Crisis del coronavirus

Censura hasta para combatir la Covid-19

El Gobierno del septuagenario ugandés Museveni prohíbe la canción del músico y opositor Bobi Wine, escuchada y compartida en medio mundo

Bobi Wine cantando en el vídeo de su canción Coronavirus Alert. En vídeo, la canción de Bobi Wine.ap

Con ritmo africano y las recomendaciones sanitarias de la OMS como letra, el cantante y opositor ugandés Bobi Wine publicó el pasado 25 de marzo una canción en sus redes sociales para combatir la Covid-19 que ha saltado las fronteras de su país para resonar en las radios de medio mundo. En menos de una semana, la canción interpretada junto al músico también ugandés Nubian Li ha superado las 600.000 visualizaciones solo en YouTube. En Uganda, en cambio, la canción, bajo el título Coronavirus Alert, está prohibida y no se escucha en ninguna cadena nacional. La censura contra este artista, nacido hace 38 años con el nombre Robert Kyagulanyi Ssentamu, uno de los principales referentes políticos críticos al presidente Yoweri Museveni, de 75 años y en el Gobierno desde hace 34, permanece pese a la pandemia y la llamada a la cooperación.

“Es triste que mi música suene en todos los países menos en el mío", lamenta Bobi Wine, en una conversación telefónica con EL PAÍS. "Le he pedido al Gobierno que deje la política a un lado por una vez y asuma que esto es una causa noble y necesaria. La gente tiene que oír el mensaje y como músico, esta es mi mejor manera de ayudar”. La voz crítica de esta estrella del pop ugandesa lleva en el punto de mira de la represión de Museveni desde que en 2017 consiguiera un escaño en el Parlamento. Desde entonces, amenazas, detenciones e intentos de asesinato se convirtieron en el día a día del músico de 38 años.

“Nací rodeado de música”, recuerda Wine. Su familia lo educó entre cánticos góspel en los suburbios de Kampala, pero cuando creció, fue el reggae de artistas como Bob Marley, The Jamaicans o Buju Banton lo que le hizo convertirse en músico. “Me atraía ese mensaje que hablaba de la gente corriente, que llamaba a apoyar a los desfavorecidos y a la revolución. Yo también quería ser la voz de los que no la tienen y por eso empecé a cantar”, explica Wine.

La quinta victoria a las elecciones presidenciales de Museveni en 2016, lograda entre denuncias de fraude y arrestos de opositores, fue lo que lo motivó a dar el salto a la política. “Pertenezco a una nueva generación de jóvenes que se guían más por el ejemplo que por las palabras. Por eso dejé de hablar sobre qué había que hacer y empecé a actuar”, fundamenta el ahora líder político.

Su influencia entre la juventud en uno de los países más jóvenes del planeta ―la media de edad es de 15 años, según datos de 2018― lo ayudó a crear el movimiento People Power y a impulsar su candidatura a la presidencia para 2021. Una carrera política que no ha estado exenta de costes. La organización que lidera Wine, nutrida de jóvenes militantes, ha denunciado la muerte de una decena de miembros a manos de las fuerzas de seguridad, los dos últimos este mismo mes. Otros tres estarían desaparecidos y docenas han sido arrestados y torturados desde que naciese People Power.

El propio Wine fue detenido por primera vez en agosto de 2018, durante unas elecciones locales en la ciudad de Arua, al norte del país, en las que apoyaba a un candidato opositor. La campaña desembocó en enfrentamientos entre las fuerzas del orden y manifestantes después de que el vehículo presidencial de Museveni fuera apedreado por una turba. En el tumulto, el conductor del músico fue asesinado por la policía ―según el artista ugandés, al ser confundido con él― y Bobi Wine arrestado horas después bajo acusación de traición. Tras dos semanas detenido, Wine fue liberado ante la presión de Estados Unidos y la Unión Europea. “Me pisotearon la cabeza, me apalearon los testículos y me golpearon con toda clase de objetos hasta dejarme inconsciente”, confesó a France-Presse mientras se recuperaba de sus lesiones en EE UU.

“Postularse a la presidencia en Uganda supone convertirse en el enemigo número uno del Gobierno”, resume Mukose Arnold, secretario de Libertad de Prensa y Derechos Humanos de la Asociación Ugandesa de Periodistas. “Por ese motivo tanto Bobi Wine como sus partidarios han sido tratados como terroristas”, afirma el periodista, quien asegura que dar voz al músico se ha convertido en un trabajo de riesgo para los reporteros locales.

A esto se le suman las barreras añadidas en este último año por la Comisión Electoral, cuya independencia ha sido duramente criticada por la oposición. En febrero, la institución anunciaba que no actualizará el registro de votantes de cara a las próximas elecciones, previstas para 2021 -Museveni podría presentarse de nuevo tras una reforma legislativa de 2017 que eliminó el límite de edad fijado en 75 años-. “Esto dejará fuera a más de un millón de jóvenes”, denuncia Wine. El organismo también ha planteado exigir unos credenciales educativos mínimos a los candidatos, algo que lo excluiría directamente del proceso electoral.

A pesar de los esfuerzos del Gobierno de restringir las redes sociales mediante impuestos especiales y bloqueos de servidores, el mensaje de Wine sigue creciendo gracias a Internet. Aunque como político queda la duda de si será capaz de derrotar al tercer mandatario africano que más tiempo lleva en el poder, tras el camerunés Paul Biya y el ecuatoguineano Teodoro Obiang, como músico, ha logrado que miles de personas aprendan a luchar contra la pandemia a base de rimas en inglés y luganda.

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