen que las autoridades de Lukashenko están aumentando la presión sobre Tijanóvskaya y su familia. Su esposo, Serguéi Tijanovski, sigue arrestado en una cárcel de Bielorrusia desde mayo.

Varios protestantes bielorrusos en Minsk. En vídeo, así son las protestas contra Lukashenko en Bielorrusia. FOTO: EFE / VÍDEO: REUTERS

A última hora de la mañana se ha hecho público otro vídeo en el que Tijanóvskaya, visiblemente alterada y sin mirar a la cámara, lee un comunicado en el que pide a los ciudadanos “prudencia y respeto por la ley”. “Les pido que no se enfrenten a la policía, que no salgan a las plazas para no poner en peligro sus vidas. Cuídense y cuiden de sus seres queridos”, afirma la opositora en un vídeo aparentemente filmado este lunes en la sede de la comisión electoral. Sus palabras y su tono hacen sospechar a sus seguidores de que esté siendo coaccionada. El equipo de Tijanóvskaya remarca también que la líder opositora “no ha huido”. Pese a que la candidata asegura en su videocomunicado que nadie “tuvo influencia” en su salida del país, una de sus portavoces, Olga Kovalkova, ha insistido en que “fue forzada a marcharse” por las autoridades bielorrusas a cambio de liberar a su jefa de campaña, Maria Moroz, que estaba detenida desde el viernes. “Todavía parte del equipo de Svetlana sigue siendo rehén”, ha declarado Kovalkova.

La portavoz de la líder opositora ha explicado que en la sede de la comisión electoral central Tijanóvskaya mantuvo este lunes una conversación a solas durante varias horas con varios “representantes de las autoridades”: “Svetlana no planeaba salir de Bielorrusia, pero tras eso no tuvo otra opción”. Tijanóvskaya y Moroz están ahora en Lituania junto a los hijos de la opositora. La exprofesora de inglés los envió fuera del país hace unas semanas, a un Estado europeo sin especificar, por miedo a que las autoridades le quitasen su custodia. La campaña de Tijanóvskaya ha instado en un comunicado a las autoridades a poner fin a la violenta represión y entablar un diálogo con los manifestantes sobre una “transición pacífica del poder”.

2.000 personas detenidas

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La noche ha sido muy tensa en Bielorrusia, donde miles de personas han salido a la calle por segundo día consecutivo para protestar contra lo que consideran un fraude electoral, que da a Lukashenko, que lleva 26 años en el poder, un 80% de los votos y a Tijanóvskaya, pese a la movilización social visible, solo un 10%. Las autoridades han desplegado miles de antidisturbios y militares en Minsk y otras ciudades del país y las movilizaciones están siendo duramente reprimidas. En la noche de este lunes, un manifestante murió durante las protestas, según el Ministerio del Interior, que asegura que el fallecimiento se produjo cuando pretendía lanzar a la policía un artefacto explosivo y le estalló. Los medios independientes citan a testigos que aseguran que fue alcanzado en la espalda por una de las granadas aturdidoras que, junto a los cañones de agua y gas lacrimógeno, están usando las fuerzas de seguridad bielorrusas. El Ministerio del Interior informa de que esa noche la policía detuvo a 2.000 personas, la noche anterior había arrestado a 3.000, entre ellos varios periodistas. Según sus datos, 21 agentes del orden resultaron heridos en los choques con los manifestantes y cinco de ellos están hospitalizados.

Las protestas seguirán este martes, día que además los partidarios de la oposición han llamado a una huelga general. “Continúa la protesta. No vaya a trabajar hoy: El régimen depende exclusivamente de nosotros y la huelga es lo que más teme. Con los impuestos de nuestro trabajo, alimenta a su ejército de oficiales y bandidos, que disparan a los civiles por la espalda y patean a las mujeres”, dice una de las convocatorias. Internet sigue muy restringido en Bielorrusia, pero varios medios independientes dan cuenta en sus canales de Telegram de que trabajadores de varias fábricas y de algunas empresas están secundando la huelga. Gran parte de la sociedad está indignada por lo que consideran un burdo amaño de las elecciones, pero ya enfrentaba una ira sin precedentes por la situación económica y su nefasta gestión de la pandemia de coronavirus, que ha tratado de ignorar y minimizar.

La salida de Tijanóvskaya de Bielorrusia plantea incógnitas de cómo va a evolucionar el movimiento de protesta. Otra de sus dos compañeras de campaña, Veronika Tsepkalo, también salió del país el lunes. La mujer, esposa del opositor y exembajador en EE UU Valeri Tsepkalo, a quien se impidió concurrir en los comicios y que había abandonado el país hace unos días tras asegurar que había recibido información de que iba a ser arrestado, viajó a Moscú el domingo para votar junto a su esposo y sus hijos. Volvió el lunes a Minsk, pero solo permaneció unas horas allí antes de volver a marcharse por temor a ser detenida. Del trío de mujeres que ha dado fuerza a la oposición y ha desafiado a Lukashenko solo queda en Bielorrusia Maria Kolesnikova, jefa de campaña del exbanquero Viktor Babariko, a quien se impidió participar en las elecciones y que está detenido y acusado de fraude junto con su hijo y varios colaboradores. “Apoyo la elección de Svetlana, ni siquiera puedo imaginar lo que le costó tomar esta decisión”, ha dicho Kolesnikova al portal independiente tut.by, donde ha declarado que se queda en Bielorrusia. “Svetlana, si puedes oírme, te apoyo, eres una heroína, has hecho mucho por el pueblo bielorruso”, ha dicho.

Varios países europeos, la UE y Estados Unidos han criticado el desarrollo de las elecciones y han calificado de “inaceptable” la violencia de Lukashenko contra los manifestantes. Mientras, países como China o Kazajistán han felicitado al líder bielorruso por hacerse con su sexto mandato. Rusia también felicitó el lunes al presidente de Bielorrusia. Las relaciones entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y Lukashenko están más tirantes que nunca y el bielorruso ha asegurado que Moscú presiona a Minsk para aumentar los acuerdos de unión que mantienen ambos países. En su telegrama, que fue algo más frío que en otros comicios, Putin ya sugería a Lukashenko que ambos países debían trabajar juntos para construir sus ya sustanciales lazos económicos y de seguridad.

Sobre la firma

María R. Sahuquillo

Corresponsal en Moscú, desde donde cubre Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Antes, fue enviada especial para grandes coberturas y se ocupó de los países de Europa Central y Oriental. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS y además de temas internacionales está especializada en asuntos de igualdad y sanidad.

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