La justicia y el Parlamento de Israel dan luz verde al Gabinete de coalición de Netanyahu y Gantz

El pacto de alternancia en el poder recibe el aval mayoritario de los diputados de la Kneset

Benjamín Netanyahu, ante el asentamiento de colonos de Har Homa (Jerusalén Este), en febrero.
Benjamín Netanyahu, ante el asentamiento de colonos de Har Homa (Jerusalén Este), en febrero.DEBBIE HILL / AP

Israel ha enterrado 17 meses de bloqueo político jalonados por tres elecciones. Pese a estar encausado por corrupción, el conservador Benjamín Netanyahu obtuvo en la noche del miércoles luz verde del Tribunal Supremo para formar Gobierno con el centrista Benny Gantz, horas antes de que la Kneset (Parlamento) avalase, el jueves, esa coalición con 72 de sus 120 diputados.

La crisis del coronavirus —que en el Estado judío es mucho más económica que sanitaria— ha desactivado en apenas un mes la parálisis institucional, cuando los ciudadanos parecían ya abocados a retornar a las urnas este verano. El plazo dado por el presidente de Israel, Reuven Rivlin, para deshacer el entuerto o convocar las cuartas legislativas vencía justamente la medianoche del jueves.

Al término de un proceso que tuvo en vilo a los israelíes desde el domingo, el Supremo falló a favor de la continuidad de Netanyahu, de 70 años, como jefe de Gobierno al desestimar todas las demandas en su contra. “Bajo ningún concepto negamos la gravedad de las acusaciones por violaciones éticas que pesan sobre Netanyahu, que dificultan el mandato de un primer ministro penalmente encausado”, argumenta la resolución. “Pero sigue estando amparado por la presunción de inocencia, su designación no va contra la ley y las imputaciones no le impiden formar Gobierno”, precisan por unanimidad los 11 magistrados de una sala especial del Alto Tribunal.

Tras hablar solo por boca de la ley, los jueces remachan que la decisión parlamentaria de designar a un diputado como candidato a la investidura “sirve para trasladar la voluntad de los votantes (...) como núcleo del proceso democrático”. “Cualquier intervención [judicial] conculcaría el principio de que gobierne la mayoría”, concluye el Supremo de Israel en su función de árbitro de la legalidad constitucional. Rechaza así de plano las ocho demandas presentadas por partidos de oposición y organizaciones de la sociedad civil para vetar a Netanyahu como jefe del Ejecutivo, después de que fuera formalmente imputado en febrero por los delitos de soborno, fraude y abuso de poder en tres causas.

Netanyahu debe comparecer ante un tribunal de Jerusalén el próximo día 24 en el inicio de un proceso penal que durará previsiblemente varios años y en el que afronta una condena de hasta 10 años de cárcel. La legislación hebrea prescribe que un ministro formalmente acusado de corrupción debe renunciar al cargo, pero el jefe del Gobierno solo está obligado a dimitir tras ser condenado por sentencia firme.

El Parlamento le tomó la palabra a la justicia y en una acelerada tanda de votaciones aprobó este jueves las reformas legales que exigía el Alto Tribunal para ajustar los plazos del mandato compartido con Gantz y bendecir la coalición. Ambos líderes se turnarán ahora en el puesto de primer ministro a lo largo de la legislatura surgida de los comicios del 2 de marzo. Netanyahu será el primero en desempeñarlo —en su quinto mandato gubernamental, y cuarto consecutivo— mientras que Gantz ocupará el puesto de vice primer ministro con poderes reforzados. En el ecuador de la legislatura de cuatro años, los dos dirigentes intercambiarán sus cargos y seguirán manteniendo en vigor la coalición con un programa conjunto de Gobierno.

Por 72 votos a favor, 36 en contra y 12 abstenciones (incluidas la de la extrema derecha aliada del Likud), la Kneset también avaló por una clara mayoría la candidatura inicial de Netanyahu al frente de un Ejecutivo de gran coalición de centroderecha con Gantz.

El presidente Rivlin le encomendó a última hora del jueves la formación de Gobierno antes de dos semanas. El líder conservador y el de la alianza centrista Azul y Blanco ya han anunciado que tomarán posesión conjuntamente de sus cargos el próximo día 13, al término de una de las festividades judías que salpican el calendario israelí.

Netanyahu, que acumula casi tres lustros en el poder, ha pactado finalmente con Gantz, de 60 años, quien le desafió en las urnas a lo largo de las tres legislativas convocadas desde abril del año pasado. Había prometido en campaña que jamás gobernaría con un acusado por corrupción, pero el exgeneral que dirigió la guerra de Gaza en 2014 tardó poco en cambiar de opinión. Pasó de ser el primer candidato a formar Gobierno designado, el 16 de abril, a firme socio de su antítesis política apenas una semana más tarde.

La justicia ha debatido en directo por televisión sobre la democracia en Israel, en un caso sin precedentes para el Tribunal Supremo. La batalla judicial ha coincidido con la desescalada acelerada de las medidas de contención de la pandemia, que se plasmó el jueves con la reapertura de los macrocentros comerciales y los grandes mercados populares de Jerusalén y Tel Aviv. El coronavirus solo se ha cobrado hasta ahora en Israel 240 muertes y cerca de 16.400 casos de infectados, pero ha paralizado la economía y disparado la tasa de paro hasta el 27%. Gantz y Netanyahu invocaron precisamente la situación de emergencia nacional para aparcar su rivalidad y pactar un Ejecutivo de gran coalición.

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