Najib Razak

El ex primer ministro de Malasia Najib Razak, condenado a 12 años de prisión por corrupción

El Supremo declara al exdirigente culpable de siete delitos vinculados al desfalco de un fondo estatal

El ex primer ministro malasio Najib Razak, a su llegada al Tribunal Supremo, este martes en Kuala Lumpur.
El ex primer ministro malasio Najib Razak, a su llegada al Tribunal Supremo, este martes en Kuala Lumpur.FAZRY ISMAIL / AP

La sombra de la cárcel se cierne sobre Najib Razak. El ex primer ministro malasio ha sido condenado este martes a 12 años de prisión tras ser hallado culpable de siete cargos de corrupción vinculados al multimillonario desfalco del fondo estatal 1Malasia Development Berhad (1MDB). Se trata del primer juicio celebrado a raíz del escándalo, con ramificaciones globales, que fue decisivo en la derrota electoral de Najib en las elecciones de 2018. El proceso judicial tiene, además, importantes implicaciones en la intrincada escena política del país asiático, que estrenó primer ministro el pasado marzo tras un golpe de Estado interno.

“Después de analizar todas las pruebas presentadas, considero que la Fiscalía ha probado su caso por encima de toda duda razonable”, aseguró el juez del Tribunal Supremo, Mohamad Nazlan Mohamad Ghazali, en la sede de dicha corte de Kuala Lumpur, la capital malasia. El magistrado dictaminó que Najib, presente en la sala, tenía conocimiento de las transferencias de dinero a su favor, lo que el ex primer ministro del país de mayoría musulmana negó en “nombre de Alá”, según el medio Malasyakini.

Najib ha sido declarado culpable de siete delitos —tres cargos de lavado de dinero, tres de abuso de confianza y otro de abuso de poder— vinculados al desvío de fondos de un total de 42 millones de ringgit (unos 8,4 millones de euros) de SRC Internacional, una exfilial del fondo bajo sospecha, a sus cuentas personales. El juez ha condenado al exdirigente a 12 años de cárcel y una multa de 210 millones de ringgit (42 millones de euros) por abuso de poder, y a diez años de prisión por cada uno del resto de delitos. La sentencia es concurrente, de modo que prevalece la relacionada con abuso de poder, según el diario malasio The Star.

Todos los delitos se cometieron cuando Najib servía como primer ministro de Malasia (2009-2018). El exdirigente puso en marcha el fondo 1MDB para, en teoría, espolear el desarrollo de la nación del sureste asiático. El fondo se convirtió, no obstante, en un instrumento para su enriquecimiento y el de sus socios: según el departamento de Justicia de EE UU, hasta 4.500 millones de dólares (unos 4.000 millones de euros) fueron malversados. Aunque este es el primer juicio en su contra, Najib, quien apelará la sentencia, tiene pendientes otros cuatro y se enfrenta a un total de 35 cargos de corrupción.

El exlíder se presentó este martes en el tribunal, con medio rostro cubierto por la reglamentaria mascarilla y trajeado, y negó todos los cargos. “Como musulmán, lo digo de nuevo. Juro decir la verdad”, se defendió.

Najib ha asegurado durante el juicio, que arrancó en abril del pasado año, que fue engañado por el empresario malasio Jho Low y otros asesores del 1MDB para creer que los fondos recibidos eran una donación de la familia real saudí —también salpicada por el escándalo— y no desviados de SRC. El fondo se ayudó de la empresa PetroSaudi Internacional, cofundada por el príncipe Turki bin Abdalá, hijo del fallecido rey Abdalá bin Abdelaziz de Arabia Saudí, para realizar las operaciones. Jho Low, en paradero desconocido, es sospechoso de blanquear cientos de millones del fondo, llevando la corruptela hasta Hollywood: el empresario llegó a regalar al actor Leonardo DiCaprio un picasso y un basquiat con dinero robado del 1MDB, entre otros caros obsequios a celebridades.

El juez del Supremo malasio rechazó que Najib no supiera de las operaciones y matizó que el acusado “erró al no confirmar la veracidad” de la supuesta donación. La sentencia puede tener consecuencias drásticas no solo para Najib, sino para la escena política malasia. El escándalo fue clave en la derrota electoral del exdirigente frente a Mahathir Mohamad en 2018, que sacó a la Organización Nacional de los Malasios Unidos (UMNO) del Gobierno tras 61 años en el poder.

Pero, inesperadamente, UMNO, donde Najib aún es muy influyente, recuperó las riendas del Gobierno el pasado marzo. Entonces el nonagenario Mahathir dimitió tras supuestas maniobras golpistas en las filas de su Gobierno que llevaron a Muhyiddin Yassin a sucederle con el apoyo de UMNO. El regreso de la poderosa formación a la primera plana política hizo temer por la independencia del juicio de Najib, si bien Muhyiddin se comprometió a mantener la lucha anticorrupción. Un juego difícil para el actual dirigente; el veredicto podría debilitar su coalición o bien fortalecerla de cara a unas posibles elecciones anticipadas el próximo año, al desmarcarse de Najib.

El exdirigente no podrá presentarse a los comicios, aunque mantendrá su escaño en el Parlamento mientras se dirime la apelación. La evolución de este y otros procesos judiciales determinará la salud democrática de Malasia, mientras el escándalo del 1MDB –destapado en 2015 tras una filtración a una periodista británica- se investiga en otros países, como EE UU, Suiza o Singapur.

La corruptela salpicó también a colosos del mundo financiero. La pasada semana, Goldman Sachs acordó con el Gobierno malasio el pago de 3.900 millones de dólares (unos 3.300 millones de euros) a cambio de que se levantaran los cargos en su contra por ayudar al fondo en la emisión de 6.500 millones de dólares en bonos.


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